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Elecciones: encuestadores volvieron a fallar con sus proyecciones

Nacionales

Semanas atrás, prácticamente todos los encuestadores políticos sostenían que la diferencia entre Alberto Fernández y Mauricio Macri iba a ser de unos 20 puntos porcentuales en las elecciones presidenciales del último domingo, pero la realidad marcó datos muy diferentes. Hecho que los terminó dejando de nuevo en “offside” frente a la opinión pública.

Como se sabe, la distancia entre el próximo Presidente y el actual fue de apenas ocho puntos en las generales. Y no sólo eso: el Frente de Todos no llegó al 49% de los votos, dato que fue diferente a lo que muchos analistas estimaban de antemano, donde se proyectaba que “Los Fernández” podían llegar a tocar el 54 por ciento.

Además, a Macri se lo veía en la previa alcanzando, en promedio, un máximo de unos 36 puntos. Algo que quedó “corto” al superar el domingo el 40% del electorado.

En definitiva, a simple vista los encuestadores volvieron a “fallar” en sus pronósticos, incrementaron la falta de credibilidad que tuvieron en las PASO y causaron que se abra todo un debate respecto a su eficacia y a cómo recolectan y procesan la información.

Al ser consultados varios de ellos por iProfesional, para que puedan realizar un “descargo” sobre este desempeño deslucido, respondieron al respecto que están “analizando todo lo sucedido”, pero alertan que es evidente que hubo una suma de cuestiones que generaron las diferencias estadísticas mencionadas en pocas semanas.

El primer aspecto manifestado entre todos los expertos es el “efecto sorpresa” que les causó los resultados de las urnas, en base a las últimas mediciones que habían realizado, porque las distancias fueron mucho más cortas que las previstas.

“En cuanto a la tendencia, todos tenían en claro que ganaba Alberto Fernández, pero creo que allí se subestimó el impacto de la campaña, de los debates y de las movilizaciones”, indica Gustavo Córdoba, uno de los pocos analistas que había acertado en las PASO con los resultados, pero que para el domingo pasado estimó que el candidato del Frente de Todos orillaba el 53%.

De igual modo manifiesta Gonzalo Peña, director de Oh Panel, que cataloga como “sorprendentes” a los números, porque “nadie pensaba en ocho puntos, ni siquiera los boca de urna previos del día”. Incluso, menciona que la última encuesta online que realizó su consultora fue el 17 de octubre pasado, donde se observó alrededor de 19 puntos de diferencia entre los dos candidatos principales.

“En la previa creía que Alberto iba a estar más cerca del 50% que del 54%. Sí me sorprendió el crecimiento de Macri. Claramente hubo una mala lectura o mala interpretación, todos la pifiamos en eso, y todo eso se vincula a la esta extrema polarización que ya veníamos viendo”, apunta Esteban Regueira, director de Clivajes.

Las primeras conclusiones que explican estas “pifias” tienen una vinculación directa a los últimos cinco días de campaña previos a la elección, donde se sostiene que allí Macri logró remontar, captar más votos y sacar una mayor diferencia que no fue medida, ni observada, por la mayoría de los encuestadores.

Se estima que este impulso positivo ocurrió, sobre todo, después del segundo debate presidencial, donde se lo vió muy sólido al candidato oficialista en sus exposiciones, y luego del impacto de las últimas movilizaciones masivas de Juntos por el Cambio en la Avenida 9 de Julio, en Córdoba y en otras provincias.

A ello, Peña concluye que en las PASO hubo una subestimación respecto a los electores que podía conseguir el Frente de Todos, en cambio sostiene que “ahora se subestimó el voto que podía acaparar Cambiemos”.

Más allá de los errores de interpretación y de no haber observado el vuelco en la tendencia de los votantes, los analistas encuentran determinados argumentos concretos que explican por qué el resultado electoral del domingo no fue idéntico al esperado.

