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Misiones, “otro país”

Provinciales Enfoque

Se acercan las vacaciones de julio y Misiones emerge en el escenario nacional como una isla, diferente al resto. Los que visitan la provincia dicen que “parece otro país” por la limpieza, la calidez humana, la paz social, el progreso, las inversiones, las transformaciones y la calidad de vida de los habitantes, con salud y educación de primer nivel a cargo del Estado, obras en todos los municipios, capacitación a los jóvenes para los empleos del futuro y economías regionales funcionando a todo vapor. Ni hablar de la naturaleza exuberante en todo el territorio, los saltos, la costanera, el polo gastronómico y las playas.

Se percibe con claridad que hay un modelo de provincia que se propuso y la gente aceptó alegremente. Un modelo que conlleva grandes transformaciones sociales, culturales, educativas, económicas en beneficio de los habitantes. Las plataformas educativas que impulsan la formación de los jóvenes como Silicon, Polo Tic, Robótica; sumado a la llegada permanente de inversiones y empresas en los parques industriales, la inminente apertura del puerto para exportar con menores costos, el apoyo firme y contundente de la provincia a la yerba mate, la foresto industria y otras áreas de la economía rural, las obras en rutas, viviendas, escuelas y hospitales que no se detuvieron ni siquiera en lo peor de la crisis.

La sensibilidad social del gobierno es otro valor que la gente reconoce, al estar pendiente y presente en todas las necesidades que se generaron durante la pandemia, asistiendo a la gente que se quedó sin trabajo o con sus ingresos disminuidos por las restricciones. No solo llegó la asistencia a los trabajadores sino también a las empresas, comercios y agricultores.

Algunos sectores de la oposición impulsan otro modelo de provincia, como el diputado Arjol que elogia el modelo de Corrientes, un modelo con escasos servicios y pocas obras, un modelo que beneficia a un puñado de grandes empresas forestales y yerbateras que no permiten el crecimiento de los pequeños productores ya que quiere solamente empleados. En Corrientes no hay pequeños productores. Todos trabajan para los gigantes, que a la vez tributan muy poco y no reinvierten. La salud mayoritariamente es privada y muy costosa, la educación igual, no hay obras viales en marcha para mejorar los caminos en mal estado, ni tampoco energía disponible para producir. Es que un Estado sin impuestos es un Estado vacío que no puede ofrecer nada a sus habitantes. Solo los grandes se benefician. La gente se arregla como puede.

Durante la pandemia quedó demostrado que el Estado debe tener una presencia firme en la redistribución de los servicios para llegar a los sectores de nivel medio y bajo. Los modelos sin impuestos, que solo benefician a los grandes capitales, están cayendo en todo el mundo. Han fracasado.

Las nuevas generaciones de profesionales y estudiantes universitarios que se forman con las últimas ideas de la economía y los diferentes modelos de Estado han abrazado la propuesta del frente renovador, la innovación, la mirada hacia el futuro y la articulación con los sectores privados.

La frescura de las ideas que impulsa la Provincia llegó a la Universidad donde las propuestas vinculadas a la Renovación se impusieron en casi todas las casas de estudios, siendo la más renombrada la Facultad de Ciencias Económicas, donde históricamente el radicalismo tuvo el control de la mano de la Agrupación Franja Morada.

No se puede no vincular la fuerte articulación de Silicon Misiones, el Polo Tic y otras especialidades impulsadas por el Gobierno, principalmente en la figura del contador Lucas Romero Spinelli, que han cosechado adhesiones desde el modelo económico y desde lo ideológico.

Los jóvenes profesionales dejaron de creer que sacando impuestos hay prosperidad, todo lo contrario, hay pobreza, y Misiones avanza con modernidad y empleo en todos los sectores de la economía. La falacia de los poderosos para no pagar impuestos cayó con el resultado de Económicas. Es un triunfo del discurso de la verdad por sobre la mentira y la evasión.

La derrota del radicalismo en Económicas es doblemente dura: desde lo ideológico, desde lo político y desde el convencimiento de las nuevas generaciones que el camino correcto es el que mira al futuro, no el que pretende quedar anclado en modelos feudales y patrones de estancia como el caso de Corrientes.

El resultado de la Universidad fue un claro ensayo de cercanía y coincidencias del modelo provincial con los jóvenes más formados y preparados para el futuro, sin dejar de analizar que se opaca el horizonte electoral de los radicales de Juntos por el Cambio, quienes a través de la Franja Morada históricamente conducían los destinos de esa Facultad.

El desgranamiento de Juntos por el Cambio es una constante que se viene agudizando semana a semana desde la Nación hacia las provincias, con las permanentes peleas entre los principales dirigentes, preocupados por sus cargos, pero a la vez, alejados de la agenda diaria de los argentinos. Ninguno se ocupa de la inflación o las necesidades de las provincias, solo están pensando en cambiar el sistema electoral para tener más posibilidades en 2023 de llegar, otra vez, a la presidencia.

Juntos por el Cambio es un frente sin rumbo tanto a nivel nacional como en Misiones. En la Tierra Colorada sus principales exponentes hacen una especie de militancia gastronómica, mostrándose en restaurantes y publicando luego la selfie en redes sociales. Desde su visión de la política, esa es la construcción que le ofrecen al misionero. La foto superficial y superflua que muestra una supuesta unidad cuando la realidad es totalmente diferente: peleas permanentes y zancadillas por los cargos. La gente, después de la presidencia anterior, tiene las antenas más alertas y no cae en el arte del engaño y el marketing, porque quedó claro que no hay proyecto, no hay trabajo, no hay compromiso, no hay cercanía con la gente, es todo un engaño y la gente se cansó de los engaños.

