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POLITICA

En el barrio Prosol 1 más de 40 familias reclaman la reapertura de la calle principal

En el barrio ubicado en la zona sur de Posadas, más de 40 familias reclaman desde hace 6 años a la Municipalidad que reabran una calle clausurada. Relataron que en el 2004, una persona compró el lote aledaño a un sector y clausuró el acceso principal a ese sector de la ciudad.

“No teníamos este problema hasta que el señor Hugo C. compró un terreno y cerró la calle”; se quejaron los vecinos y vecinas en una reunión que organizaron con el diputado provincial del Frente Popular Agrario y Social, Martín Sereno y un grupo de militantes, frente a la calle “robada”.

“Es increíble lo que pasa en el Prosol, donde más de 40 familias padecen el atropello de este presunto propietario, que clausuró la histórica calle 152 con una montaña de escombros y tierra impidiendo, no sólo la salida de los vecinos, sino también la colocación de los postes del tendido eléctrico y anula el desagote de las viviendas”, comentó Sereno.

Pareciera que este hombre “no respeta las leyes, y pretende tener injerencia en el Municipio que debería asistir a estas familias. Nos reunimos con ellas y vamos a acompañarlas en el reclamo de la defensa de sus derechos”.

“Nos robaron la calle”

Noelia Candia es una de las vecinas que desde hace seis años viene peleando por la reapertura de la calle 152 -con acceso de salida de sus viviendas- que transitaban históricamente. Todo comenzó de un día para el otro y cuando reclamaron les dijeron que el lote incluía esa calle y sorpresivamente apareció un camión con tierra y escombros y ya no pudieron transitar.

“Hace siete años cuando me instalé en el barrio la calle existía como tal y nos permitía salir hacia la avenida Jauretche o a las otras laterales; pero hace unos años, un hombre compró el terreno que está frente a las viviendas y anuló la calle con montículos de piedras, remodeló todo el lugar, nos tapó de tierra y para salir debemos atravesar el baldío. A partir de ahí comenzó nuestra lucha, porque nos negamos a que nos roben la calle por donde podíamos circular hacia la avenida principal de la ciudad”, enfatizó.

En Catastro el tramo está marcado como calle

Los vecinos presentaron notas a la Municipalidad y a la Defensoría del Pueblo de Posadas y según relataron desde el PAyS la respuesta que reciben de parte de los funcionarios es que “se está negociando con el propietario”, pero ese sector del barrio sigue sin la calle, observaron.

“Al principio del conflicto, el señor Hugo C. solía venir al barrio y hablaba con algunos vecinos tratando de convencerlos de que ésta no es una calle, sino parte de la hectárea que él compró; pero fuimos a la Dirección de Catastro, vimos los planos y especifica que esa calle está “afectada al futuro tramo vial”, es decir que se tiene que abrir como calle 152, figura el tramo completo que abarca desde la Avenida 131 hasta la calle 123, que es la esquina donde está la Escuela 808”, explicó Noelia.

Los vecinos están preocupados por la inacción desde la Delegación Municipal, ubicada en el barrio, que alega que Hugo C. tiene título de propiedad y que si se llega a abrir, las familias tendrían que perder parte de sus terrenos y cederlo para esa calle.

“O sea, nos advierten que tendríamos que ceder nosotros en vez de que lo haga ese señor, algo ilógico e injusto porque averiguamos en la Municipalidad y en los planos catastrales figura que este tramo es una calle, y somos muchos los perjudicados”, reclamaron.

El cierre impide el cableado eléctrico y desagues

El otro gran problema de ese sector del barrio es que al no poder transitar por la calle anulada, no ingresa ningún vehículo y la empresa de energía eléctrica no puede instalar el alumbrado público.
“Es más, también nos dijeron que la empresa tiene prohibido entrar porque este hombre le hizo un juicio y por eso retiraron los postes de luz que teníamos frente a nuestras casas y a algunos vecinos les colocaron el poste dentro de sus terrenos. Por eso creemos que hay un abuso de autoridad, y no queremos seguir callando. No puede que una sola persona, que ni siquiera vive en el barrio, con un terreno baldío, tenga más derechos que 40 familias. Tuvimos que arreglarnos con una conexión deficiente, que no es gratis porque pagamos la luz y debemos soportar baja tensión.

Varias veces le pedimos de buena manera que mande a limpiar y habilite la calle, incluso le ofrecimos ayuda; pero no aceptó y en cambio se enojó cuando supo que enviamos notas a la Municipalidad.

Nos perjudica a las familias con muchos niños que juegan en el barrio, el lote de este señor es un baldío, y si no mantenemos limpio el lugar, nuestros hijos están en riesgo por las víboras, arañas, ratas y mosquitos creando un foco del dengue”, lamentaron.

“La falta de acceso nos cambió la calidad de vida”

Las familias cuentan que un par de veces llegaron al barrio los ingenieros de la Dirección Provincial de Vialidad a inspeccionar; pero “cuando se comunican con el propietario queda todo frenado y al preguntar nos responden que están en tratativas llegar a algún acuerdo. Para nosotros hay abuso de poder. Estamos indignados; pero no perdemos las esperanzas de que lleguen las máquinas de la Municipalidad para abrir la calle”.

“Hicimos un gran esfuerzo para tener las casas y todos queremos vivir dignamente con nuestros hijos, protegerlos y para eso necesitamos que habiliten esos siete metros y se habilite la calle que estaba antes; que podamos tener luz y la posibilidad de que nos conecten el agua”, señaló Laura Rodríguez.

“Vivo acá desde el 2008 y existía la calle, pero a partir de la compra de ese terreno nos cambió la calidad de vida. En un primer momento creímos que Hugo C. iba a realizar arreglos, como dijo e iba a respetar el mojón que existía en la entrada de la calle”, indicó Laura.

Algunas familias ubicadas cerca de la parcela tienen entrada por el frente de sus viviendas; pero las que viven atrás se quedaron sin acceso, sin servicios de agua potable, ni desagües.

“Tengo una peluquería, el daño también es laboral”

Otra de las perjudicadas es Viviana Portillo, quien lamentó no sólo la falta de la calle sino la imposibilidad de que pase la línea de los postes para el cableado del tendido eléctrico. “Esos montículos de tierra nos perjudica también en la falta de servicios básicos, y encima nos intimidan para que nos corramos más hacia atrás, cuando hay familias que viven hace 10, 14 y 15 años en el barrio”, remarcó.

A Viviana le entregaron su vivienda en el 2008 y circulaba por esa calle. “Pero cuando quisimos bajar la luz ya se no se pudo porque Hugo C. había comprado el terreno y se adueñó de la calle y justo estábamos en el trámite de adherirnos a la luz solidaria, por eso nos demoramos.

Ahora el lugar de paso se convirtió en un monte y tratamos de mantener limpio. Nos perjudica con la falta de servicios; mi hija de 5 años es alérgica y le afecta y también con mi trabajo. Soy peluquera y pierdo un montón de clientas que no vienen porque no quieren pasar por el barro y la mugre del baldío. Pedimos a las autoridades municipales que resuelvan este problema y más ahora que estamos aislados y en riesgo con esta pandemia”, manifestó Viviana.

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