SEGUINOS

POSADAS

La desconexión moral y el perdón a uno mismo

“Cuando hacemos algo sin darnos cuenta y perjudicamos al otro, necesitamos encontrar paz en algún momento”, explicó la coach de vida Liliana Timmer, al hablar sobre la desconexión moral y el perdón a uno mismo.

La profesional indicó que el primer paso es perdonarse a uno mismo y después pedir perdón y reparar el daño, hasta donde sea posible. “Con pedir perdón ya tenemos cierta paz. Es complejo que llegue el perdón a uno mismo y tiene mucha relevancia en la vida individual”.

“La ausencia del perdón a uno mismo lleva a un bloqueo emocional que no nos permite avanzar. Por eso es tan importante perdonarse a uno mismo, para poder seguir adelante”, subrayó.

En ese bloqueo, la desconexión moral “opera como una pantalla para la conciencia porque la persona que no se permitía hacer algo lo ve como lícito, como algo que está bien hacerlo”. Uno de los ejemplos planteados por la coach es la presión social de los grupos respecto al consumo de alcohol, cigarrillos y estupefacientes.

“No se nace con ética ni con moral, esto lo vamos adquiriendo. Lo desarrollamos en función de la sociedad, la cultura y lo que nos enseña nuestra familia”, señaló Timmer. “Empezamos a adquirir principios y pautas de comportamiento que nos permiten responder a ciertas situaciones tomando, como guía determinada, ciertos valores que se nos fueron inculcando. La función de esto es preservar el bienestar individual y colectivo”, continuó.

En ese marco, la experta advirtió que “se vuelve lícito con un contexto que en otra situación no lo haríamos porque está mal, esa es la desconexión moral: el permiso que se me da por un contexto específico”.

La desconexión moral “tiene ciertos mecanismos para ser identificada y todos tienen que ver con un cambio de perspectiva y justificar conductas, que de otra manera no serían toleradas”.

  1. Difusión de responsabilidad: ocurre cuando se realiza un acto moralmente reprochable pero con el respaldo de un grupo, como el consumo de drogas o alcohol.
  2. Desplazamiento de responsabilidad: es cuando se adjudica la responsabilidad a otra persona, el famoso hice esto porque me obligaron.
  3. Minimización de las consecuencias: decir que no es para tanto.
  4. Envilecimiento de la víctima: corresponde a los casos en los que se justifica el daño por la supuesta falta de dignidad de la persona sobre la que se ejerce la acción inmoral; como la víctima es una mala persona, lo que yo hice no está mal.

“Para evitar que la mochila se nos cargue necesitamos perdonarnos. Primero siendo conciencies de lo que pasó o hicimos, que a lo mejor pasó sin querer, porque uno no daña al otro por simple gusto. Lo primero es hacerse cargo del desacierto moral”, indicó Timmer.

Además, la coach recordó la importancia de pedir ayuda. “No te vas a sentir mal si no estás viendo que algo está mal. Si vas por la vida creyendo que hiciste bien todo, entonces nada te molesta y seguís avanzando. Pero cuando tenes un bloqueo, se te complica y tenes que empezar a rever lo que hiciste o lo que te molesta para poder transformarlo”.

“Si no lo podes ver solo, pedí ayuda porque este vacío se puede resolver de diferentes maneras: negando los hechos, ocultando la participación en los mismos o adoptando una posición cínica de decir que está todo bien y no pasa nada. Ahí es donde nos enfermamos y estresamos”, insistió.

Descargar Semanario Seis PáginasDescargar Semanario Seis Páginas


-