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El FMI asegura que la pandemia ampliará la brecha entre ricos y pobres

La pandemia del Covid-19 no solo está teniendo un impacto en la economía global con una recesión que superará a la Gran Depresión de 1930, sino que además provocará un ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres.

Según un informe del Fondo Monetario Internacional, la pandemia del coronavirus generará a corto plazo una ampliación de la desigualdad preexistente ya que los efectos del freno en la actividad económica principalmente golpeará los ingresos de los trabajadores, sobre todo el de aquellos que realizan trabajos informales. Durante 2019, el 1% más rico ostentó más del doble de riqueza que 6.9 mil millones de personas.

La desigualdad es un problema preexistente a la crisis sanitaria que atraviesa el mundo. Sin embargo, a raíz del surgimiento en Wuhan, China, de una nueva cepa – más letal – de coronavirus, en lo que va del año no solo más de 370 mil personas a nivel global perdieron la vida sino que además se estima que en los próximos años se amplíe la brecha de ingresos entre aquellos que más riqueza ostentan y quienes menos ingresos reciben por sus empleos.

El estudio realizado por el FMI reveló que las grandes epidemias de las que se tiene registro en la actualidad han suscitado un incremento en la desigualdad durante los cinco años posteriores a su culminación. Según el estudio que analiza el impacto del surgimiento del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) en 2003, la gripe H1N1 en 2009, el MERS (Síndrome respiratorio de Medio Oriente) de 2012, el Ébola en 2014 y el Zika en 2016, el período posterior mostró un aumento en el coeficiente de Gini.

“Nuestros resultados muestran que la desigualdad aumenta a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para redistribuir los ingresos de los ricos a los pobres para mitigar los efectos de las pandemias. Después de cinco años, el Gini neto ha aumentado en casi un 1,5 por ciento, lo que es un gran impacto dado que esta medida se mueve lentamente con el tiempo”, explican los investigadores.

Entre los puntos que explican el constante ascenso de Gini post-pandemia, la pérdida del empleo es uno de los aspectos centrales. Pero también señalan que hay otras “perturbaciones en los ingresos” como menores remesas y una disminución de las perspectivas de empleo.

Sin embargo, el nivel de afectación no es igual para todos los trabajadores sino que impacta más en aquellos que desarrollan un trabajo informal y que cuentan con menor capacitación y educación. “La disparidad es marcada: en relación con la población, el empleo de aquellos con niveles avanzados de educación apenas se ve afectado, mientras que el empleo de aquellos con solo niveles básicos de educación cae drásticamente, en más del 5 por ciento al final de cinco años”, explican.

Para reducir el impacto en los sectores vulnerables, remarcan como necesario aplicar políticas “para evitar daños a largo plazo”. En ese sentido, hacen hincapié en que todos los trabajadores cuenten con licencia por enfermedad, buenas prestaciones por desempleo y cobertura de salud.

A propósito de esto, remarcan que se debe poner el foco en los más pobres que viven el día a día. Por ello proponen que los gobiernos amplíen los sistemas de asistencia social, introduzcan nuevas transferencias hacia esos sectores e impulsen programas de empleo público para ofrecer oportunidades de trabajo. Además, señalaron que se debe dar oportunidades de financiamiento para mantener el empleo y medidas fiscales progresivas. En cuanto a este último aspecto, hacen particular foco en la posibilidad de aplicar un “recargo de solidaridad”.

“Es probable que todos formen parte de la combinación de políticas para superar las devastadoras consecuencias distributivas de la pandemia”, agregan los investigadores del FMI.

Desde el comienzo de la pandemia, Argentina se encuentra aplicando gran parte de las políticas mencionadas. Una de ellas es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que implica el pago de $10.000 a quienes no cuenten con un trabajo formal registrado. De esta forma, el Gobierno asiste a más de 7 millones de personas.

Según un análisis realizado por el Gobierno de Alberto Fernández, el pago del IFE evita un crecimiento hasta 6 puntos porcentuales de la pobreza y de hasta 7 puntos porcentuales de la indigencia. Por este motivo, el ministro de Economía Martín Guzmán dio a conocer su ampliación para que los beneficiarios cobren un segundo pago.

Del informe gubernamental realizado por las carteras de Economía, Desarrollo Productivo, Trabajo, empleo y seguridad social, se desprende que el conjunto de transferencias (AUH, AUE, Alimentar, bono a jubilados e IFE) genera una red de contención aún mayor: entre 6 y 8 puntos en contención de la pobreza y entre 6 y 10 puntos de contención de la indigencia.

Asimismo, recientemente la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) dio a conocer que la inversión pública realizada para atender la salud, la economía y las necesidades sociales desde el inicio de la emergencia sanitaria ya alcanzó a 6 puntos porcentuales del Producto Bruto Interno (PBI). Esto significa más de $ 1,71 billón.

Llama la atención un aspecto puntual que tiene que ver con la recomendación del FMI de aplicar un “recargo de solidaridad”. Es una de las propuestas que crece en distintos países del mundo y que tiene que ver con el cobro por única vez de un impuesto a la riqueza. A nivel local, si bien surgieron distintas propuestas en ese sentido – como la elaborada por el Frente de Izquierda-, el gobierno avanzó con un proyecto propio que se trataría en las próximas semanas en el Congreso y que busca gravar por única vez a patrimonios superiores a los u$s3 millones.

En ese contexto, un dato que no debe dejarse pasar tiene que ver con la riqueza acumulada a nivel mundial de los multimillonarios. Tal vez una buena medida para comprender el nivel de la desigualdad. A principio de año y con motivo del Foro Económico de Davos, la empresa Oxfam publicó un informe en el cual da cuenta de la desigualdad a nivel mundial. En el mismo señalan que durante 2019 solo 2.153 multimillonarios tenían más riqueza que 4.600 millones de personas. Asimismo, el 1% más rico ostentó el doble de la riqueza que 6.900 millones de personas.

La pandemia debe ser un momento propicio para repensar las relaciones económicas en todo el mundo. No solo entre personas sino entre países, con la redistribución de la riqueza como punto central en la agenda para recomponer los entramados sociales.

Fuente: Ámbito.

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