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Ley de Identidad de Género: a 10 años de su sanción, la ruptura a nivel mundial

Nacionales

El 9 de mayo de 2012 el Congreso sancionó la ley de Identidad de Género Nº 26.743, la primera a nivel mundial que no patologiza las identidades trans y permite acceder al cambio registral a través de un simple trámite administrativo, sin necesidad de acreditar pericias médicas, intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales. Además, reconoce el derecho a la salud integral.

Protagonistas de la lucha por la sanción de la ley de Identidad de Género que cumple 10 años, destacaron la ruptura que esta norma significó a nivel mundial y coincidieron en que “una reparación integral” constituye hoy la principal deuda vigente con la población travesti/trans que sufrió todo el peso de los años de criminalización.

“Gracias a la ley, yo dejé de ser una ciudadana de segunda y empecé a tener los mismos derechos que cualquier otra persona”, dijo a Télam la activista trans antirracista, docente y directora teatral, Daniela Ruiz, que militó fuertemente por su sanción.

Esto implica desde “poder casarme con mi nombre”, hasta, en caso de requerimiento policial, “poder mostrarle el DNI sin sentirme criminalizada por ser una travesti racializada, y por eso expuesta a que me detengan, me lleven presa y me violen”.

Ruiz, a quien la justicia le había negado dos veces la rectificación al momento de sancionarse la norma, recuerda perfectamente cuando le llegó el nuevo plástico a su casa, la manera en que le latía el corazón mientras abría el sobre, y cómo pensaba en “tantas compañeras muertas que lucharon por esto y no llegaron a verlo”.

El redactor del proyecto del Frente Nacional por que terminó convertido en ley, Emiliano Litardo, sostuvo en diálogo con Télam, que “con esta ley, Argentina instala a nivel mundial otra forma de pensar y gestionar el derecho a la identidad de género que no estaba asociada a control judicial o biomédico”.

El abogado y referente de Abogados por los Derechos Sexuales (Abosex) explicó que la norma implicó dejar atrás el “modelo psicopatologizar” para adoptar uno “centrado en la autonomía para expresar su género sentido y afirmarlo en una dimensión registral, corporal y de trato digno; tres dimensiones que se conectan pero que no se condicionan”.

Para la referente trans y también integrante del Frente, Marlene Wayar, “el espíritu de la ley en el cotidiano a veces es muy difícil de aplicar” por los obstáculos que representan las burocracias administrativas, la discriminación, y algunas rigideces en la interpretación de la norma.

“El balance siempre es positivo porque somos otra sociedad y eso es importantísimo, más allá de que después implementar el espíritu de la ley en el cotidiano sea difícil porque depende de muchos factores en un territorio tan grande y complejo, entre ellas cuestiones administrativamente pequeñas, de clase y raciales”, afirmó.

Y agregó que “los pilares más importantes de la ley –que son la no patologización, la no criminalización y la no judicialización- es precisamente hoy lo que sigue en discusión, porque si somos las personas las únicas capaces de definir nuestra identidad ¿por qué existen cuestiones legales y administrativas que nos siguen condicionando en la binariedad?”.

A su turno, Ruiz destacó “los avances del transfeminismo y la lucha antirracista” como resultado de 10 años de vigencia de la ley de identidad de género.

“Ha sido un faro para muchas luchas que hoy tienen un impacto hasta dentro del propio Estado, como la ley de inclusión y cupo laboral trans, que habla de una mirada comprensiva del territorio y las interseccionalidades”.

Los tres apuntaron que el próximo paso legislativo debería ser la una reparación histórica a las personas travestis, es decir, una compensación económica para todas las personas trans mayores de 40 que padecieron los años de detenciones constantes, hostigamiento y violencia institucional sólo por su identidad.

“Con mis 46 también puedo decir que soy una sobreviviente porque he vivido esa violencia en mi cuerpo y no sé hasta dónde voy a llegar. La reparación es posible porque somos muy poquitas las sobrevivientes y no puede ser que hoy por hoy no tienen una casa, un plan social, o incluso el DNI por procesos migratorios o porque desconocen sus derechos”, concluyó.

(Fuente: Telam)