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El Gualambao es ley y Ramón Ayala el motor de la música misionera

La Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones sancionó días atrás la ley VI Nro 237, en la cual se declara Patrimonio Cultural de la Provincia al ritmo del Gualambao, instituyendo el 10 de marzo como Día Provincial del Gualambao, en conmemoración del natalicio de su creador Ramón Ayala.

El proyecto de ley fue presentado en octubre de 2019 por el diputado Carlos Eduardo Rovira, y fue aprobado por la Comisión de Educación, Cultura y Deporte.

Cabe recordar que en marzo de este año, desde la Secretaria de Estado de Cultura y la Cámara se organizaron una serie de actividades llamadas “Semana Ramón Ayala, 93 Años de Luz”, buscando, justamente, dar visibilidad y notoriedad tanto a la celebración del natalicio del más importante poeta y músico, embajador cultural de la Provincia de Misiones, a su prolífica obra, como a la promoción y puesta en valor del proyecto de creación de la “Casa Museo de la Música de la Provincia de Misiones Ramón Ayala”.

Argumentos artísticos

El gualambao surge de la amalgama de muchos estilos. La música litoraleña forma parte de una extensa región influenciada por la cultura musical de la etnia mbya guaraní, la música paraguaya y la música del sur de Brasil. Dentro de este espacio geográfico, el repertorio musical misionero se encuentran la galopa, el chotis y la polquita rural, ritmos que se instalaron en la Provincia para vivificar la identidad musical, tan fuertemente arraigada en la actualidad.

Estos estilos, a su vez fueron influenciados por la interacción con la tradición de comunidades europeas establecidas en la región.

Todo este contexto musical dio material a uno de los artistas litoraleños más influyentes de la música argentina, Ramón Ayala. Fue creado ante “la necesidad de sintetizar en una sola especie los ritmos regionales de influencia fronteriza, que tanto identifican a nuestra provincia”, dice su creador. Producto de la observación y del asombro, el gualambao se compone de melodía guaraní y ritmo afro, con una única misión: “…vestir la selva, el Iguazú y los duendes de la tierra con un traje excepcional, de amplio espectro”.

Música y danza

El gualambao como música tiene una fisionomía particular: está formado por los ritmos de polca y galopa encadenados en una permanente síncopa, y se escribe en compás de 12/8 (doce octavos), siendo ésta última una características única y extraordinaria.

Por su parte, la danza invita al balanceo constante de los cuerpos mirándose a los ojos en ofrenda mutua, representando la conquista del amor.

En su desarrollo se produce el seguimiento, la simulación del beso, la propuesta, el rechazo, la huida, y el encuentro. Se baila con pasos grandes hacia los costados a manera del péndulo de un reloj, culminando así la pareja abrazada.

Ramón, un artista con historia

Cabe recordar que Ramón Ayala es cantautor, compositor, instrumentista, escritor, dibujante y pintor; creador de más de 300 canciones entre las que se encuentran temas que forman parte de nuestro acervo cultural, como El cosechero, El mensú, Posadeña linda, El Cachapecero y Canto al río Uruguay, entre otros tantos temas considerados verdaderos himnos populares de nuestra tierra.

En lo descriptivo de sus letras ha forjado algunas de las metáforas más impresionantes de nuestro folklore, como por ejemplo “plata blanda mojada de luna y sudor” para referirse al algodón, o “muerto el gigante del monte en su viaje final”, haciendo mención a los árboles derribados.

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