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Justicia

Liberarían a “Kolyno” Jara, quien aún purga perpetua por la misma causa que tuvo presa 11 años a Cristina Vázquez

La muerte de Cristina Vázquez (38), quien se ahorcó en el departamento de Posadas y cuyo cuerpo fue encontrado el miércoles, volvió a poner sobre la mesa la causa por el asesinato de Ersélide Dávados (79). Ella, Cecilia Rojas y Ricardo Omar “Kolyno” Jara fueron condenados en 2010 por el hecho. El Superior Tribunal de Justicia confirmó el fallo dos veces, pero finalmente la Corte Suprema anuló el veredicto para el caso de ambas mujeres, quienes fueron liberadas. Sin embargo, el hombre continúa preso.

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Fuentes judiciales confiaron en las últimas horas que es inminente la liberación de Jara, quien lleva más de 12 años entre rejas. Al igual que con Rojas y Vázquez, las pruebas contra el hombre no tendrían el peso suficiente para una condena al máximo castigo que prevé al Código Penal Argentino.

A diferencia de las otras sospechosas que tuvo el caso, sobre quienes siempre fueron endebles los indicios, por cuanto ni siquiera había pruebas científicas en su contra, a Jara lo comprometía el hecho de que se confirmó que luego del homicidio vendió las joyas robadas en la residencia de la anciana el día del asesinato. Sin embargo, ese elemento probatorio no alcanza para endilgarle la autoría material del crimen.

El STJ confirmó la pena a perpetua contra Kolyno el 5 de diciembre de 2016. Fue con una composición de subrogantes, integrada por los magistrados Francisco Clavelino Aguirre, Amalia Lilia Avendaño, José Pablo Rivero, María Luisa Avelli de Lojko, Luis Alberto Diblasi, Cecilia Wdoviak de Guirland, Martín Roque Pancallo D’ Agostino, Ernesto César Cabral y Silvia Molinolo de Panza.

En el fallo, hacen mención a las pruebas contra el acusado. Sobre el tema de las joyas, detalla: En efecto, la vinculación Jara con el hecho investigado surge, en primer lugar, con la declaración de la señora Inés De Lima, quien manifestó que se presentó en su domicilio una persona a la que conoce como Kolyno o Kolynos ofreciéndole a la venta varias joyas de oro como ser un collar con una medalla de oro o similar con forma de corazón y una alianza de compromiso con las inscripciones ‘EL-ELD-1WR’, y dos cadenas chicas de plata. Al no adquirir ninguna de las joyas ofrecidas, dijo la testigo que Kolyno insistió que él tenía más joyas para que vea, y que por tal motivo regresó más tarde ofreciendo más joyas, entre ellas cadenas y aros chicos con perlas, recordando que uno de ellos era de color rojo, como también unas zapatillas marca Adidas de color blanco con azul y un pantalón de jeans marca Wrangler, entre otras prendas.

En relación a ello, y conforme prueba legalmente incorporada a la causa, surge que a los 13 días del mes de junio del Año 2002, compareció ante la instrucción la Sra. Inés De Lima a prestar declaración testimonial; oportunidad en que se le exhibieron diversas fotografías aportadas por la hija de la víctima, la Sra. Daniela Insaurralde, donde se observa a la víctima en distintas situaciones, algunas sola y otras en compañía de sus familiares, pero coincidentes en la buena visibilidad de las joyas que portaba la misma y sus acompañantes. Al ser preguntada la exponente, sí reconoce en las fotografías algunas de las joyas que el encartado Jara ofrecía a la venta, la testigo respondió txt: ‘Que reconoce el reloj que tiene la víctima en la fotografía Nº 1 bis y Nº 2 bis de fs. 332; la pulsera y los aros que tiene la señora mayor en la fotografía Nº 3 de fs. 333; los aros y la misma pulsera de la fotografía Nº 5; el arito que tiene la nenita de vestido a cuadros en la fotografía Nº 6 de fs. 334; los aritos que tiene la nena y la cadenita de la foto Nº 9; y el reloj y el anillo que tiene la señora en la foto Nº 10 de fs. 335; la pulserita y el anillo que tiene el bebé en la foto Nº 12 de fs. 336; la pulsera y el aro que tiene la señora de la foto Nº 13 de fs. 337; la medalla de la foto 14; los anillos y el reloj de la foto Nº 15: la pulsera de la foto Nº 16, el arito del bebé de la foto Nº 17 y el anillo de la señora de la misma foto’”.

“Que, a fs. 235 a 236, la Sra. Insaurralde se presentó a fin de ampliar los términos de su declaración, donde se le exhiben las joyas secuestradas reconociendo un aro perforador, que pertenecía su hija más chica y se encontraban dentro del ropero de la casa de su madre; también reconoce el trozo de cadena color dorado, con eslabones pequeños y traba de cierre donde se lee C A P 1SK que pertenecía a su hija más grande.

