Noticiasdel6.com Todas las noticias Shopping del 6 Seis Páginas Deportes en el 6 Radio Misiones Jorge Kurrle

Piden que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA intervenga en el caso de María Ovando

Provinciales

El Equipo Transfronterizo Interdisciplinario con Perspectiva de Género bajo la dirección de la abogada Cecilia Catherine Britto formalizo una presentación ante Honorable Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA solicitando intervención urgente.

PEDIDO COMPLETO:

En la denuncia pone en conocimiento previamente jurisprudencia que indicaría que la justicia de la provincia de Misiones – Argentina, todavía posee vestigios patriarcales, guiada por prejuicios y estereotipos, indicando los casos emblemáticos donde se ha fallado sin la necesaria mirada transversal de género. El caso de María Ovando, una mujer de 37 años, analfabeta, madre de trece hijos, acusada y luego absuelta por el delito de “abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo”.

En marzo de 2011, María, quien vivía en condiciones de extrema pobreza en la zona rural de Colonia Mado, Misiones, decidió llevar en brazos y a pie a su hija enferma hasta encontrar la primera asistencia médica. En el camino, el bebé de dos meses murió y María lo enterró en un pozo que cavó con sus manos.

“Una de las cosas más sorprendentes de este caso es que el padre del bebé nunca estuvo imputado. El fiscal le imputaba a María no cumplir correctamente con su rol de madre en la crianza de los hijos Nos preguntamos entonces, por el padre, ¿no tenía acaso la misma responsabilidad. La intervención de movimientos de mujeres y de derechos humanos, hicieron posible la absolución de María por la muerte de su hija desnutrida, pero el Poder Judicial no la perdonó. El lunes 21 de septiembre, comienza otro juicio contra María. Esta vez, por una denuncia que dice que dos de sus hijas fueron abusadas. No se sabe cuándo ni por quién o quiénes, pero la culpa es de María, siempre de María. De los padres no, porque no dejaron ni apellido ni rastro.Tras un proceso de gran visibilidad donde todo el sistema judicial de la provincia fue puesto en el ojo crítico de los colectivos feministas, y de derechos humanos, el 28 de Noviembre de 2012 María Ovando fue absuelta por el Tribunal Penal N° 1 de Eldorado, el mismo que hoy nuevamente la tendrá que juzgar”. Desde su absolución y a pesar de ello María jamás fue liberada de la mirada y vigilancia judicial, el hostigamiento fue constante y sistemático, a veces silencioso.

Es importante entender que María Ovando nunca fue socialmente absuelta, y el sistema judicial se encargó de ello, los medios de comunicación con fuentes judiciales y administrativas se encargaron de poner siempre a María en el ojo de la tormenta, exponerla públicamente a ella y a sus hijos. Sintéticamente, la imputación a María Ovando es similar al juicio del año 2012, se le atribuye lo que se denomina en dogmática penal tipos de omisión, lo que implica describir cual es la conducta debida lo que supone establecer claramente la situación típica, la ausencia de la acción ordenada y capacidad de efectuar la conducta debida. Debe distinguirse los supuestos de atipicidad por imposibilidad de efectuar lo ordenado y de ausencia de conducta.

En el caso de María no se describe cuándo y cómo omitió su deber de custodia a la niña, lo que implica un grave daño o violación al ejercicio de la defensa en razón que María no puede responder cuándo y cómo no ejerció la acción debida. Los dichos de la niña en cámara Gesell no tienen ninguna apoyatura en datos objetivos y –menos aún- se ha seguido rigurosamente el método (Undeutch) para alcanzar las conclusiones.

No se examinó ninguna hipótesis alternativa, no se observó que Julia ya había sido utilizada contra María en el primer juicio, en tal contexto hay una violación gravísima al ejercicio de la defensa de María, se utilizó a la niña Julia nuevamente para criminalizar a María. Precisada la cuestión penal en forma técnica, resulta necesario analizar que tampoco al nivel de la culpabilidad, es posible reprocharle a María Ovando delito alguno.

