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ECONOMIA

El Gobierno busca que el FMI extienda el plazo máximo para repagar deuda

El Gobierno avanzó un casillero en los últimos días en la negociación con el FMI. A la primicia sobre el próximo viaje de Guzmán a los Estados Unidos con el objetivo de acelerar las negociaciones, le sucedió la confirmación del propio ministro el miércoles por la noche en una entrevista con C5N.

El jueves, el vocero del FMI, Gerry Rice, volvió a reconfirmar lo dicho por Guzmán, dando señales inequívocas de la voluntad del organismo para acelerar las negociaciones y cerrar un acuerdo antes del mes de mayo, cuando el país debe encarar otra negociación, en este caso con el Club de París.

En una entrevista con un medio gráfico, ayer, el presidente Alberto Fernández volvió a dar una señal sobre el próximo paso a encarar por el Gobierno: dijo que el país busca que el Fondo Monetario Internacional “flexibilice los plazos” en un programa de facilidades extendidas. “He tenido muy buenas conversaciones (sobre la renegociación con el FMI). Con Macron hablamos largamente sobre la posibilidad de que el FMI flexibilice los plazos de un posible acuerdo de facilidades extendidas, de forma tal de postergar el pago de vencimientos”, indicó Fernández. Dijo también que el ministro de Economía, Martín Guzmán, viajaría a fin de mes a Washington para continuar con la negociación, que es “larga”, y sostuvo que la idea es postergar vencimientos “para que el país pueda disponer de más de 3.000 millones de dólares”. Lo que no dijo, es que si esa es la medida del pago que quiere hacer la Argentina, el plazo debe ser mucho más extenso, por lo menos de 20 años. Precisamente en las próximas semanas, el Gobierno buscará extender, aún más, el plazo del repago del préstamo de u$s 44.000 millones que la Argentina le debe al Fondo.

La gestión la hará el ministro Guzmán, ya que está claro que eso debe ser negociado en los niveles políticos más altos, que exceden incluso a la conducción del FMI.

Hasta ahora, los apuntes que han dejado las conversaciones se concentran en la idea de que el país recién comenzaría a pagar en 2025, el segundo año de la próxima presidencia. Para esa fecha el actual ministro de Economía, Martín Guzmán, espera que ya se haya superado la recesión y que haya una cierta estabilización macroeconómica. Como eventualmente el acuerdo a cerrar es de “Facilidades Extendidas”, este contempla por definición, planes de pago de entre 7 y 10 años.

Es decir que el país debería repagar su deuda en ese plazo. Si el acuerdo se cierra en los próximos meses, esto implicaría, de todas formas, fuertes desembolsos anuales, algo que el Gobierno no quiere consensuar. En criollo, habría que contabilizar los tiempos desde el mismo momento en que se firme el eventual acuerdo con el FMI, aunque los pagos comiencen a desembolsarse años más tarde, lo que arrojaría la improbable cifra de hasta u$s 8000 millones anuales en pagos.

Por esa razón, en las próximas semanas se buscará doblegar la normativa del FMI, para trazar un plan de repago que exceda ese límite, esto es, un plan “sui generis, inédito y singular” para que la Argentina pueda repagar el préstamo en un plazo de 15 o hasta 20 años. Sabido es que, hasta que comiencen los desembolsos de la Argentina, Guzmán deberá mostrar un sendero de consolidación fiscal y monetaria y cumplir objetivos en materia de inflación y manejo del tipo de cambio.

Una fuente muy cercana al equipo económico que suele sentarse a la mesa de análisis con Guzmán le dijo a Ámbito que la intención es que el FMI reconozca que al otorgar el préstamo en la gestión Macri se excedió de lo establecido en el estatuto y que ahora, de la misma manera, utilice la misma mecánica para sortear las limitaciones de plazo que impone el acuerdo de Facilidades Extendidas. Incluso la última semana, el diputado Leopoldo Moreau, sentenció que el acuerdo con el FMI debía emplazar el repago del préstamo, al menos, hasta 20 años, ya que eso permitiría que no se solapen los pagos a los bonistas privados.

El miércoles último, el ministro Guzmán consideró que es “aceptable” alcanzar “para mayo” un acuerdo de reestructuración de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) pero sobre la base de “un programa que respeta la necesidad de la Argentina de recuperación de la actividad y del empleo”. El ministro señaló que el programa que se le plantea al FMI “es muy distinto a la contracción fiscal y monetaria adoptadas en 2018” por el gobierno de Mauricio Macri al recurrir al Fondo.

“Estamos trabajando de una forma constructiva para llegar a un acuerdo. Es un programa que es nuestro programa. Argentina conduce lo que consideramos que es bueno y sano para Argentina. Ese programa lo necesitamos independientemente de la presencia del FMI. Como sociedad nos debemos un programa plurianual en el que definíamos hacia dónde vamos y como vamos hacia dónde queremos ir, de forma consistente y respetando lo que se planea. Eso lo tenemos que hacer independientemente del Fondo. El Fondo es una circunstancia”, dijo.

De no mediar contratiempos relacionados con la pandemia, el viaje de Guzmán a Washington sería a fines de febrero o en los primeros días de marzo. Además, consignan dos reuniones de las que participará Guzmán: por un lado, un encuentro con Janet Yellen, la flamante secretaria del Tesoro de los EE.UU.

Por otro, con Kristalina Georgieva, cabeza del Fondo Monetario Internacional. Yellen, quien también fue la primera mujer que llegó a estar al frente de la Reserva Federal (Fed, en la jerga financiera) terminó por ganar un puesto clave, a partir de una reputación de “paloma” al frente de la entidad monetaria, sobre todo por su predisposición a la ayuda financiera con “dinero barato” (tasas marginalmente bajas y paquetes de recompra de bonos), que es justamente lo que la Argentina necesita nuevamente para refinanciar su deuda con el Fondo.

El Gobierno de Biden ostenta 16,5% de los votos en el FMI, y la “costumbre” de llamar desde el Tesoro estadounidense al organismo ya se vio hace algunos años, cuando el gobierno de Trump llamó a Christine Lagarde para que firme el mayor préstamo de la historia, violando el propio reglamento del Fondo. Yellen podría acompañar el pedido de Guzmán para un menor ajuste, al margen de que el nuevo acuerdo obligaría a una tutoría más sólida que la que establecía el acuerdo stand by.

Pero del dato contundente es que el marido de Janet Yellen, George Akerlof, compartió el premio Nobel de economía con Stiglitz, padrino académico de Guzmán y economista de cabecera de Cristina Fernández de Kirchner. Akerlof además trabajó como investigador en el FMI. Hasta esas instancias podría llegar Guzmán con tal de obtener un aval inédito que le permita a la Argentina saldar una deuda en condiciones excepcionales. Las mismas que fueron utilizadas para tomar el mayor préstamo de la historia del FMI.

Fuente: Ámbito.

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