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El proyecto de dos investigadoras argentinas para fabricar ropa que proteja del coronavirus

Un equipo encabezado por la licenciada en química Verónica Lasalle y la ingeniera Vera Álvarez trabaja en el desarrollo de un polímero natural que, absorbido por una tela, conseguiría dejar sin efecto la capacidad de replicarse y contagiar del Sars-Cov-2. De llegar a buen puerto, sería crucial para equipar a médicos y enfermeros. Además, anticipan qué otros usos y sobre qué superficies podría ser aplicado.

Dentro de un año, ¿habrá vacuna contra el nuevo coronavirus? La pregunta del millón no tiene respuesta aún, pese a los varios proyectos que en el mundo se desarrollan contrarreloj con esa meta. Para ese momento, un grupo de investigadores argentinos espera contar, al menos, con una defensa permanente para evitar nuevos contagios.

El objetivo es fabricar ropa no descartable recubierta con un material que repela el virus. La iniciativa es uno de los 64 proyectos que la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación aprobó en el marco de la Unidad Coronavirus Covid-19. A la convocatoria, se presentaron más de 900 propuestas.

La idea ya tenía sustento científico y la pandemia aceleró el proceso de mejora y prueba en un laboratorio del país. Todo nace de un polímero natural que tiene la capacidad de inactivar al Covid-19 y a otros tipos de coronavirus. Un aporte de la nanociencia haría de puente para que esa defensa pueda servirle de capa protectora a la humanidad.

Lasalle estimó que los primeros ensayos virales podrían estar listos en cinco o seis meses, para dar lugar luego a la etapa de escala piloto de los mejores materiales y los ensayos en una fábrica textil de la localidad de Pigüé. “En doce meses esperamos estar ya en la fase de producción”, contó sobre el cronograma esbozado una de las dos co-directoras del proyecto de investigación.

En principio, si las pruebas de laboratorio son exitosas, apuntan a proveer a los trabajadores de la salud con barbijos, ambos y guantes. “Pero la idea es extenderlo a ropa que pueda utilizar toda la población en general”, destacó la investigadora. Más adelante, podría llevarse a la elaboración de revestimiento de pisos y paredes. Y todo a muy bajo costo.

 

Fuente: Clarin

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