Se acercan las vacaciones de julio y Misiones emerge en el escenario nacional como una isla, diferente al resto. Los que visitan la provincia dicen que “parece otro país” por la limpieza, la calidez humana, la paz social, el progreso, las inversiones, las transformaciones y la calidad de vida de los habitantes, con salud y educación de primer nivel a cargo del Estado, obras en todos los municipios, capacitación a los jóvenes para los empleos del futuro y economías regionales funcionando a todo vapor. Ni hablar de la naturaleza exuberante en todo el territorio, los saltos, la costanera, el polo gastronómico y las playas.

Se percibe con claridad que hay un modelo de provincia que se propuso y la gente aceptó alegremente. Un modelo que conlleva grandes transformaciones sociales, culturales, educativas, económicas en beneficio de los habitantes. Las plataformas educativas que impulsan la formación de los jóvenes como Silicon, Polo Tic, Robótica; sumado a la llegada permanente de inversiones y empresas en los parques industriales, la inminente apertura del puerto para exportar con menores costos, el apoyo firme y contundente de la provincia a la yerba mate, la foresto industria y otras áreas de la economía rural, las obras en rutas, viviendas, escuelas y hospitales que no se detuvieron ni siquiera en lo peor de la crisis.

La sensibilidad social del gobierno es otro valor que la gente reconoce, al estar pendiente y presente en todas las necesidades que se generaron durante la pandemia, asistiendo a la gente que se quedó sin trabajo o con sus ingresos disminuidos por las restricciones. No solo llegó la asistencia a los trabajadores sino también a las empresas, comercios y agricultores.

Algunos sectores de la oposición impulsan otro modelo de provincia, como el diputado Arjol que elogia el modelo de Corrientes, un modelo con escasos servicios y pocas obras, un modelo que beneficia a un puñado de grandes empresas forestales y yerbateras que no permiten el crecimiento de los pequeños productores ya que quiere solamente empleados. En Corrientes no hay pequeños productores. Todos trabajan para los gigantes, que a la vez tributan muy poco y no reinvierten. La salud mayoritariamente es privada y muy costosa, la educación igual, no hay obras viales en marcha para mejorar los caminos en mal estado, ni tampoco energía disponible para producir. Es que un Estado sin impuestos es un Estado vacío que no puede ofrecer nada a sus habitantes. Solo los grandes se benefician. La gente se arregla como puede.

Durante la pandemia quedó demostrado que el Estado debe tener una presencia firme en la redistribución de los servicios para llegar a los sectores de nivel medio y bajo. Los modelos sin impuestos, que solo benefician a los grandes capitales, están cayendo en todo el mundo. Han fracasado.

Las nuevas generaciones de profesionales y estudiantes universitarios que se forman con las últimas ideas de la economía y los diferentes modelos de Estado han abrazado la propuesta del frente renovador, la innovación, la mirada hacia el futuro y la articulación con los sectores privados.

La frescura de las ideas que impulsa la Provincia llegó a la Universidad donde las propuestas vinculadas a la Renovación se impusieron en casi todas las casas de estudios, siendo la más renombrada la Facultad de Ciencias Económicas, donde históricamente el radicalismo tuvo el control de la mano de la Agrupación Franja Morada.

No se puede no vincular la fuerte articulación de Silicon Misiones, el Polo Tic y otras especialidades impulsadas por el Gobierno, principalmente en la figura del contador Lucas Romero Spinelli, que han cosechado adhesiones desde el modelo económico y desde lo ideológico.

Los jóvenes profesionales dejaron de creer que sacando impuestos hay prosperidad, todo lo contrario, hay pobreza, y Misiones avanza con modernidad y empleo en todos los sectores de la economía. La falacia de los poderosos para no pagar impuestos cayó con el resultado de Económicas. Es un triunfo del discurso de la verdad por sobre la mentira y la evasión.

La derrota del radicalismo en Económicas es doblemente dura: desde lo ideológico, desde lo político y desde el convencimiento de las nuevas generaciones que el camino correcto es el que mira al futuro, no el que pretende quedar anclado en modelos feudales y patrones de estancia como el caso de Corrientes.

El resultado de la Universidad fue un claro ensayo de cercanía y coincidencias del modelo provincial con los jóvenes más formados y preparados para el futuro, sin dejar de analizar que se opaca el horizonte electoral de los radicales de Juntos por el Cambio, quienes a través de la Franja Morada históricamente conducían los destinos de esa Facultad.

El desgranamiento de Juntos por el Cambio es una constante que se viene agudizando semana a semana desde la Nación hacia las provincias, con las permanentes peleas entre los principales dirigentes, preocupados por sus cargos, pero a la vez, alejados de la agenda diaria de los argentinos. Ninguno se ocupa de la inflación o las necesidades de las provincias, solo están pensando en cambiar el sistema electoral para tener más posibilidades en 2023 de llegar, otra vez, a la presidencia.

Juntos por el Cambio es un frente sin rumbo tanto a nivel nacional como en Misiones. En la Tierra Colorada sus principales exponentes hacen una especie de militancia gastronómica, mostrándose en restaurantes y publicando luego la selfie en redes sociales. Desde su visión de la política, esa es la construcción que le ofrecen al misionero. La foto superficial y superflua que muestra una supuesta unidad cuando la realidad es totalmente diferente: peleas permanentes y zancadillas por los cargos. La gente, después de la presidencia anterior, tiene las antenas más alertas y no cae en el arte del engaño y el marketing, porque quedó claro que no hay proyecto, no hay trabajo, no hay compromiso, no hay cercanía con la gente, es todo un engaño y la gente se cansó de los engaños.