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EDITORIAL

La apertura hacia participaciones federales apunta a empezar a saldar deudas

Atisbos de esperanza. Es lo que genera el acuerdo federal por la Hidrovía al dar intervención a las Provincias cuyas costas son bañadas por los dos grandes ríos Paraná y Paraguay. Porque la deuda histórica que existe en la nación, es justamente con el federalismo. La falta crónica de participación y la centralidad concentrada en Buenos Aires y, cuando mucho, expandida a las Provincias agrícolo-ganaderas de la región pampeana.

Dice el acuerdo firmado por Misiones junto a Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Formosa y Entre Ríos que el objetivo es constituir una sociedad del Estado que administre, controle y potencie un canal de interés para la exportación, fundamentalmente. Es un paso dado en tiempos de pandemia y allí habría que encontrar el valor agregado a esta decisión federal. En razón de que la emergencia sanitaria en la que se encuentra inmerso el país, en términos generales, limita las acciones en materia económica, productiva.

Ahora bien la Hidrovía habrá de servir a propuestas que Misiones viene realizando desde hace poco más de un par de décadas y que tienen que ver con el hoy muy vapuleado Mercosur, pero que refieren un mercado enorme regional, cuya integración viene siendo sistemáticamente desoída por un poder central que solo ve los puertos marítimos de Santa Fe o Buenos Aires.

Misiones, en cambio, está posicionada en un corredor bioceánico que une el Atlántico con el Pacífico en la zona de influencia del trópico de Capricornio, acortando distancias hacia los mercados de Europa, Estados Unidos o Asia para zonas productivas de la región Norte del país.

Y claro que también en ese contexto la Hidrovía tiene mucho por aportar. Bien puede ser el primer paso de decisiones estratégicas que conlleven cambios de paradigmas acordes con nuevas realidades. Indudablemente que para ello resulta menester que la sensatez vuelva a gobernar en la región. Principalmente en un socio de la envergadura de Brasil que sólo ha contribuido en el último tiempo a acentuar el aislamiento que tradicionalmente le impuso el uso de un idioma que sólo esa nación habla en el Cono Sur. La pandemia del coronavirus le ha cerrado las fronteras otrora de fluido tránsito y así permanecerá hasta que una cura y una vacuna le pongan fin a la angustia y muerte de miles.

Una emergencia sanitaria en la que Misiones se ha posicionado de modo destacable por decisiones oficiales que condujeron un proceso que se mostró exitoso en materia de prevención de la salud y que, al poco tiempo del aislamiento social, posibilitó una gradual recuperación de la actividad económica, al presente situada en el orden del 95%.

Contexto en el que también se analiza una cuestión en extremo compleja, la reanudación de las clases presenciales, en el aula. Cuestión para la que no hay todavía una salida exitosa a nivel mundial, ni nacional, y acerca de la cual se ha advertido que no habrá regreso hasta que no haya seguridad sanitaria. En tanto se sigue avanzando con el uso de las tecnologías en el proceso educativo. El jueves último se aprobó por ley el uso del celular como herramienta pedagógica de valor tanto para el estudiante como para el docente. Y ése es también otro avance.

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