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La constante búsqueda personal: qué quiero ser

«¿Qué quiero ser de grande?». La coach de vida, Liliana Timmer, analiza una pregunta que invita a reinventarse en la búsqueda de deseos y aspiraciones personales.


Cuando somos chicos buscamos referentes porque no tenemos la experiencia, la trayectoria o el conocimiento. Las respuestas más comunes de los niños son bombero, maestra, policía o bailarina, pero parece que en algún momento de la vida, cuando pasamos cierta etapa, no nos podemos hacer más esa pregunta porque somos inmaduros quizás si la hacemos.

Y no tiene que ver con eso, sino con qué busco y quiero para mí: qué quiero ser. Si nos hacemos esa pregunta de grandes, siempre se responde con lo laboral. Sin embargo, debe quedar claro que implica un contexto mucho más amplio porque yo soy un conjunto de roles. Soy laboralmente, familiarmente, como pareja, como amiga, por mencionar.

Tengo que considerar este ser en todos los roles que cumple en la vida. ¿Qué quiero ser cuando sea más grande? Mañana voy a ser más grande así que hoy me puedo hacer la pregunta.

¿Qué quiero ser?

Existe una esencia vital en esta pregunta, que funciona muchas veces como disparador o potenciador de cualidades porque me lleva a querer ser otra cosa que quizás no soy hoy y que puedo modificar, porque tengo una visión diferente a la que tenía antes.

Es una buena pregunta para hacérmela permanentemente y me va a alentar e ilusionar acerca del futuro, pero no dejo que preguntármelo me genere una sensación de amargura o frustración por lo que no logré. Es una pregunta que me conecta con mis deseos y aspiraciones.

Tengo que tener en cuenta que cuando me pregunto esto, por lo general, dejo de lado lo que son las obligaciones y el querer satisfacer a los demás. Hay que ser muy valiente porque con esta pregunta acarreo una transformación potencial. El que se hace esta pregunta es porque tiene ganas de cambiar el rumbo de su vida, o de saber para dónde va y no dejarse llevar todo el tiempo por lo que marcan la sociedad, las obligaciones o los antecedentes familiares.

Puedo empezar a preguntarme también qué hacer, momento en que es necesario buscar un equilibrio entre dejarse llevar y hacer cosas para que suceda. Sin embargo, a la hora de diagramar un futuro, hay que tener en mente que siempre hay imprevistos para no frustrarnos.

Es más, muchas veces, hasta cambiamos de rumbo en el medio, por lo que tenemos que ser un poco más accesibles y flexibles con los imprevistos.

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