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Opinión

Libertad: ¿realidad o utopía?

Estamos en días de conmemoración de aquel hecho histórico que marcó el nacimiento de nuestra patria. Aquella semana de mayo de 1810 fue una semana de luchas, de incertidumbre, de esfuerzo y de peleas en búsqueda de la libertad tan ansiada.

Queríamos ser libres del poder opresor español. Queríamos gobierno propio. Queríamos ser independientes. Queríamos tomar nuestras propias decisiones. Queríamos vivir como pueblo libre. A precio de sangre, sudor y lágrimas, se consiguió lo que se buscaba. Libertad.

Pasaron 200 años, nada más que dos siglos. La lucha sigue. La libertad parece no estar definitivamente conquistada. La revolución debe empezar de nuevo? El esfuerzo debe redoblarse? Libertad no es solo una proclama. Es un ejercicio.

Somos libres cuando podemos expresarnos sin ser reprimidos; cuando podemos transitar sin ser retenidos; cuando podemos producir y comerciar sin ser difamados; cuando podemos educar sin ser adoctrinados; cuando podemos profesar nuestra fe sin ser perseguidos.

Libertad es un ejercicio

No hay libertad plena si los presos van a su casa; si las empresas “auxiliadas” deben entregar acciones; si las leyes promueven la muerte; si el poder se atomiza y la República pasa a ser un ideal del pasado; si las libertades individuales son cercenadas; si la pobreza es sistémica; si la propiedad privada es mala palabra.

La libertad es inherente al ser humano y es anterior al Estado, el cual no debe darnos libertades, sino garantizar que podamos movernos en el marco de las que ya hemos logrado en tantos años de lucha.

Entiendo que la crudeza de esta pandemia requiere quedarnos en casa, pero espero que este “parate nacional” no sea la excusa de algunos inescrupulosos para avanzar y hacer de las suyas.

Tengo esperanzas, muchas esperanzas respecto a que la humanidad superará la pandemia. Tengo esperanzas, muchas esperanzas de que los gobiernos no se acostumbrarán a esta situación. Tengo esperanzas respecto a que muy pronto podremos vivir como seres libres, total y absolutamente libres.

Tengo esperanzas en que todos juntos, sin grietas, nos avoquemos a constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia.

Los próceres de mayo lo soñaron, nuestros nietos lo merecen.

Pablo Hulet
DNI 14963580

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