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El cacique se declaró inocente y ratificó que quemó el cadáver de su mujer porque sospechaba que ella había muerto por coronavirus

El cacique Marcelo Núñez (36), de la aldea mbya guaraní Taruma Poty, ubicada a unos 30 kilómetros del caso urbano de San Vicente, acusado de haber asesinado a su mujer, cuyos restos incinerados fueron encontrados la semana pasada, declaró el martes en el Juzgado de Instrucción Tres de la Capital de la Madera. Repitió la versión que ya había dado ante sus conocidos y los primeros policías que se acercaron a la comunidad ante las sospechas de que había ocurrido un crimen: dijo que su pareja murió por una enfermedad y que él quemó el cadáver porque sospechaba que ella había sucumbido ante el coronavirus.

Femicidio: un cacique mató a su pareja y trató de ocultar el crimen incinerando su cadáver

El detenido, al que también conocen como “Claudio”, fue imputado formalmente por el asesinato de María Solange Diniz Rabela (22), una chica que no era aborigen y que tenía dos hijos de una pareja anterior.

Una vez que le detallaron los indicios que obran en su contra, Núñez dio su versión. Negó haber cometido un femicidio.

“Hicieron una acusación sobre mí, pero yo jamás le haría mal a la gente de mi aldea. Murió de enfermedad. Ella tuvo fiebre y tos, como se escucha en la radio”, aseguró el cacique, quien contó con la asistencia del abogado Esteban Da Silva como defensor.

Cuando le preguntaron por qué había incinerado el cadáver, aseguró: “Lo hice por orden de un médico, él me dijo que habló con el jefe de la Policía y no se podía trasladar el cuerpo a ningún lado”.

El acusado detalló cómo había empezado la relación con la chica y cómo fue la vida en pareja hasta que la joven dejó de existir.

La denuncia contra el cacique la impulsó la madre de María Solange, que se llama Miguela. Ella se enteró por parte de otro familiar que la joven había fallecido en la aldea el Domingo de Pascuas y que hasta había sido cremada y enterrada en la comunidad.

La chica tenía dos hijos, de 4 y 8 años, respectivamente. Ella los había dejado al cuidado de su mamá y dejó el barrio Gauchito Gil para irse a vivir con Núñez en Taruma Poty, aldea que tiene una década de existencia.

Los familiares de María Solange refirieron a la Policía versiones de que ella era víctima de violencia de género. Hablaron de maltratos por parte del cacique, de golpes hasta con machete.

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