El fundamental es que varios de los encuestadores estiman que hay un cambio social en la gente, porque más allá que hay una gran polarización -donde 30% de los votantes es fiel a Cristina Fernández de Kirchner y otro 30% lo es a Juntos por el Cambio-, el restante 40% que completa el total es considerado como “un segmento que está costando mucho relevar y detectar, es un ´electorado flotante´ que va cambiando de partido o es reacio a decir a quién vota o decide a último momento”, resume Peña a iProfesional.

Al respecto, Regueira reflexiona: “Tenemos un gran problema, no podemos echarle la culpa al encuestado, claramente es un problema nuestro. Por ahí la impresión que dieron las PASO es que se marcaba una vara que después en las generales no se estuvo respetando y mucha gente se volcó al ´voto útil´”.

Pese a este tema, el director de Oh Panel resalta que en Capital Federal y provincia de Buenos Aires los encuestadores acertaron bastante los resultados y las diferencias entre el primero y el segundo. De hecho, cita que en territorio bonaerense la distancia del Frente de Todos fue de alrededor del 14% respecto al de Juntos por el Cambio, muy similar a la proyectada.

Entonces, ¿por qué Macri sorprendió y acortó mucho la brecha con el Frente de Todos? La clave de ello fue la gran remontada que tuvo en el interior del país, especialmente en la franja media de provincias (especialmente en Córdoba, Mendoza y Santa Fe), que explican en parte los 2,3 millones de votos nuevos que cosechó en las generales respecto a los obtenidos en las primarias.

En resumen, este caudal importante que agregó el candidato oficialista en estas elecciones se debió, según los encuestadores, a que hubo un crecimiento de 6 puntos porcentuales en la cantidad de votantes totales, a lo que se sumó que los candidatos “más chicos” (Lavagna, Espert, Del Caño y Gómez Centurión) perdieron más de un millón de votos respecto de las PASO.

Y también a que se redujo a más de la mitad (bajaron casi 500.000) los votos en blanco que se registraron el 11 de agosto pasado, lo mismo que los “nulos”, que disminuyeron en 85.000.

Este cambio social y geográfico de los votantes, y la incidencia de los últimos días de campaña, explican gran parte de esta remontada de Macri en los resultados, hechos sensibles que no pudieron ser captados por los encuestadores.

“El efecto del interior del país fue lo que generó más sorpresa en los resultados”, concluye Peña. Finalmente, los analistas políticos destacan que también fue clave la campaña realizada por el oficialismo en las últimas semanas.

Por eso se sostiene que el Presidente se enfocó lograr remontar los resultados en las provincias que sabía que podía darlos vuelta, mientras que Alberto Fernández apuntó a realizar una campaña moderada para mantener a su electorado, algo que se demostró en la cosecha del domingo, donde “apenas” aumentó en 267.000 su caudal respecto a las primarias.

“Pensándolo en perspectiva, la campaña de Macri fue mucho más potente y ajustada. Y la de Alberto fue muy relajada, donde apuntó básicamente a conservar a los votantes de las PASO”, resume Córdoba.

Para profundizar que desde Juntos por el Cambio se encontró en la desconfianza al kirchnerismo un “punto vital porque fue el que le permitió recrear, a mi modo de ver, el voto ideológico y clasista que le posibilitó ganar en 2015 y 2017. Algo que consiguió en la franja central del país, no a causa de un acuerdo con su política económica”.

Es decir, en el incremento en la cantidad de votantes primó la idea de “impedir el regreso del kirchnerismo al poder. Por eso la campaña de Macri fue más eficiente y fue al límite, ahí creo que estuvo el error de medición”, resume Córdoba.

En definitiva, este experto indica que el tema de las mediciones es “preocupante” pero no para catalogarlo como una “cuestión de vida o muerte”. Por eso propone que se deben ratificar ciertos métodos y revisar los procedimientos.

“Está claro que las encuestas sirven para analizar el contexto y para analizar las tendencias, pero no para hacer pronósticos exactos de los porcentajes”, sentencia Córdoba.

Fuente: IP Profesional.