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Le rechazaron el arresto domiciliario a la transportista escolar condenada a 20 años de cárcel por abusar de dos hermanitos

Justicia Policiales

El Tribunal Penal Dos de Posadas le rechazó el pedido de la prisión domiciliaria a Lucía del Carmen Olmo (65), la transportista escolar condenada a 20 años de prisión junto con su hijo por el abuso sexual que sufrieron dos hermanitos. La defensa de la mujer incluso había presentado un habeas corpus correctivo.

La presentación la habían hecho los abogados patrocinantes de la mujer, Alejandro Jabornicky y Nelson David Ortiz.

“Dentro de la unidad carcelaria, no solo no está sufriendo un empeoramiento o una imposibilidad de ser tratada adecuadamente, sino todo lo contrario, se encuentra con mayores cuidados de los que gozaría si se le beneficiara con la prisión domiciliaria, razón por la cual harían pensar que su situación no se encuentra dentro de las previstas por el Artículo 10 de nuestro C.P. En segundo orden, la Sra. Olmo, no intenta siquiera demostrar intenciones de trabajar sobre la temática que la tiene condenada y en consecuencia en prisión”, sostuvo el camarista Augusto Gregorio Busse, a cuyo voto adhirieron los demás integrantes del cuerpo, César Yaya y Carlos Giménez.

El magistrado indicó que “la experiencia en general, muestra que las internas condenadas por delitos sexuales no presentan mayores problemas en el acatamiento a las normas convivenciales con los pares o con el personal penitenciario pero, por límites muchas veces proporcionados por la propia estructura de la personalidad, o por el escaso abordaje terapéutico de la conflictiva sexual, dicha problemática tiene posibilidades de proyectarse negativamente en el medio libre, no presagiando una positiva reinserción en la sociedad. Estas fronteras hacen indispensable un abordaje terapéutico individualizado como parte del tratamiento y el diseño de un programa de asistencia post-penitenciaria que neutralice riesgos victimológicos. Si bien el pronóstico de reinserción social es fundante a los fines de la concesión de la libertad condicional, dichos parámetros también deberían ser tenidos en cuenta a los fines de la concesión de la prisión domiciliaria, por cuanto en dicho domicilio pueden recibir visitas, y no se encontraría ya en un contexto de control por parte del personal penitenciario”.

El camarista señaló que “Olmo tiene un grupo de afecciones que claramente necesita ser acompañada y cuidada. Resulta difícil pensar que la misma tenga acceso en su domicilio a toda la atención con la cual cuenta en la Unidad Penitenciaria. Allí la misma goza de un servicio de enfermería, galenos, servicio de psiquiatría, psicología, y más aún, acceso a medicamentos”.

“En cuanto a la particularidad de las enfermedades que sufre, destacamos que el supuesto de hipertensión no detentaría per-se la entidad para sostener la concesión solicitada. En cuanto al supuesto de diabetes, creo que nos encontraríamos en similar orden, puesto que sobradas constancias tenemos de que la misma se encuentra siendo atendida, y su encierro no genera un empeoramiento, o imposibilidad de ser tratada. Su alto riesgo cardiovascular, no es atribuible a otra persona que a ella misma, y dicho riesgo es el mismo tanto en contexto de encierro como en el hogar de su hijo.

Ahora bien en cuanto a la psoriasis, es destacable el hecho de que la misma reviste el carácter de una enfermedad psicosomática, es decir, más allá del tratamiento que fuera descripto por los galenos en cuanto a la aplicación de cremas principalmente vaselina sólida y cremas con vitaminas y urea, es recomendado tratamiento biológico”, analizó en su voto.

Agregó sobre la última afección: “Debemos considerar el hecho palmario de que siendo una enfermedad psicosomática, y teniendo a su disposición psicólogos en la unidad de alojamiento, la misma no realiza tratamiento psicológico para coadyuvar a superar esas situaciones de stress emocional u orgánico, buscando así un mejor pasar. Es decir, la Sra. Olmo, frecuenta talleres, mas no frecuenta a profesionales que la ayuden a entender su situación y mejorar su calidad de vida”.

Olmo fue condenada junto a su hijo Fabio Durán en 2010. El caso había salido a la luz tres años antes, cuando se confirmó que dos hermanitos de 4 y 5 años, respectivamente, que eran transportados habitualmente por los acusados, habían sido abusados.