Noticiasdel6.com Todas las noticias Shopping del 6 Seis Páginas Deportes en el 6 Radio Misiones Jorge Kurrle

Obispo Martínez: “Es indispensable globalizar la solidaridad”

Posadas Religión

En su homilía dominical, el obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, habla sobre “El Reino del Amor”.

«EL REINO DEL AMOR»
Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas,
para el 21° domingo durante el año
[21 de agosto de 2022]

En el Evangelio de este domingo (Lc 13,22-30), el Señor nos presenta algunas condiciones para
participar del banquete del amor, o del Reino. Desde ya, su propuesta es exigente: «Traten de
entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán»
(Lc 13,24). Es cierto que sólo podemos asumir las exigencias o condiciones, cuando descubrimos
el tesoro. En el texto Jesús nos plantea que ese tesoro es el Reino de Dios, en definitiva, este nuevo
Reino es el Reino del Amor.

Considero importante que intentemos profundizar sobre el sentido cristiano de la palabra amor.

Muchas veces escuchamos el uso de esta palabra vaciada del significado profundo que tiene. Es
comprensible que esto ocurra en el contexto de nuestra época que tiende a superficializar las
propuestas y presentarnos cosas que parecen ser, pero no son. Tenemos bebidas, comidas y a
veces hasta relaciones humanas que son solamente light. En este contexto la palabra amor se liga
a logros sensibles, a cuestiones circunstanciales y sin compromiso.

El amor que nos propone Jesús para ingresar a su Reino nos plantea que: «No hay amor más
grande que dar la vida por los amigos» (Jn 15,13). Nos quedamos sorprendidos de cómo muchos
luchan por acceder a otro tipo de reino, el reino del poder, tener y placer. Reinos temporales que
son absolutizados e idolatrizados. ¿Cómo hacer entender que la idolatría, no llena ni plenifica el
corazón humano? Es lamentable tener que señalar que, aún en contextos que se dicen cristianos,
es muy difícil encontrar actitudes que estén realmente motivadas por el bien común. A veces se
habla de justicia, de los pobres, de reivindicaciones sociales… ¡Se habla!, se pelea y lucha, pero en
general no tanto por solidaridad hacia el necesitado, sino para encubrir luchas de poder. El
Eclesiastés nos señala el absurdo de tanto desgaste, «si todo es vanidad y solo atrapar vientos»
(Ecl 1,14) Es bueno recordar a nuestra dirigencia que hay estilos que cayeron en desgracia y que
no tienen futuro. Es necesario que quienes tienen responsabilidades sociales o políticas piensen
en el bien común y desde la gente, y que entiendan que la dignidad de la persona está en el
centro de toda la problemática.

Es necesario señalar que, a pesar de estos males del presente, también podemos encontrar
muchas expresiones de verdadero amor en nuestra sociedad, expresiones de bien común, que
son, en definitiva, las acciones que sostienen y construyen la historia: El amor de una madre por
sus hijos, el sacrificio de un padre de familia, amigos que dan la vida por sus amigos, los esposos
que se hacen uno en el amor, ciudadanos y dirigentes generosos. Pero Jesús a los cristianos nos
enseña algo nuevo, él amó así a todos, incluso a los enemigos. Por eso la caridad no es solo para
un grupo, es universal. A este Reino o a este banquete están invitados todos: «Vendrán muchos
de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de
Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y
serán los últimos» (Lc 13,29-30).

Pero no debemos olvidar que el ingreso es por la puerta angosta. Amar exige tener en cuenta a
los demás, dar la vida por los otros, sobre todo por los que más necesitan. Para que el servicio a
los demás no sea sólo sacar provecho personal necesita del respaldo de la caridad.

Este tema tiene especial vigencia, porque hoy insistimos que es indispensable globalizar la
solidaridad. La palabra solidaridad para un cristiano no tiene sólo un componente social, sino
que además tiene un fundamento teológico o bien en la fe. La solidaridad es una expresión de la
caridad. Jesucristo, es el maestro de la caridad, quien por amor dio su vida por nosotros.

Esta condición de amar que nos plantea el Evangelio de este domingo para entrar al
Reino, como fundamento de la solidaridad y del bien común, es un tema central para que
lo tengamos presente y evitemos seguir perdiendo el tiempo atrapando vientos. La
mentira no tiene futuro.

Un saludo cercano y ¡hasta el próximo domingo!
Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas