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Reflexión del Pastor David Decena: “La iglesia que Dios busca III: Pérgamo, la iglesia santa”

Pérgamo es la tercera iglesia mencionada por Jesús a Juan, el apóstol. Cuando analizamos las palabras del Señor vemos que el foco de esta carta está puesto en la santidad de la iglesia. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

Apocalipsis‬ ‭2:12-17‬ ‭(NTV‬‬) habla acerca de la iglesia de Pérgamo. “Santidad” es amar lo que Dios ama, y abrazarlo. Pero también es rechazar lo que Dios rechaza, y expulsarlo de nosotros. La importancia de tener la santidad por encima de todas las cosas no siempre ha tenido el valor que debería tener entre los hijos de Dios, porque el enemigo desde el principio se las ha ingeniado para hacer ver al pecado como menos grave de lo que en realidad es.‬‬‬‬ Sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14). La Palabra muestra que no se encontró pecado en Jesús (2 Corintios 5:21), por lo que no sólo pudo ver a Dios, sino obedecerlo. La santidad es tan importante que Dios nos llama “santos” a los que hemos creído en Jesús. En otras palabras, la santidad es parte de nuestra identidad y no solo es un proceso de purificación que comenzamos a transitar en Cristo. A veces nos escudamos detrás de la naturaleza pecaminosa para mostrar nuestra vulnerabilidad. Llamarnos santos no nos dice perfectos, pero nos muestra capaces de vivir como Dios manda. Él no nos pediría santidad si no estuviera a nuestro acceso. ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

1) Guerra: la realidad de la iglesia

Pérgamo era una ciudad pagana, sumergida en la tradición religiosa de la antigua Grecia. El “trono de Satanás” que Jesús nombra en la carta fue un santuario conocido en la antigüedad como el “Altar de Zeus”. Hoy este santuario se considera una joya de la arquitectura griega. Lo que la arquitectura no puede entender es el peso espiritual que este altar tenía sobre la ciudad de Pérgamo. No es por la forma, sino por su consagración y utilización. La iglesia está plantada en el mundo para discernir la realidad espiritual. Si no contemplamos el mundo espiritual, será difícil que tengamos discernimiento de la guerra en la que estamos peleando. Mientras el mundo ve todo con los ojos del razonamiento, nosotros lo hacemos con los ojos del espíritu. El discernimiento espiritual nos permitirá entender que nuestra lucha es espiritual (Efesios‬ ‭6:12‬ ‭NTV‬‬).‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Una iglesia consciente de la lucha espiritual que hay no pierde el tiempo. Está con la guardia en alto y se esfuerza por vivir a la altura del desafío que Dios le plantea. Ahora bien, el problema sucede cuando el pecado es parte normal de los hijos de Dios. ¿Cómo podremos destruir las obras del enemigo si somos parte de ellas? En cambio, al que persigue la santidad se le otorga autoridad sobre el infierno. El enemigo es el más deseoso de que nuestro estándar de santidad sea bajo, porque mientras más bajo, menos discernimiento y menos autoridad tendremos para hacerle frente. Sin santidad no podemos ver a Dios, y separados de Él, nada podemos hacer.

2) Lealtad: el desafío de la iglesia

Jesús resaltó de Pérgamo su lealtad. Para el cielo lealtad es estar dispuesto a renunciar hasta nuestra propia vida por Cristo. Si estamos teniendo problemas para decirle que SI a Dios en cosas pequeñas, ¿habrá realmente lealtad en nosotros? Si nos cuesta ser perseverantes en orar cada día, si no buscamos romper con el pecado que nos ata ¿habrá lealtad en nosotros? La deslealtad es una evidencia que el pecado está operando en nuestras vidas. Podemos pensar que estamos en una correcta relación con Dios por no estar practicando un “gran” pecado (aunque todo pecado es de igual tamaño ante Dios). Pero no ser leales en lo pequeño con Dios, es una muestra de orgullo. El orgullo fue el principio que llevó a Satanás a rebelarse contra Dios en la eternidad y arrastrar a un tercio de las estrellas del cielo (Isaías‬ ‭14:12-14‬ ‭NTV‬‬)‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Muchas veces también pensamos que somos leales con Dios, pero somos desleales con la gente que Él nos puso. No podemos ser leales con alguien que no vemos, si primero no somos leales con los que sí vemos. Estemos en una relación correcta con nuestros líderes y autoridades espirituales, entendiendo que a pesar de cualquier error que podamos percibir, estamos llamados a obedecerlos y servirles. Desde el principio este fue el desafío de la iglesia de Corinto, en Grecia. el apóstol Pablo les habló más de una vez respecto a la obediencia a sus autoridades, pero el problema continuó, al punto que unos 50 años después de la partida de Pablo los problemas eran los mismos. Por eso, hay una famosa carta escrita por el pastor de Roma, Clemente, donde corrige a los jóvenes líderes que habían sido desleales a la generación de líderes anteriores “Aprendan a someterse, deponiendo la obstinación arrogante y orgullosa de su lengua”. La lealtad tiene mucho que ver con la conciencia de la responsabilidad que tenemos. Daniel profetizó respecto a lo que sucedería con la venida del Mesías. Dios nos daría su Reino a nosotros, los santos (Daniel 7:18). Él nos confió su representación sobre la tierra, y también sus planes. Me asombro al ver cómo tantos dejan de servir o de buscar a Dios con tanta facilidad. Este es el nivel de lealtad que se nos demanda: Decirle que SI a Dios a pesar de todas las circunstancias que nos toque atravesar.

