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Juan Chico, el investigador qom que recuperó la memoria colectiva de la masacre de Napalpí

Internacionales

Su compromiso lo llevó a crear una fundación que ayudó a motorizar el Juicio por la Verdad que empezó el 19 de abril y que ya pasó a cuarto intermedio. Amigos, colegas y familiares lo recordaron por su lucha y dedicación.

Juan Chico fue un investigador qom que recorrió Colonia Aborigen y sus alrededores en busca de sobrevivientes e información sobre la Masacre de Napalpí, ejecutada el 19 de julio de 1924 durante la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear.

Además, fue el principal impulsor, a través de su fundación, de la investigación penal preparatoria por la masacre, que llevó a cabo la Unidad Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia, a cargo de Diego Vigay, para el Juicio por la Verdad que empezó el 19 de abril.

Se conoce como Masacre de Napalpí a la matanza de más de 400 niñas, niños, mujeres, hombres y personas mayores integrantes de las comunidades qom y moqoit que se encontraban protestando por mejores condiciones de vida y laborales, en una represión continuó durante meses con la persecución a quienes habían sobrevivido.

“A Juan le pasó lo mismo que a muchos; la historia real de lo que pasó en Napalpí la recibimos a través de nuestros abuelos durante nuestra niñez”

El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el martes próximo, fecha en la que se espera la declaración de una lista de seis testigos.

“Juan comenzó con las investigaciones en 1999, cuando tomó conciencia de lo sucedido al hablar con una abuela que le relató cómo había sucedido lo de Napalpí”, señaló Ana Noriega, integrante de la Fundación Napalpí, sobre el investigador qom, que murió en junio de 2021, a los 45 años, por coronavirus.

Y relató que “en ese momento en la iglesia evangélica donde él se congregaba estaban trabajando el tema del perdón y la conciliación, y algo le hizo un clic porque a partir de ahí el comenzó a plantear ‘Perdón no’, sino que había que trabajar en reconocer esa parte de la historia que estaba oculta y comenzó a recorrer las comunidades y a entrevistar a ancianos y ancianas que fueron relatando los hechos sucedidos”, afirmó Noriega.

“Siempre cuentan que él caminaba mucho, porque no tenían ningún tipo de movilidad y caminaba 30 o 40 kilómetros, de Quitilipi a Machagay y a otros lugares buscando testimonios e información junto a Mario Fernández”, recordó.

Por su parte, Mario Fernandez, profesor bilingüe intercultural y oriundo de Napalpí, describió: “A Juan le pasó lo mismo que a muchos; la historia real de lo que pasó en Napalpí la recibimos a través de nuestros abuelos durante nuestra niñez”.

“A los 8 años, mi abuela me transmitió los hechos de la masacre, alrededor del fuego, con mucho cuidado y con mucho temor porque ellos, los mayores, habían hecho un tiempo de silencio debido a que esa era la manera de seguir sobreviviendo en Colonia Aborigen, que en su momento se llamó Reducción de Indios Napalpí”, relató Fernández.

“Juan fue un investigador que trabajó el tema de la masacre durante 22 años. Sus primeras entrevistas fueron donde hoy está el memorial”

Raquel Esquivel, última pareja de Juan Chico e integrante del equipo que mantiene el Memorial de la Masacre, recordó: “Me enteré de Napalpí por intermedio de mi abuela materna, porque ella es hablante del idioma qom y mi mamá no”.

“En varias ocasiones, cuando era chiquita, escuché a mi abuela hablar en su idioma y entonces una vez le pregunté por qué ella sí hablaba en qom y mi mamá no; y ahí ella me contó que hace muchos años hubo una matanza de muchos hermanos y entonces para resguardar a la familia ella no le había enseñado a sus hijos el idioma”, contó.

Y agregó: “Mi abuela hablaba muy poco nuestro idioma cuando había mucha gente, solamente dentro del seno familiar, pero muy poco, por ese miedo que le había quedado a que vengan y los maten”.

