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Sociedad

“Mantener un proyecto de país a largo plazo y desarrollarlo era un poco el espíritu de los patriotas de Mayo”

El historiador Pablo Camogli invita a re-pensar los orígenes e ideas de la revolución y del orden social entre miradas a los pueblos orginiarios en el siglo XVIII, la Revolución de Mayo y la actualidad en su contexto tanto social como político.

“Son fechas que siempre nos invitan a la reflexión y a pensar de dónde venimos y en dónde estamos. Cuando pensamos un poco el contexto que estamos viviendo tiene cierta semejanza con aquel pasado en la excepcionalidad.  El 25 de mayo de 1810 también fue una situación muy excepcional, por supuesto que con otras connotaciones y motivos”, indicó.

En ese sentido, explicó que la Revolución de Mayo “fue poner en marcha el proceso histórico de gestación de un nuevo país. Es el punto de partida para el proceso de conformación de la Argentina”. “Es un país que todavía sigue en conformación, estamos armando y buscando los consensos sociales que permitan cerrar ciertas discusiones y establecer un parámetro de principios básicos para que avancemos”, agregó.

“La excepcionalidad y la cuestión de un país en conformación me parece que son las ideas centrales que uno toma para este tipo de fechas”, dijo.

El historiador remarcó que “por lo general la sociedad, en la gran mayoría de los casos, tiene sobre la historia una mirada de fotografía o de dibujos. Tenemos una idea del patriotismo que está muy vinculada con símbolos e imágenes pero muy poco vinculada con los procesos históricos y la gente. No solo con los protagonistas más célebres, sino con los anónimos”.

“El desafío en la historia es un poco eso: mostrar la historia desde el lugar que podríamos haber ocupado alguno de nosotros”, manifestó.

En ese marco, sostuvo que la idea fundamental relacionada a la revolución “es recuperar el sentido de la palabra y lo que implica, que es un cambio drástico. Eso es lo que buscaban los patriotas: transformar el orden social vigente. Tenemos un Gobierno y sobre todo, del 83 para acá, los argentinos hemos votado siempre a nuestros presidentes y tenemos un Estado autónomo, basado en un orden democrático”.

Sin embargo, señaló que hay otros “grandes temas” que siguen sin resolverse. “Manuel Belgrano, antes de 1810 y cuando era Secretario del Consulado, hablaba de la importancia de la consolidación del mercado interno para el engrandecimiento del Estado. Nosotros hoy en día, en Argentina, seguimos debatiendo sobre si es necesario o no, no hemos generado un consenso en torno a estos temas, que es lo que han hecho los grandes países a lo largo de su historia: mantener un proyecto de país a largo plazo y poder desarrollarlo. Ese era un poco el espíritu de los patriotas de Mayo”, relató.

Con una mirada al pasado, Camogli recordó que el orden colonial era “totalmente injusto”. “El proceso revolucionario tiene un orígen endógeno en la base social del pueblo americano, que eran los pueblos orginiarios. Son ellos los que inician el proceso revolucionario en el siglo XVIII, en 1750, con las guerras guaraníes. Ellos rechazan un tratado firmado por el Rey de España y Portugal y declaran la guerra a las dos monarquías”.

“No usan la palabra «declaramos la independencia» pero en los hechos lo están haciendo y por eso combaten. Después son derrotados, lamentablemente, y España vuelve a controlar estas regiones. En 1780, Túpac Amaru y Túpac Katari terminan de concluir todos los procesos de lucha que se habían registrado en el mundo andino durante el siglo XVIII contra un modelo de sometimiento, explotación y apropiación de la fuerza y el trabajo de indígenas y esclavos por parte de una élite peninsular española”, contó.

“Túpac Amaru plantea en su programa político que las tres banderas de lucha de los pueblos andinos son la libertad, la igualdad y la independencia. Están plantenado las banderas que después se van a presentar en Mayo de 1810 como una novedad 30 años antes”, explicó.

En la misma línea, el historiador apuntó que “esto nos obliga a re-pensar cuál fue el origen de la revolución: las ideas modernas y liberales de Europa o las enormes injusticias que había en el orden colonial en el que vivía América en el siglo XVIII”.

“Hemos naturalizado un relato del proceso histórico sobre la revolución y la independencia, que es el relato construido por la élite vigente de Buenos Aires. Las calles de nuestros pueblos reivindican a los principales unitarios de la historia. Es insólito que en Posadas tengamos el nombre de Rivadavia o Mitre en las calles, no tiene mucho sentido si pensamos a la historia desde el lugar de los misioneros”, subrayó.

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