Para ello debemos poner de relieve la concreta situación de vulnerabilidad en la que se encontraba la imputada y todo su entorno familiar. La atención prodigada a su familia, la diligencia en el cumplimiento de los deberes que culturalmente le caben como madre, en suma, el vínculo que une a María Ovando con sus hijos(as), está signada, atravesada en todas sus dimensiones por la situación de marginalidad absoluta en la que vivía y aún vive, sumado ahora desde su absolución la estigmatización social, la violencia simbólica y la violencia institucional de la que ha sido víctima sistemáticamente.

María Ovando es juzgada una vez más por su calidad de madre, a partir de un modelo de desempeño ideal que no coincide con los recursos económicos, sociales y culturales que posee. Se la juzga por no haber impedido un hecho del cual además no se tiene mayores datos, ni respecto al tiempo ni al lugar. Se lleva a debate el fracaso de su función de madre, entendida esta desde una mirada patriarcal. No ha cumplido el rol esperado, la maternidad patriarcal. El ingreso en el ordenamiento jurídico patriarcal instituyó a la maternidad como el derecho de la sociedad y el Estado a reproducirse, respecto del cual solo le cabe a las mujeres la posibilidad de ser controladas y tuteladas en su cumplimiento.

Con esto, las mujeres se convirtieron en “un bien reproductivo de la Nación” (Nari, 2004:151) y la maternidad, en una función socio-política a vigilar y legislar. Con el incumplimiento del mandato que en este caso resultó en el “fracaso” de María de preservar a sus hijas de los abusos, y la subsiguiente imputación penal que a raíz de ello la re-victimiza, le recuerda su propia historia de violencias y abusos que ha sufrido desde sus 12 años, cuando es llevada por un hombre que la hace “su mujer” y con el que empieza a parir año tras año los 13 hijos que tuvo.

Con la imputación se refuerza en definitiva los patrones culturales que se encuentran tras los maltratos que padeció en su propio hogar. En efecto, todo ejercicio de violencia por razones de género esconde una cosmovisión que glorifica el ser masculino, subordina la mujer al hombre y confina a aquélla al hogar. En este escenario el espacio femenino se reduce al doméstico: de ahí que la crianza de la prole sea el servicio que la mujer está “naturalmente” destinada a prestar, del que el “jefe de familia” se encuentra liberado. Los padres de los hijos de María están todos ausentes.


Para una mayor comprensión del caso, adjuntamos oportunamente, el proyecto donde el Parlamento del Mercosur, declara su más enérgico repudio al accionar de la justicia de la provincia de Misiones en el caso de la Sra. María Ovando, quien será juzgada sin que su conducta sea reprochable por el sistema penal, evidenciándose nuevamente la ausencia de perspectiva de género, vestigios patriarcales y una clara criminalización de la pobreza, donde además surge la condena moral, clasista y sin pruebas, por parte de quienes tienen la importante tarea de impartir justicia.

Asimismo, instamos a la justicia competente de la Provincia de Misiones, que absuelva a la Sra. María Ramona Ovando por los delitos que se le acusan en el juicio oral que tendrá inicio el lunes 21 de septiembre. Además, solicitamos el cese de la persecución y hostigamiento judicial, También, Solicitamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como órgano encargado de la protección y promoción de los derechos humanos en el continente americano, haga lugar al/los petitorios dirigidos a analizar e investigar el caso de Sra. María Ovando, permitiendo de este modo la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre otras cuestiones importantes que allí plasmamos.

También acompañamos, el amicus curiae presentado por organizaciones de derechos humanos, y la sentencia absolutoria de la Sra. María Ovando que data del 2012.

Convencida de que es fundamental proteger los Derechos Humanos de todas las personas en especial de aquellas que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, destacando el valor de la persona humana, contando con la protección de las Constituciones Nacionales, Tratados, convenciones y demás Instrumentos Internacionales que garanticen los estándares básicos de protección del sistema interamericano.