Sin dudas, estas pruebas resultan contundentes e irrefutables, pero no son las únicas”, indicó el juez Aguirre, quien tuvo el primer voto.

Después hizo alusión al relato de otros testigos. “Hugo Duarte manifestó que escuchó varios comentarios en las inmediaciones del lugar donde vivía, Chacra 181, que se relacionaban al hecho. Decían que quien mató a Ersélide Dávalos era Kolyno, y lo que más hacía sospechar era que Jara había desaparecido del barrio y que según los vagos, cada vez que él hacia macanas, se escondía en otro lado. El último día que lo vi, dijo el testigo, fue un viernes, a eso de las 23 o 23.30 hs.; hacía frío, pasó por el medio de la cancha hacia su casa, iba solo, vestido con una remera negra y jean claro, y el pantalón tenía manchas y la actitud era rara, mirando para todos lados como sintiéndose perseguido. También lo vio un muchacho de nombre Martín Duarte, que también se enteró que un día o dos antes que Kolynos desaparezca, anduvo de joda con un tal Gustavo, comprando vino y vendiendo joyas. También se enteró que Jara se fue a Buenos Aires y que después volvió y se quedó escondido en el interior”, indicó.

“Este testimonio aporta a la causa un indicio más que relaciona directamente al acusado Ricardo Omar Jara con el hecho delictuoso y que tiene su corroboración en el testimonio de la señora Inés De Lima, en la incautación de las joyas de la fallecida que ofrecía a la venta el imputado y en el reconocimiento fotográfico de tales elementos”, agregó Aguirre.

“Asimismo, el testigo también mencionó que cada vez que Kolyno ‘hacía macanas’ se ausentaba por un tiempo y luego volvía. Está probado en esta causa que, a poco de ocurrido el hecho, Jara y su concubina Lucía Cecilia Rojas viajaron hacia la Provincia de Buenos Aires donde estuvieron durante un tiempo prudencial hasta que regresaron a Misiones. Asimismo, está probado en la causa que ésta no era la única vez que el imputado cometía un delito. Todo lo contrario, conforme se desprende de las planillas de antecedentes, colmada de autos de procesamiento por delitos cometidos contra la propiedad; incluso conforme el informe del Registro Nacional de Reincidencia, a fs. 1078/1079, luce sentencia condenatoria dictada por el Juzgado Federal de Posadas contra la concubina de éste, Rojas, en una causa por tenencia de estupefacientes”, puntualizó el ministro subrogante.

Y le agregó más “pruebas”: “A ello, debe sumarse lo declarado por el señor Rubén Texeira, quien fuera contratado por la Sra. lnsaurralde, informando que al comenzar su investigación privada la ciudadana Vázquez Cristina se encontraba detenida y luego fue puesta en libertad; que acorde a su investigación sería la principal sospechosa, ya que Ricardo Omar Jara alias Kolynos y su concubina Cecilia Rojas, con la participación necesaria de Cristina Vázquez, vecina de la víctima, dado que la misma tenía gran amistad con los antes nombrados y según dicho de vecinos del lugar serían adictos a las drogas, también según los dichos de los vecinos la Srta. Vázquez solía pasar por la casa de la víctima y charlar con ella. Enterándose posteriormente que Kolynos le habría dejado una bolsa con joyas a una persona de sexo femenino de sobrenombre ‘Marimacho’, ya que en el barrio de éste se estaban realizando allanamientos, por lo que deduce que los malhechores se encontraban bajo algún tipo de sustancias alucinógenas y eran de bajo nivel cultural, reafirmando sus sospecha sobre las personas de Pili Aranda, Jara, Rojas y Vázquez”.

Finalmente, Aguirre concluye: “La conducta del imputado Jara es reveladora que, luego de cometer el hecho, intentó vender el producto del ilícito para hacerse de dinero, y luego, junto con la otra imputada, Rojas, viajaron a Buenos Aires y se mantuvieron ‘alejados’ por más de cuatro meses.

A mi entender, la autoría del imputado fue resuelta correctamente por el Tribunal de mérito, mediante una interpretación adecuada de las pruebas, de las que resulta acreditada la coautoría del acusado, motivo por el cual las pretensiones casatorias deben ser rechazadas.

Por otra parte, dado los alcances de la sentencia condenatoria en materia de gastos y costas del proceso, considero que resulta inoficioso en esta instancia tratar la cuestión de la tasa de justicia, con lo cual esta pretensión también debe rechazarse”.

Sin indicios científicos en su contra, y apuntado sólo por la venta de las joyas, Kolyno aún purga perpetua en la causa por la que Vázquez y Rojas pasaron más de una década presa y que hoy interpela a la Justicia provincial.

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