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La industria y la construcción retrocedieron a niveles de funcionamiento de 11 años atrás

“La extensión de la cuarentena agravó la movilidad de los trabajadores a sus fuentes de ingresos y con ello afectó la salida del cuadro depresivo. Las expectativas que recibió el Indec para el trimestre septiembre-noviembre se mantienen en la senda contractiva”, sintetiza el informe de la oficina de estadística de la Nación que dio cuenta de la 27 retracción de la producción fabril en los últimos 28 meses.

La excepción fue en el primer mes del actual gobierno, en diciembre, cuando con otro escenario debutó con un aumento de 1,4% en comparación con igual mes del año previo.

Así, el índice de actividad industrial, excluidos los mínimos niveles observados desde marzo último, retrocedió a valores de agosto de 2007, y mucho más atrás en términos por habitante, si se tiene en cuenta que desde entonces la población se estima aumentó 15 por ciento.

El informe detectó además que, por segundo mes consecutivo, en agosto se aceleró la caída del ritmo de actividad fabril agregado en comparación con el nivel del año anterior, de 6,6% a 7,1% de receso, con un saldo de 12 de las 16 divisiones de la industria manufacturera que presentaron disminuciones interanuales.

“En orden a su incidencia en el nivel general, se registraron bajas en metálicas básicas, 25,2%; alimentos y bebidas, 4,9%; prendas de vestir, cuero y calzado, 30,7%; equipos, aparatos e instrumentos, 29,3%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 17%; productos de metal, 12%; refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, 13%; productos textiles, 19,4%; productos minerales no metálicos, 7%; madera, papel, edición e impresión, 3,1%; otros equipos de transporte, 42,5%; y productos de caucho y plástico, 3,7 por ciento”, señaló.

Por el contrario, sólo lograron superar el nivel de actividad de un año antes el agregado de los fabricantes de sustancias y productos químicos, 10,4%; muebles y colchones, y otras industrias manufactureras, 10,2%; maquinaria y equipo, 5,2% y productos de tabaco, 8 por ciento.

Y el sondeo de expectativas que hizo el Indec para el trimestre que comenzó en septiembre arrojó un saldo negativo, siempre en comparación con igual tramo del año previo. Aunque la buena noticia respecto del testeo del mes anterior fue que en casi todos los casos se observó un resultado menos contractivo, con la excepción de las perspectivas de exportación, pasó de 25,2% a 27,2% de los consultados. Mientras que las importaciones mantuvieron un rango de contracción para 25% de las empresas.

La incertidumbre predominante en el mercado de cambios, con severas restricciones a las autorizaciones de pago de importaciones, bajas sólo parciales en las retenciones sobre las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, y el forzoso refinanciamiento de las deudas con proveedores y filiales del resto del mundo, explicarían las muy malas expectativas de los industriales para sus operaciones con el resto del mundo.

“Según un relevamiento especial realizado durante la emergencia sanitaria, 54,1% de los locales manufactureros operó con normalidad en agosto, mientras que 45,9% operó parcialmente o no tuvo actividad productiva. Entre aquellos locales que operaron parcialmente o no tuvieron actividad productiva 51,5% declaró que la principal causa fue que no pudo contar con el personal necesario por el aislamiento y 25,3% de los locales manufactureros indicó que la principal causa fue que no tuvo pedidos”, precisó el Indec.

Agregó el informe del organismo oficial de estadística: “La proporción de locales manufactureros que han visto afectada su actividad productiva por no poder contar con el personal necesario por el aislamiento se ha incrementado: mientras que en mayo un 27% operó parcialmente o no tuvieron actividad productiva declaró como principal causa no poder contar con el personal necesario, en junio esta proporción subió a 39% y en julio alcanzó 45 por ciento”.

De ahí que tanto el nivel de empleo esperado, como principalmente la proyección de las horas trabajadas en el trimestre septiembre – noviembre, se mantenga en la tendencia contractiva, más marcada en lo referente a la intensidad laboral en las fábricas.

Como en el caso del conjunto del sector manufacturero, el Indec también midió en agosto una nueva disminución del ritmo de actividad en la construcción más intenso que el observado en julio, la cual estuvo en línea con la caída de 49,6% en la superficie a construir, autorizada por los permisos de edificación otorgados para la ejecución de obras privadas en una nómina representativa de 60 municipios, cinco puntos porcentuales más intensa que la que acusó en los seis meses precedentes.

Y salvo la depresión registrada desde marzo, cuando se paralizó la actividad en el último tramo, con la declaración de la cuarentena preventiva del COVID-19, el índice de actividad del Indec retrocedió a niveles de agosto de 2009, y más aún en términos por habitante, dado que en los últimos 11 años la población total se estima creció un 12 por ciento.

Y pese a tan bajo registro, “los resultados obtenidos por la encuesta cualitativa de la construcción, realizada por el Indec a grandes empresas del sector, muestran expectativas desfavorables con respecto al nivel de actividad esperado para el período septiembre – noviembre 2020, tanto se dediquen a realizar principalmente obras privadas como públicas”, sintetizó el informe oficial.

De todas formas, como en el caso de la industria, el balance de expectativas resultó notablemente menos contractivo que en el sondeo del mes previo, y ubica a las obras privadas con bajas levemente inferiores a las públicas, aunque, por el contrario, con recorte de la nómina, 7,5% de los casos, mayor que entre las que se concentran en los emprendimientos oficiales, 6,1% de los consultados.

Fuente: Infobae.

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