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FMI investigará préstamo a Macri, pero no lo incluirá en negociación con Guzmán

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El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su máximo nivel, le confirmó este fin de semana a los negociadores argentinos que habrá una investigación sobre el Stand By firmado y ejecutado (no en su totalidad) entre el organismo y la Argentina en los tiempos de Mauricio Macri y Christine Lagarde.

Pero le dejó en claro a los interlocutores locales, que las conclusiones de esta investigación interna formarán parte de un “paper” de distribución interna; y que servirá como jurisprudencia hacia delante. Pero que de “ninguna manera” influirá en las discusiones que hoy mantienen el organismo que ahora maneja Kristalina Georgieva y el país. Dicho de otra manera, en el caso que los investigadores del préstamo histórico (por el monto y las características) encuentren irregularidades técnicas (o de las otras); estas conclusiones no serán tenidas en cuenta para que el Facilidades Extendidas que se negocia con Argentina tenga características menos exigentes en tiempos y flexibilidad de pagos.

Los interlocutores de Washington le deslizaron a sus pares de Buenos aires que una alternativa de este tipo debería ser resuelta en otros ámbitos menos técnicos y más poderosos. Concretamente, el despacho de Joe Biden y el resto de los líderes europeos. Curiosamente, el mismo mecanismo que utilizó Macri con Donald Trump y que ahora el FMI estudia por su potencial irregularidad.

Si la advertencia que escucharon dentro del gobierno de Alberto Fernández el fin de semana desde Estados Unidos se cumple, no habría reciprocidad. Esto es, para paliar el mal que se hizo desde el FMI ayudando a Macri, no debe esperar el gobierno argentino actual flexibilidades igualadoras. Como tampoco sanciones duras contra los hombres y mujeres que intervinieron desde el organismo en la operación en cuestión, ya que, básicamente, las dos personas involucradas, Lagarde y el entonces número dos el norteamericano David Lipton, ya no forman parte del cuerpo del FMI.

El organismo financiero internacional había confirmado el viernes, que desde el 19 de enero de este año está en carpeta la elaboración de un informe por parte de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) (una especie de “asuntos internos” del FMI), de diferentes momentos críticos de la gestión Lagarde; incluyendo el Stand By a la Argentina al que se lo considera “una política de acceso excepcional” a los créditos del Fondo. Lo describe como un “caso difícil” por la poca “sustentabilidad” del préstamo. Sin embargo se aclara que las conclusiones que se obtengan servirán sólo para “mejorar la habilidad del organismo para aprender lecciones de su propia experiencia”.

En todo caso, se resume, el “paper” serviría para que no haya más prestamos de este tipo, y no para que haya una negociación más flexible con el país.

Concretamente, lo que se investigará no es el otorgamiento general del crédito en 2018, sino un momento puntual entre abril y mayo de 2019; cuando el FMI liberó unos u$s4.500 millones programados dentro del Stand By, para que el gobierno de Mauricio Macri ejecute política monetaria y cambiaria. Dicho en términos criollos: para contener el dólar en el mercado abierto y legal; vendiendo divisas ante una demanda que crecía ante la cercanía de las elecciones. Este tipo de autorizaciones está prohibida por el estatuto del FMI, y sólo pudo autorizarse con la intervención directa de los Estados Unidos ante la conducción de Lagarde-Lipton.

La intervención directa fue del secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, quien en la última semana de abril de 2019, cumplió una orden que le dio su jefe Trump. Mnuchin le había mencionado un mes antes a su par local Nicolás Dujovne, que ante cualquier dificultad extrema que tuviera Argentina sólo debía llamarlo personalmente. Y si el reclamo fuera razonable, no habría problema para acceder al pedido. Siempre y cuando no se tratara de un préstamo directo, lo que sería imposible de aprobar en el Congreso norteamericano. Macri a Trump y Dujovne a Mnuchin le hablaron de la posibilidad de disponer de los dólares del Stand By vigente para contener las presiones sobre el dólar; lo que fue aceptado por ambos. Restaba que desde el FMI se diera un cambio radical en su política interna de prohibir expresamente (y en particular a la Argentina) el acceso de dinero proveniente de los préstamos del organismo para contener corridas cambiarias.

El carcelero de esta opción era David Lipton, que hasta la asamblea general del FMI de primavera (abril) mantenía una posición pétrea e innegociable sobre esta cuestión. Lipton recibió el llamado de Mnuchin, y luego de negarse en varias oportunidades, dijo que solo lo ejecutaría si Lagarde se hacía responsable de la operación.

En esos días ya sabía el FMI que el Stand By vigente era imposible de cumplir por parte de la Argentina. Lo había dicho internamente el responsable de la misión argentina, el italiano Roberto Cardarelli (hoy al frente del caso de Egipto), quién ya recomendaba a mediados de 2019 que las partes debían discutir un Facilidades Extendidas.

El economista romano recomendaba además una liberación de u$s 10.000 millones más, y la aplicación de dos reformas impostergables según su visión: la laboral y la previsional. Eso, además de continuar con la ejecución del plan de déficit cero que intentaba aplicar Dujovne.

Para Macri esta posición era una rendición. Motivo por el cual decidió jugarse la carta de la llamada telefónica a su aliado Trump, que luego demostró tener palabra. El gobierno argentino de entonces tendría liberada una parte del Stand By para contener al dólar, política que se mantuvo hasta un día después de haber perdido las PASO en agosto de 2019.

Fuente: Ámbito.