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Justicia

“Pese a la gravedad del problema, la población carcelaria de Misiones soportó muy bien durante la cuarentena”

Así lo consideró el defensor oficial de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores, Marcelo Ozuna, quien destacó el trabajo del Servicio Penitenciario Provincial en la contención a la población carcelaria durante la fase más dura de la cuarentena por el coronavirus.

El funcionario judicial, además, habló de otros aspectos vinculados al contexto de encierro y se solidarizó con el juez de Instrucción Tres de Posadas, Fernando Verón, luego de que trascendiera que delincuentes de frontera habrían organizado un plan para matarlo.

“Manifiesto mi total repudio a este tipo de hechos y mi solidaridad incondicional para con el juez Fernando Verón, con quien tuve el placer de trabajar. Es un funcionario serio, muy comprometido y que va al fondo, hasta el hueso, en todas las causas que se investigan. Y eso siempre molesta a ciertas personas”, señaló Ozuna en una entrevista con Crimen y Justicia, programa exclusivo de temas policiales y judiciales que se emite por Canal 6 Digital, conducido por Manuel Sotelo.

Indicó que “este tipo de amenazas no es habitual en el ámbito de la Justicia provincial, sí se ha escuchado en ámbitos del fuero federal, donde se investiga al crimen organizado”.

Sobre la vida en contexto de encierro, dijo que “es un tema siempre controvertido y ahora más que nunca por el tiempo de pandemia que estamos viviendo. Tiene muchas aristas”.

“En muchas provincias hubo levantamientos, motines, reyertas, que pusieron en riesgo tanto la vida de los internos como del personal penitenciario. En Misiones, la mayoría de los reclusos son personas tranquilas, con nuestra idiosincrasia. Ellos van cumpliendo una condena, en el caso de los sentenciados, y ganándose beneficios de acuerdo con su conducta: revinculación familiar, salidas transitorias, libertad condicional. Todo esto se vio frenado con la cuarentena por el Covid-19”, comentó el defensor oficial.

“Pese a la gravedad del problema, la población carcelaria de Misiones soportó muy bien. Hace 20 días, con todos los protocolos de bioseguridad, los reclusos empezaron a recibir visitas, después de dos meses de aislamiento total. Pudieron recibir a sus madres, ver a sus hijos, recibir su bolsita con mercaderías de parte de los suyos, su yerba preferida”, señaló.

Ozuna hizo “un reconocimiento al trabajo del Servicio Penitenciario. Gracias a su apoyo, hemos tenido un contacto fluido con nuestros asistidos gracias a las videollamadas. El penitenciario hoy aprendió a vivir de una manera distinta con el preso. Entendió que debe llevar con empatía ese trabajo y evitar conflictos o roces”.
Dijo que “penitenciarios y presos han sobrellevado juntos esta pandemia, porque cuando mencionamos lo del Covid, se piensa sólo en los reclusos, pero con ellos han estado encerrados médicos, enfermeros, asistentes sociales y penitenciarios en todas sus jerarquías”.

“En 2019, se decretó la emergencia penitenciaria a nivel nacional. Es decir, antes de la pandemia ya estábamos en una situación de riesgo. En Misiones, el SPP casi no hubo personal de licencia. Trabajó casi en un 100%”, destacó.

Claro que la cuarentena también mostró otras caras del confinamiento carcelario. “Es innegable el hacinamiento y los problemas de sanidad que evidencia el sistema carcelario de Misiones. La Unidad Penal Uno de Loreto tiene capacidad para 215 internos y alberga a 350. Eso muestra la necesidad de mejorar las condiciones de vida de los reclusos. Necesitan mejor alimentación y atención médica”, ilustró.

Ozuna también se refirió a otros tres temas, relacionados con temáticas del Poder Judicial. Sobre los defensores públicos que trabajan en la Justicia, fue categórico: “Hay excelentes defensores oficiales en Misiones. Son profesionales muy comprometidos, que estudian mucho y actúan con total responsabilidad”.

Luego opinó acerca de la cuestionada duración de las prisiones preventivas: “La duración, en algunos casos muy extensa, de la prisión preventiva tiene varias causas: puede ser por la complejidad de una investigación, por los recursos que traba la defensa o por el cuello de botella que se arman en los tribunales penales por la cantidad de expedientes que ingresan mensualmente para la instancia de juicio oral”.

Finalmente, opinó sobre los juicios abreviados: “No deberían ser aceptados en causas por delitos cuyas penas excedan los seis años de cárcel. En estos delitos graves el imputado debería ir al juicio oral”.

“Hoy todo se resuelve por el abreviado y se está perdiendo la riqueza, la exposición ante la sociedad, que se da con el debate oral”, sentenció.

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