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RELIGION

Obispo Martínez dijo que las soluciones a los problemas argentinos vendrán de propuestas “hechas con grandeza”

Este sábado 13, la Diócesis de Posadas realizó la Solemnidad de Corpus Christi bajo el lema: “Jesucristo Eucaristía danos esperanza y comunión”. La celebración eucarística fue presidida por el obispo Juan Rubén Martínez en la Iglesia Catedral San José con los protocolos de bioseguridad y poca cantidad de gente.

Este año, debido al contexto mundial y los protocolos de cuidados que se aplican en las misas, la Gran Fiesta de la Diócesis se celebró de manera diferente, “pero no dejó de ser muy solemne, emotiva y verdaderamente especial”. La celebración se realizó de manera simultánea en muchas comunidades de la Diócesis.

Durante la Homilía, el obispo recordó que “hace varios años nos hemos dispuesto a celebrar el Corpus Christi, con la relevancia que tiene que tener esta solemnidad. En los pueblos o ciudades donde hay una sola Parroquia hemos buscado que haya un momento común de las capillas para celebrar la Misa y procesión”.

“Este año, sin embargo, ha sido diferente como consecuencia del escenario en que nos coloca la cuarentena. Celebramos el Corpus con alegría y en alabanza. Algunos con la presencia en los templos y muchos uniéndose espiritualmente a través de los medios de comunicación, agradeciendo a Dios eucarístico, misericordioso y redentor que nos acompaña siempre”, expresó.

También pidió “al Señor que pronto podamos salir de esto para volver a la normalidad y volver a celebrar con todo el pueblo de Dios unidos físicamente”, porque si bien en la Catedral no podría haber tanta gente como años anteriores, sino que debía haber un número reducido de personas por los protocolos de seguridad, muchas familias siguieron la transmisión por algunos medios de comunicación y redes sociales.

El titular de la Diócesis reflexionó sobre la comunión y explicó que si bien hay muchos tipos de presencia, “la Eucaristía es la presencia por excelencia”.

“La Eucaristía expresa la comunión, somos muchos y comemos el mismo pan. El amor nunca uniforma, el amor se da en la diversidad, no somos iguales, pero hay algo que nos une profundamente, somos un cuerpo”, afirmó. Por ello llamó a pensar “en la comunión del amor y la solidaridad y recordar que estamos invitados a vivirlos como cristianos, alejándonos de la propuesta capitalista que piensa sólo en sí mismo, que acumula riquezas y es avaro y soberbio, pero se siente sólo e insatisfecho, y por eso acumula, porque la respuesta a la felicidad y la plenitud está en dar y mirar con amor a nuestros hermanos más necesitados”.

El Obispo también habló sobre la pobreza, “que ya existe en nuestro país y que se verá acrecentada por el parate económico que nos tocó y toca vivir como país” y señaló que las soluciones vendrán de propuestas “hechas con grandeza, armadas mesas en común que unan a todos los sectores involucrados y que se piensen desde al amor, la comunión y la esperanza”.

“Nos asusta pensar en la soberbia y la avaricia guiando el futuro del país, porque es a través de la solidaridad, el amor, la caridad y la justicia que lograremos dar respuestas indispensables en estos tiempos difíciles”, observó Martínez.

Para finalizar, Monseñor llamó a trabajar por el bien común, “mirando las necesidades de nuestros hermanos y dejando la soberbia y la avaricia de lado para poder con Jesús Eucaristía vivir una esperanza genuina fundada en el amor y el bien común y por ello pidió a que hoy más que nunca celebremos a Jesucristo en la Eucaristía que nos invita al amor, la comunión y la esperanza”.

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