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Elevan a juicio una causa en la que un padre de Andresito está acusado de abusar y de prostituir a sus dos hijas

Justicia Policiales

La sola lectura de la carátula hiela la sangre: “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente y promoción de la prostitución y aborto”. Es la figura por la que un hombre residente en Comandante Andresito está preso y con el expediente a un paso de la realización del juicio oral y público. Lo acusan de haber violado y luego prostituido a sus dos hijas, tanto en su residencia particular como en el bar pool que explotaba.

También están imputados en la causa tres presuntos clientes del negocio, uno de los cuales es abogado y se autodefiende en el expediente.

El juez de Instrucción Tres, Martín Brítes, ya declaró cerrada la investigación y elevó la causa a juicio, pero como uno de los sospechosos, el letrado precisamente, apeló la decisión, ahora tiene la palabra la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores.

Sólo el padre acusado de degradar, ultrajar, amenazar y comercializar el cuerpo de sus hijas está preso. Los demás acusados siguen en libertad las alternativas del proceso.

El escenario de los hechos, de acuerdo con la reconstrucción que hicieron tanto el juez Brítes como el fiscal Horacio Paniagua, fue el paraje Tres Leones de Andresito. Además de la casa familiar y del negocio, las violaciones se extendieron a una zona de monte cercana y hasta a un hotel de la zona. Todo se conoció en 2017, cuando se radicó la correspondiente denuncia.

Las víctimas tenían 12 y 13 años, respectivamente cuando sucedió todo. Según el relato de las niñas, el papá primero abusó de ellas, para luego obligarlas a prostituirse. Bajo amenazas, y aprovechando de que ambas dependían de él económica y emocionalmente, llevó adelante esas aberraciones, de acuerdo con lo que concluyó la Fiscalía.

Entre 2006 y 2007, aparecieron en escena los otros acusados que tienen la causa. Eran habitués del bar pool, a quienes el padre de las chicas habría convencido de que tuvieran contacto sexual con ellas a cambio de dinero.

El requerimiento de elevación a juicio puntualiza que los presuntos clientes del padre de las nenas elegían habitualmente a la más grande de las víctimas. Tanto a esa jovencita como a su hermana el daño que les causaron fue inimaginable. “Las corrompieron, al punto de alterar aún más su natural desarrollo, libertad y capacidad sexual”, concluyeron los investigadores.