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ECONOMIA

Estiman déficit de un 6% y emisión de media base monetaria en los próximos tres meses

La cuarentena generó, en su primera fase, una contracción de 40% en el PBI diario. En la fase 3, es decir en el punto en el que se encuentran las áreas metropolitanas, implica una contracción de 25% del PBI diario, y en la fase 4, que es la del interior, una de 12% diario.

Semejante destrucción del producto genera un agujero fiscal fuerte: mientras que en febrero fue de $30.000 millones, en marzo de $124.000 millones y las proyecciones para abril-julio llevan a esperar un rojo de 5% o 6% del PBI. Un estimado de emisión de media base monetaria para los próximos tres meses.

En ese sentido, si bien los principales canales de transmisión inflacionaria de la política monetaria ultra expansiva se encuentran controlados por la política oficial, los economistas advierten sobre lo que puede ocurrir una vez aplacada la pandemia. Los datos precedentes fueron estimados por la directora de Eco Go, Marina Dal Poggeto, quien, junto al investigador José María Fanelli, coincidieron en advertir por la posibilidad de una “llamarada inflacionaria” que podría licuar salarios y empujar más hacia arriba a la pobreza.

Dal Poggeto y Fanelli participaron ayer en el seminario “Pequeñas y medianas empresas, grandes desafíos”, organizado por la Bolsa de Comercio de Rosario. Ahí brindaron detalles del agujero fiscal que generó hasta acá la cuarentena y el que se proyecta hacia adelante, lo que permite realizar también estimaciones para la emisión monetaria necesaria, en un contexto en el que, ocurra lo que ocurra con la negociación de la deuda, el financiamiento externo estará vedado. No sólo el fisco vio ensanchado con fuerza el déficit por la caída en la recaudación, sino que además las provincias demandan más envíos de dinero por ese mismo efecto y lo propio ocurre con las pyme, necesitadas de ingresos, y los hogares.

Fanelli expresó: “Con lo que se vio hasta ahora no puede haber hiperinflación. Pero sí una llamarada inflacionaria en un primer escenario. Eso es lo que se viene si no hay un plan de estabilización claro. En segundo lugar, si en ese punto los trabajadores presionan para recuperar salarios, por la llamarada, lo que puede seguir es un régimen de alta inflación, en torno al 100% anual, cuya principal característica es la inercia. El tercer escenario, que hay que evitar, es una híper. La llamarada, que es lo que va a pasar si no se estabiliza, tiene la virtud de que licúa salarios y gasto público pero tiene el problema de que lleva a la pobreza a aumentar. En el 2001 llegó al 60%. Los costos sociales son terribles”.

Dal Poggeto detalló: “La única herramienta para intervenir en el ciclo es el BCRA. Pero eso en un contexto en el que los argentinos repudiamos al peso y en los últimos diez años compramos dólares por el equivalente a cerca de cinco sistemas financieros. El shock recesivo es muy pronunciado y para compensarlo el Estado tiene un agujero fiscal en la zona del 1% del PBI por mes. La proyección lleva a un déficit de 5% o 6% del PBI que puede ser peor si las provincias demandan más pesos”.

Fuente: BAE Negocios.

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