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Necesidad y elección: cómo afectan a la toma de decisiones

A veces, el apuro por resolver una situación lleva a tomar una elección que no satisface del todo la verdadera necesidad. Por eso, la coach Liliana Timmer comparte recomendaciones.


La coach de vida, Liliana Timmer, habló sobre los distintos factores detrás de la “necesidad” y de la “elección” en la toma de decisiones.

En primer lugar leyó que, según la RAE, la tercer definición para necesidad es «carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida». “Es algo de lo que estamos insatisfechos, podemos decir. Nos es imprescindible satisfacer esta necesidad, aunque no siempre lo hagamos con lo que realmente queremos elegir”, aclaró.

Es decir que “muchas veces lo que hacemos es satisfacer la necesidad con lo que sentimos que más o menos puede cubrirla”.

En tanto, la definición de la Real Academia Española para elección es «libertad para obrar». “Elegir tiene una libertad implícita que la necesidad no la tiene. Por eso, ante la necesidad, la elección juega un papel muy importante y acá es donde empezamos a vincularlas”, señaló Timmer.

Necesidad vs Elección

“Por lo general, la primera respuesta es no elegí estar como estoy o lo hice por necesidad“, contó la coach. “Hay que preguntarse necesidad de qué, cuál es. Acá se empieza a desarmar una estructura de defensa constante”, dijo.

En ese sentido, indicó que “lo ideal es poder clarificar la necesidad, para tener la posibilidad de elegir de manera lo más correcta posible”. “Por ejemplo, si la necesidad está definida por la sensación de soledad, esto no nos va a habilitar a la elección. Vamos a agarrarnos de cualquier cosa que nos ofrezca una mínima compañía, tal vez de una calidad no deseada, y vamos a tener ‘cubierta’ la necesidad, pero momentáneamente”, explicó.

“Definir la necesidad con claridad y precisión va a dar lugar, indefectiblemente, a la elección, que nos va a permitir cubrir la necesidad”, puntualizó Timmer.

Por último, reflexionó: “Cuando sentimos necesidad de algo y no lo tenemos claro, entra una especie de angustia y apuro por cubrirla. Una vez que la cubrimos medianamente, nos relajamos, pero no tomamos, generalmente, decisiones sabias. Nos dejamos llevar por la ansiedad de resolver el tema en vez de analizar qué nos conviene. Tapamos un poquito la necesidad para que no nos moleste”.

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