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Salud

La necesidad de prevenir los ACV, desde joven a de mayor edad

La Fundación Nuevo Comenzar recordó que todos los 29 de Octubre se recuerda el Día Mundial de Prevención del ACV (Accidente Cerebro Vascular), una patología que en Misiones, según las estadístcas del Ministerio de Salud de la Provincia, causó la muerte a unas 829 personas (430 varones y 399 mujeres) cuyas edades oscilaron entre los 20 y los más de 75 años.

Y advierte que hay factores de riesgo para padecer un ACV: problemas para ver con uno o con los dos ojos, dificultad y confusión para hablar o entender, pérdida del equilibrio o la concentración, debilidad o adormecimiento en un brazo, pierna o la mitad de la cara, dolores de cabeza muy intensos.

Además está el factor genético: el riesgo es mayor en las personas que tienen antecedentes familiares de vasculopatías, diabetes mellitus (DBT) y la diabetes resistente a la insulina.

Igualmente está el factor cardiológico: hipertensión arterial, fibrilación auricular, la persistencia del foramen oval, patologías valvulares cardíacas, entre otros. Hipercolesterolema.

Recomendaciones

Detectar lo más rápido posible que una persona está transitando una crisis cerebrovascular es fundamental, porque entre más tiempo transcurre desde el inicio del accidente hasta su tratamiento, peor será el pronóstico.

¿Cuándo sospechar que hay un ACV en progreso? A partir de la aparición brusca de cualquiera de las siguientes “5C”: en la caminata, súbita alteración del equilibrio para caminar; ceguera –pérdida repentina de la visión o visión doble-; confusión –aparición de problemas para hablar o entender-; en el cuerpo, sentir un lado débil, dormido o paralizado en la cara, brazo y o pierna; dolor de cabeza muy intenso que no se va con analgésicos comunes.

Ante alguno de los cinco síntomas descriptos, es fundamental trasladar a la persona afectada inmediatamente a un centro asistencial que cuente con servicio de tomografía computada y terapia intensiva.

Para prevenir el ACV, hay que tener en cuenta una serie de factores de riesgo. Los principales son la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y el alcoholismo.

Además, para prevenir un ataque cerebral se pueden llevar adelante acciones concretas: hacer actividad física, sin necesidad de grandes despliegues gimnásticos. Desde caminar de forma continua (por lo menos 4 veces por semana, 40 minutos) hasta realizar alguna actividad física más exigente aportan efectos protectores y ayudan a reducir la presión arterial, la glucemia, el colesterol y el exceso de peso corporal.

Disminuir el consumo de sal y aumentar la ingesta de comidas con alto contenido de potasio y fibras (frutos secos, vegetales y frutas entre otros) también es fundamental, sobre todo porque los accidentes cerebrovasculares de tipo hemorrágico están estrechamente vinculados con la hipertensión. Cuanto mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de ACV: los valores considerados dentro de la normalidad son aquellos menores a 140/90 mmHg (14/9).

No fumar, dado que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo del ACV. 

Tener diabetes es otro de los factores de riesgo: el 22% de las personas que sufren un ACV en la Argentina padece de diabetes, enfermedad que afecta a un 12,7% de la población.

Controlar el sobrepeso y la obesidad. El 60% de los argentinos presentan un peso corporal más elevado de lo saludable. Algo importante a tener en cuenta, además del Índice de Masa Corporal, es cómo se distribuye la grasa excesiva en el cuerpo. Los hombres que poseen una circunferencia de cintura mayor a 102 centímetros, y las mujeres con una circunferencia de cintura mayor a 88 centímetros están clasificados como obesos abdominales.

Un trastorno que está íntimamente relacionado con los anteriores y que muchas veces no está controlada es la fibrilación auricular: se asocia con un aumento del riesgo de ACV isquémico de 4 a 5 veces. Es el tipo más común de arritmia, y está causada por un problema en el sistema eléctrico del corazón. Los síntomas consisten en palpitaciones y, en ocasiones, debilidad, intolerancia a los esfuerzos y disnea o falta de aire. Durante este cuadro, suelen formarse trombos o coágulos que generan un riesgo elevado de experimentar un accidente cerebrovascular embólico.

Contra el ACV, la prevención. Contra sus secuelas, detectar la crisis a través de sus síntomas y acudir a un servicio de emergencia lo más rápido posible.

Fuentes: Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

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