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Incendios: la selva protegida y las políticas ambientales diferenciaron a Misiones

En  Misiones, si bien el panorama se vio agravado por la imprudencia de quienes realizan quemas en plena seca; las políticas de conservación del monte nativo que el Gobierno viene implementando desde hace años a través de la Cámara de Representantes, el Ministerio de Ecología y recientemente el Ministerio de Cambio Climático, permitieron controlar el fuego, tanto por el equipo humano y logístico destinado para la extinción de las llamas, como también por la humedad generada en las profundidades de la selva misionera que retrasa el avance del calor brindando un lapso para combatirlo, evitando así una catástrofe mayor.

En cambio, desde hace más de un mes los incendios vienen azotando casi toda la provincia de Corrientes, pero la actividad ígnea comenzó ya en noviembre. En los últimos días se vieron afectadas localidades como San Miguel, Virasoro, Santo Tomé, Concepción,  e Ituzaingó donde el fuego consumió parte del Parque Industrial. Además, las llamas llegaron a escasos metros del hotel “Howard Johnson” por lo que alrededor de 35 huéspedes debieron abandonarlo. También se vio afectado el Parque Foresto Industrial de Santa Rosa el cual abastece a varias empresas que hoy registran grandes pérdidas económicas, así como también varios portales de ingreso al Parque Nacional Iberá.

Todo esto da cuenta de lo difícil que se vuelve combatir el fuego sobre zonas completamente áridas como resultado del impacto que produjeron los modelos agrícolas implementados en esa provincia, conocidos como monocultivo y bosque implantado: ya sea de pino, eucalipto, soja, entre otros; además de las grandes extensiones de pastizales y la ausencia de una diversificación de especies forestales y árboles que generen sombra y humedad sobre la tierra, como ocurre en Misiones.

Esto sucede porque en los últimos años el Gobierno correntino cedió grandes extensiones de campo a empresas forestales, guiado por un sistema económico que apunta a las inversiones de bosques implantados para los cuales proveen subsidios, desgravaciones impositivas, exención de pagos de tasas e impuestos inmobiliarios más bajos, con lo cual la provincia no recaudó lo necesario para invertir en equipamientos necesarios para combatir incendios, mejorar caminos, entre otros aspectos. Tampoco exigió a las empresas que lo hagan, como ocurre en Europa, donde las grandes empresas deben invertir en equipamiento contra incendios.

La superficie afectada por el fuego en Corrientes se expandió diez veces desde el 15 de enero pasado, cuando sumaba 80.406 hectáreas quemadas, según un informe del INTA. Luego ascendió a 236.159 el 24 de enero, 335.0043 el 28 de ese mismo mes, luego 430.255 y actualmente supera las 800 mil has, el 10 por ciento de la superficie total de la provincia.

Según el informe: el 50% son esteros, bañados y malezas; pero el 20% hectáreas de vegetación de valles aluviales y el 30% se compone de hectáreas de bosque nativo e implantado.

A esta situación, se suma el hecho de que Corrientes no demostró tener recursos humanos y logísticos para combatir el fuego en grandes extensiones. Si bien se encuentran trabajando con bomberos y policías de la provincia, debieron sumar brigadistas del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, además de dotaciones de bomberos de otras provincias como Misiones, Córdoba y Mendoza, Buenos Aires, CABA, Jujuy, y solicitar el préstamo de un helicóptero, 3 aviones hidrantes y 9 autobombas de las cuales una de ellas se vio completamente deteriorada debido a su antigüedad y se prendió fuego en pleno accionar.

Lejos de cuestionar el modelo agrícola que erosiona los suelos, el gobernador Gustavo Valdés afirmó que Corrientes “tiene yeta, porque llovió en Chaco, en Misiones y Formosa, pero acá no”, encontrando en las condiciones climáticas un “responsable” de los incendios y librándose de todo cargo. Es que en años anteriores la provincia tampoco hizo gran esfuerzo y solo esperó que la lluvia acabara con las llamas.

La situación en Misiones

En nuestra provincia, si bien se vieron comprometidas varias hectáreas de monte, cultivos e incluso reservas naturales; se logró controlar la mayoría de los focos gracias a la conservación del monte nativo que genera humedad sobre la tierra en el interior de la selva, permitiendo retrasar la llegada de las llamas.

Así, se pudo concretar de una forma mucho más rápida y efectiva el trabajo de bomberos, brigadistas, guardaparques, voluntarios ambientales, personal policial y la ciudadanía en general. Contando a su vez con 48 autobombas, 5 camiones cisterna y unidades aéreas, encabezadas por el Airbus de la Policía de la Provincia y un equipo de seis pilotos que opera los dos helicópteros de la brigada especial de combate de incendios, a lo que también se sumó un avión hidrante del Plan Nacional de Manejo del Fuego.

Más allá de las millonarias inversiones económicas en equipamiento e insumos que realizó el Gobierno de Misiones en los últimos años, también se abocó al diseño y la implementación de diversas políticas enfocadas en el cuidado de la selva misionera, entre ellas se destacan: la Ley provincial N° 60/99 de Corredor Verde, la cual demarca una área integral de conservación y desarrollo sustentable que regula el uso de los mayores remanentes de bosque nativo y, por otro lado, el banco de germoplasma o banco de semillas para darle continuidad a la diversidad genética de especies nativas.

Otro paso reciente fue la aprobación del financiamiento por 33 millones de pesos para fabricar un fordwarder “Made in Misiones”, adecuado para trabajar contra incendios con grúas adaptadas que pueden transportar tanques de agua de 10.500 litros.

Claramente se identifican dos modelos: uno que prioriza el cultivo implantado de pino y eucalipto, desgravando impuestos a los privados y dejando pocos espacios para conservación; y otro que tiene una política ambiental a través de los años, con inversiones y sustentabilidad económica.