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EDITORIAL

La salud, un bien individual y social, que necesita ser resguardado

Sigue compleja la situación epidemiológica y aun así hay sectores de la sociedad que parecen no admitir la imperiosa necesidad que se respeten los protocolos que, en rigor, hoy por hoy, comportan la única “vacuna” contra el Covid-19. Nadie va a negar la complejidad imperante, la grave afectación de determinadas actividades, pero no es menos cierto que la desesperanza nunca fue buena consejera. Muy por el contrario ha precipitado conductas que luego hubo que lamentar.

Sería oportuno, en consecuencia, que esa prudencia y ese rigor en el proceder que se ha observado en Misiones y la ha distinguido a nivel país, se mantenga. Es mucho lo que se ha logrado y no es justo que se pierda lo ganado. Es con el conjunto social como se sale adelante. Baste con mirar el turismo interno que se ha puesto la solidaridad al hombro y sale a darles una mano a los vecinos más afectados por la pandemia.

Que, es verdad, puede ser insuficiente –dada la gravedad del ‘parate’ de tantos meses- pero es imprescindible que se mantenga porque aporta un alivio y, acaso lo principal, renueva la esperanza. Lo señalaba el presidente de la Asociación Misionera de Agencias de Turismo (Amat), Héctor Dopazo.

A ese comportamiento de la sociedad, además, hay que aportarle el gesto del Gobierno de la Provincia cuando da aumentos en sueldos y jubilaciones. Que no resulta sencillo por la misma situación crítica que se vive, lo que lo hace doblemente valorable. En razón de que también se trata de recursos que protagonizarán el círculo virtuoso de invertirse, gastarse, en la provincia.

Los indicadores económicos aparecen: el consumo de cemento en Misiones creció un 11,5% mientras que bajó en el país; nuevo crecimiento del empleo formal en el ámbito de la construcción; en septiembre, Misiones tuvo los mayores crecimientos del país en patentamientos de autos y de motos.

Hay más: al primer semestre del año 2020, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas fue del 38,1%, teniendo de ese modo la tasa más baja en el NEA y por debajo de la media nacional, logrando bajar la tasa en poco menos de 2 puntos porcentuales. Además, la indigencia fue del 5,1%, también la menor del NEA, cayendo tres puntos.

No se ha desatendido por lo demás, la biodiversidad. Misiones sigue creando reservas como la íctica del arroyo Yabebirí y la arboretum La Forestal. Lo que sucede es que la Cámara de Representantes se mantiene atenta al devenir social e inclusive adelanta propuestas y desafíos, como los relativos a la incorporación de avances científicos y tecnológicos. Este es otro aspecto sustantivo y distintivo de Misiones a la hora de evaluar las razones que hacen a su diferenciación.

Ahora protegida por una consecuencia de la pandemia: las fronteras están cerradas. Las necesidades se satisfacen dentro de los límites provinciales. Se insiste ante Nación en una política diferenciada que permita sostener esta diferenciación económica de Misiones respecto de sus pares del Nordeste. Es sabido que su industrialización y su política impositiva, la diferencian, así como la existencia de pequeñas y medianas empresas que dan sustentabilidad a su economía. En tanto el agro crece y se multiplica. Son los pivotes en los que se asienta la fortaleza de la Provincia.

Y todo ese engranaje, todo ese círculo virtuoso necesita de la responsabilidad social. Porque las batallas al Covid-19 se le ganan a diario. No se puede bajar los brazos. Como tampoco se pudo bajarlos con el Dengue para el que tampoco hay vacuna. Y con los calores también las enfermedades vectoriales asoman. De hecho las últimas mediciones signaron a Posadas como ciudad de riesgo.

La salud no es solo un bien personal, un derecho del ser humano, es también un bien social.

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