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El intento de asalto y secuestro que sufrió el juez Silva Dico ya ingresó al TP 1 para el juicio oral

El expediente por el asalto e intento de secuestro que sufrió frente a su casa de Posadas el juez Civil y Comercial 1, Manuel Silva Dico, el 30 de noviembre de 2016,ya ingresó al Tribunal Penal Uno para la realización del juicio oral. Si no se producen imprevistos, el debate saldría en 2020.

La última novedad del caso se había dado en noviembre, con la detención en el paso fronterizo de Salvador Mazza, Salta, de Fernando Ochoa (65), único imputado por el hecho.

Ochoa se había fugado en agosto pasado de la casa donde cumplía arresto domiciliario en Candelaria.


Las autoridades judiciales de la provincia del noroeste remitieron al fugado a Posadas.

Luego el juez de Instrucción Seis, Ricardo Balor, quien investigó el episodio, elevó las actuaciones al TP 1, donde ahora sigue el trámite.

El juez Silva Dico llegaba a su residencia, ubicada sobre la avenida Lucas Braulio Areco (115), a dos cuadras del cruce con Bustamante, cuando lo abordaron dos criminales a cara descubierta.

Los desconocidos le ordenaron al magistrado, al que todo el tiempo le decían “doctor”, que entrara de nuevo en su coche, un Peugeot 408.

Lo que no contaban los malvivientes era la tenaz resistencia del magistrado que desoyó las indicaciones de cómo actuar ante la presencia de maleantes armados.
Silva Dico fue tirado a los asientos traseros y desde allí peleó como pudo con los desconocidos.

En esas circunstancias, lo golearon en el rostro y en la nuca. Finalmente, los extraños no pudieron arrancar el coche y salieron corriendo hacia Bustamante, sin llevarse nada.

Ochoa, quien pasó 23 de sus 65 años detenido por distintos delitos, es oriundo de San Luis. Allí lo arrestaron semanas después del hecho. Incluso fue reconocido por Silva Dico en una rueda de sospechosos.

Le dictaron luego la prisión preventiva, pero finalmente le dieron arresto domiciliario por cuestiones de salud. A mediados de agosto de 2019, desapareció de la casa de Candelaria donde había fijado residencia.

Tres meses después lo capturaron en el paso fronterizo que separa Salvador Mazza de Yacuiba, Bolivia.

El otro sospechoso nunca fue encontrado. De él sólo se difundió un identikit.

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