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“Kolyno” Jara: “Estuve 17 años preso siendo inocente, ahora le pido al STJ que me absuelva definitivamente”

Justicia Policiales

“Soy inocente, estuve casi dos décadas preso por algo que no hice, por eso le pido al Superior Tribunal de Justicia que me absuelva, para poder iniciar una nueva vida”. Ricardo Omar “Kolyno” Jara (39) enfrentó a una cámara por primera vez -en C6Digital- desde que le otorgaron la excarcelación extraordinaria, el pasado 15 de septiembre. Dice que el encierro le robó la juventud y la posibilidad de estudiar o de formar una familia. Ahora quiere empezar de nuevo, pero totalmente desligado del caso por el que se hizo tristemente célebre: el asesinato de Ersélide Dávalos (79), ocurrido en Posadas en julio de 2001.

“Pasé en prisión 17 años. Me detuvieron tres veces. Primero cinco meses. Después siete y en la última oportunidad ya no me volvieron a liberar. No conocía a la señora que mataron, pero sí a las chicas que estaban imputadas en la causa. Con una de ellas, Cecilia Rojas, tenía una relación sentimental. A la otra, apenas la conocía, me refiero a Cristina Vázquez”, recordó en una entrevista con Crimen y Justicia, el programa de temas policiales y judiciales que se emite por Canal 6 Digital.

A fines del año pasado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación anuló la condena a prisión perpetua que pesaba sobre las otras dos imputadas que tenía el caso: Rojas y Vázquez. Sin embargo, no se expidió sobre Jara, cuyo abogado defensor no había llegado planteo alguno ante la máxima instancia judicial de la Argentina. Sin embargo, está claro que si la decisión declaraba la nulidad del fallo, no podía haber nadie en prisión por el mismo. Pero la liberación de Kolyno demandó otros nueve meses. “La decisión del STJ llegó poco después de que Cristina Vázquez se suicidara”, señaló Jara.

De Jara dijeron que su relación con el crimen estaba dada por unas joyas de la víctima que él habría vendido. “Eso no es cierto, no eran joyas de la señora las que incautaron, ni siquiera eran reales sino bijouterie. Nunca hubo una prueba científica, como huellas dactilares o ADN que me relacionara con el homicidio”, recalcó.

Kolyno, el apodo que le pusieron de muy chico en la chacra 181, donde residía hasta el momento de la captura, admitió que tenía antecedentes por robos menores y deslizó que eso le jugó en contra. Aunque aclaró: “Nunca cometí un asalto ni otro tipo de hecho grave. Y me adjudicaron el más grave de todos, un homicidio”.

“Mientras estuve preso, Argentina cambió de Presidente cinco veces, se jugaron cinco mundiales, mi ciudad cambió totalmente su aspecto, aparecieron los celulares, internet se extendió por todos lados”, resumió este hombre que pasó 17 años entre rejas. De ese tiempo, unos meses estuvo en la vieja Alcaidía de Prevenidos, que se encontraba al lado de la Comisaría Primera, en Villa Sarita, y el resto en la Unidad Penal Uno de Loreto.

“Hasta que llegó el celular y ahora WhatsApp, uno sólo podía comunicarse por carta. Las respuestas llegaban cuatro meses después. Ni televisión había para entretenerse. Fue el momento más difícil. Siempre me mantuve firme, gracias a mi familia y a las personas amigas que nunca perdieron contacto conmigo”, contó.

Jara destacó que siempre se llevó bien con el resto de los reclusos y con el personal del Servicio Penitenciario Provincial. “Para mantenerme activo hice actividades manuales, otros talleres y deportes. Fue en distintas etapas, porque todo te va cansando. Son muchos años”, apuntó.

Comentó que el 15 de septiembre, cuando lo liberaron desde los estrados del Tribunal Penal Uno, fue a la casa de una familia amiga. “No sabía dónde estaban viviendo mis familiares ahora. Desde allí me contacté con mis parientes, que fueron a buscarme. En estas casi dos décadas, no vi crecer a mis hermanos y mi madre se enfermó. Fue un alivio para ella volver a verme en libertad”.

Kolyno dijo que no le tiene rencor a nadie, “porque no podés vivir lleno de odio. Además, para sobrevivir en la cárcel tenés que estar bien. Yo siempre dormí tranquilo, porque estaba consciente de que no había hecho nada”.

“No me volqué a la religión mientras estuve preso, porque entendía que no tenía que pedir perdón a Dios por algo que no había cometido. Sí, me dije, cuando salga, iré a una iglesia. De hecho, es lo que voy a hacer este fin de semana”, confió.

“Le pido al STJ que dicte mi total absolución del caso, así puedo seguir con mi vida. Ya perdí mucho, pero estoy entero. Jamás se me cruzó por la cabeza suicidarme. No lo hice adentro, menos lo voy a intentar afuera. Tengo mucha fortaleza”, remató. (Video y Fotos: C6Digital /noticiasdel6.com)