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La deuda pendiente: acordar presente y futuro

Editorial

¿La Argentina en crisis? Porque las cuevas disparan el dólar, los formadores de precios dejan de entregar mercadería y “el campo” se niega a liquidar los granos para cerrar “el combo”. Estas “movidas” tienen razón de ser? Cuáles son las razones objetivas en las que se fundan?

Difícil encontrarlas. La memoria suele ser oportuna: en la anterior gestión nacional, Argentina fue endeudada por 100 años. Por qué? Porque estaba libre de deudas. A poco de asumir el nuevo gobierno, con un país que había abierto la economía, sin proteger la producción nacional, ni bajar la pobreza, ni hacer descender el desempleo, se desató la pandemia.

El mundo entró en crisis y la Argentina, en una nueva crisis. Había que atajar todos los penales. Y contra todos los pronósticos los atajó con un ministro de Economía, Martín Guzmán que tenía prestigio propio en los ambientes financieros internacionales. Había que renegociar la pesadísima deuda externa. Y se hizo. A un alto costo, es cierto. Pero quien hubiera imaginado que salir de la primera crisis heredada no iba a tener justamente eso, un alto costo social. Lo tuvo, la pobreza aumentó. Y hubo impacientes. Pero para distribuir primero hay que generar riqueza. Porque si no sólo se distribuye pobreza.

Argentina empezó a encaminarse, lentamente empezó a revertir la crisis, empezó a funcionar la industria, a bajar el desempleo con informalidad, a ocuparse la capacidad instalada. Pero esa leve brisa que empezaba a soplar no llegaba a los sectores más vulnerables. Y entonces sobrevino la sobreactuada renuncia de Guzmán. Y el arribo de Silvina Batakis.  Otra vez a atajar los penales.

La base económica se mantenía intacta y entonces había que inventar. Corrida “financiera”? Silo bolsas hasta el tope. “Riesgo” país creciendo. Que en mayo “se estancó” la economía porque sólo registró un 0,3% cuando en realidad tenía un 7% de crecimiento interanual.

Que el presidente Alberto Fernández es débil? Y entonces él también sobreactúa: “le pongo el pecho”. A quién? A los silo bolsas? a los cueveros? o a los dueños de las marionetas? Porque eso parece.

Argentina tiene una deuda consigo misma, desde hace mucho tiempo. La de celebrar un acuerdo político en torno de políticas públicas básicas, acordadas más allá de ideologías. Porque necesariamente el objetivo final de la política: el bien común tiene que hacer confluir las voluntades de todo el arco político. Sin trampas. Con equidad.

Que suena a utopía? Seguramente. Pero empezar a desandar ese camino podría ser la mejor manera de superar las crisis reales y las inventadas. La economía argentina es sólida y sólida son sus instituciones. Es cuestión de ponerse actuar. Tan solo eso. O tanto.

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