Luego, recordó, “en el 2008, el 16 de enero se hizo una actividad en Machagay en torno al cumpleaños de la abuela Melitona Enrique (una de las sobrevivientes de la masacre), me acerqué para hacer algunas entrevistas, saber más sobre lo ocurrido y ahí conocí a Juan”, recordó la integrante del Memorial.

“Juan fue un investigador que trabajó el tema de la masacre durante 22 años. Sus primeras entrevistas fueron donde hoy está el memorial. Ahí comenzó con sus entrevistas de investigación y comenzó a buscar las fosas para ver la ubicación aproximada de donde podrían estar”, señaló Esquivel.

Mario Fernández, en tanto, indicó que “el trabajo con Juan fue muy importante porque él tenia muy clara la visión de hacia dónde quería llegar con el tema de la masacre, y ha logrado pasos muy importantes en nuestra sociedad; en principio porque se logró romper el silencio de nuestra comunidad y luego insertar en forma más general en nuestra provincia ese techo que nos impedía asomar la cabeza”.

“Juan fue la persona que mas aportó en conjunto con toda la comunidad y con todo un equipo de trabajo; toda la reconstrucción histórica que ellos venían haciendo durante décadas se pudo ir volcando progresivamente en lo que era la investigación de la fiscalía”

Por su parte, el fiscal Diego Vigay indicó a Télam que se conoció con el investigador qom en el año 2014: “Una de las primeras personas que se entera de la decisión de la fiscalía federal de impulsar un Juicio por la Verdad fue Juan, y automáticamente nos pusimos en sintonía en el trabajo conjunto que íbamos a tener por delante, de toda la reconstrucción y de toda la recolección de pruebas sobre la masacre”, recordó.

“A los pocos días de eso, viajamos a la casa de Pedro Valquinta, uno de los sobrevivientes, y ese es uno de los testimonios que está registrado audiovisualmente y que va a ser parte del juicio”, señaló.

Para el fiscal, “Juan fue la persona que mas aportó en conjunto con toda la comunidad y con todo un equipo de trabajo; toda la reconstrucción histórica que ellos venían haciendo durante décadas se pudo ir volcando progresivamente en lo que era la investigación de la fiscalía”.

Noriega resaltó que “este juicio por la verdad es muy importante, tanto para el Chaco como para nuestro país y Latinoamérica, porque es la primera vez que se van a unir dos partes de una misma historia, lo que es la memoria oral de los pueblos y la vida académica, sumado a una sentencia jurídica de la Justicia dando validez y reconocimiento a esta oralidad”.

“El trabajo de Juan marca un antes y un después de lo que es el historiador e investigador indígena; hoy por hoy llegar a un juicio después de 20 años de trabajo de Juan es sumamente valioso porque él dejó su vida en esta causa”, enfatizó, y añadió que el investigador “estaba convencido de que Napalpí fue la previa de lo que conocemos hoy como crímenes de lesa humanidad alineados a lo que fue la última dictadura cívico militar”.

“El trabajo de Juan marca un antes y un después de lo que es el historiador e investigador indígena; hoy por hoy llegar a un juicio después de 20 años de trabajo de Juan es sumamente valioso porque él dejó su vida en esta causa”

Noriega afirmó que “todas estas prácticas que se realizaron con los compañeros y compañeras en la última dictadura fueron anteriormente practicadas con las comunidades en Napalpí”.

El 16 de enero de 2008, el entonces gobernador de Chaco Jorge Capitanich pidió perdón en nombre del Estado chaqueño por la Masacre de Napalpí, al entregar la vivienda a Melitona Enrique, una de las qom sobrevivientes, que en ese momento cumplía 107 años.

Melitona nació el 16 de enero de 1901 y sobrevivió a la masacre cuando tenía 23 años. Falleció el 13 de noviembre de 2008 a los 107 años. En su honor se conmemora cada 13 de noviembre el “Día Provincial de la Mujer Indígena”.

En el 2015, la Asociación Civil que integraba Juan se conformó en Fundación, con el objetivo de visibilizar la historia y la memoria de los pueblos en función de memoria verdad, justicia y soberanía para los pueblos indígenas.

(Fuente: Télam)