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Obispo Martínez: “Todo hombre o mujer puede convertirse a Dios”

Posadas

El titular de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, indicó en su carta dominical que “como cada año nos venimos preparando para nuestra peregrinación a Loreto. El próximo domingo nos encontraremos en la celebración de la Misa principal a las 9 en nuestro Santuario Diocesano. Desde el sábado se iniciará la peregrinación desde distintos lugares de la Diócesis. Muchos lo harán caminando, en bicicletas, en colectivos desde las comunidades, o en autos”.

Nos acercaremos para estar con nuestra madre de Loreto que es la Patrona de las Misiones y protectora de las familias. Como pueblo de Dios iremos a agradecer y a pedir. Además, con esta celebración iniciaremos el «Año Mariano» y nuestra preparación para el Congreso Mariano Nacional que se hará en Catamarca.

El Evangelio de este domingo nos presenta la conversión de Zaqueo (Lc 19,1-10). San Lucas nos muestra a un publicano de nombre Zaqueo. Seguramente un hombre poco escrupuloso en los negocios y el texto nos dice que tenía muchas riquezas y que era el jefe de los publicanos. Zaqueo deseó la conversión y Jesús miró su corazón: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más» (Lc 19,8). El Señor no tuvo reparo en alojarse en su casa, comunicándole que le había llegado la Salvación.

En algunas oportunidades escuchamos expresiones como: «Es imposible que este hombre cambie». Seguramente si profundizamos en el fundamento de semejante afirmación podremos captar algunas de sus razones, de su historia personal y familiar, de un pasado turbulento, la dureza de corazón,… Sin embargo, tenemos que responder categóricamente que, cerrar la posibilidad de cambio o conversión a una persona es un error y por supuesto no es cristiano. Todo hombre o mujer, por más que haya cometido el peor de los delitos o tenga los peores pecados, puede convertirse a Dios y cambiar sus actitudes con sus hermanos y esto hasta el último minuto de su vida.

Al comentar este relato de la conversión de Zaqueo, no dudo en señalar la aplicación de este texto no sólo a nuestra situación personal, sino a la necesidad de plantearnos siempre la conversión de nuestra sociedad, de las personas y de las estructuras. Necesitamos tener una mayor conciencia moral que apunte sobre todo a una verdadera ética ciudadana, que desde actitudes egoístas se encamine hacia la globalización de la solidaridad.

En Aparecida, haciendo referencia a la globalización señalamos: «La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones (económicas, políticas, culturales, comunicacionales, etc.). Para su justa valoración, es necesaria una comprensión analítica y diferenciada que permita detectar tanto sus aspectos positivos como negativos. Lamentablemente, la cara más extendida y exitosa de la globalización es su dimensión económica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana… Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, no solo recursos físicos y monetarios, sino sobre todo de la información y de los recursos humanos, lo que produce exclusión…» (DA 61-62). «Por ello frente a esta forma de globalización, sentimos un fuerte llamado para promover una globalización diferente que esté marcada por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los derechos humanos, haciendo de América Latina el continente del amor» (DA 64)

La conversión de Zaqueo, el publicano enriquecido injustamente, así como el mejoramiento de nuestra conciencia social y ética ciudadana y solidaria, nos permitirán ahondar en una inclusión social más consistente. El jefe de los publicanos, Zaqueo, percibió que la salvación llegaba convirtiéndose a Dios y tratando de reparar sus pecados, sobre todo percibió la mirada misericordiosa de Jesucristo. Los cristianos debemos sabernos responsables de trabajar por globalizar la solidaridad construyendo en esperanza.