3) Tolerancia: el problema de la iglesia

Hasta ahora la carta es descriptiva respecto a lo que sucede espiritualmente en la ciudad y elogiosa sobre la actitud leal que asumieron ante la persecución. Pero, entonces, Jesús presenta sus quejas. El problema central que les revela es la tolerancia de la iglesia al pecado. En pocas palabras, Jesús describe a un grupo de individuos que incitaban a los demás a pecar, y nadie hacia nada sobre este asunto. De estos dice que siguen la enseñanza de Balaam y que son nicolaítas, como los que figuraron en la carta a Éfeso. La diferencia con esta última iglesia es que Pérgamo no les ponía un límite, y eso estaba contaminando a la iglesia. Moisés estaba convencido que como Balaam no pudo maldecir a Israel, la mejor estrategia era hacerlos pecar para complicar su relación con Dios (Números‬ ‭31:16‬ ‭NTV‬‬). Estos nicolaítas seguían sus pisadas, minimizando el efecto de una vida pecaminosa en la iglesia. ‬‬‬‬‬‬‬‬

Pero la iglesia primitiva tuvo claridad desde el principio de la importancia de la santidad para ver la obra de Dios. ¡Ese fue el ejemplo de Jesús! Por eso Pablo hizo un paralelismo entre el matrimonio y la iglesia (Efesios‬ ‭5:25-27‬ ‭NTV‬‬). En otras palabras, Pablo quiso decir que no hay iglesia sin santidad. Ser la iglesia que Dios está buscando significa que la vida del Espíritu es tal entre nosotros que nos volvimos naturalmente santos. Y cuando es así, apenas hay una posibilidad de contaminación, tomamos cartas en el asunto para que el enemigo no tome autoridad.‬‬‬‬ ‬‬‬‬‬‬‬‬

Pablo en 1 Corintios‬ ‭5:6, 9-13‬ ‭NTV‬‬ nos dice que el problema está con los que dicen seguir a Jesús y no cortan con el pecado. Un caso totalmente distinto está con aquel que llegó con un montón de problemas por resolver, pecados por renunciar, y está abierto a recibir ayuda para salir de ahí.‬‬ Cuando el creyente ha tenido revelación de su situación y se perpetua en su pecado, según dice Apocalipsis, se expone a que Jesús venga a encargarse de él con la espada de su boca. Es por amor al cuerpo de Cristo que debemos cuidar que “un poco de levadura” no impregne toda la masa. Muchos pueden caer porque una persona en su confusión no solo no quiera cambiar, sino que empuje a otros al pecado. Funcionemos como anticuerpos para intentar atender el problema. Pero, si no hay caso, tomemos decisiones, porque tolerar la enfermedad hará que se extienda la infección al resto del cuerpo. ¿Por qué deberíamos tomar cartas en el asunto nosotros? Porque Jesús lo hará si no lo hacemos; pero en la carta a Pérgamo está mostrando que no le gusta asumir una responsabilidad que nos compete a nosotros.‬‬‬‬‬‬‬‬

Conclusión

Jesús termina diciendo que a los vencedores les dará “el maná escondido en el cielo” y un “nombre nuevo” escrito en una piedra blanca que nadie entiende, salvo el que lo recibe. La santidad nos dará acceso a comida espiritual saludable y a mayor revelación de quienes somos en Cristo Jesús. ¿Cómo no seremos capaces de sustentar un gran avivamiento si nos determinamos a vivir en santidad? Nos levantamos como una iglesia santa, intachable y gloriosa, que traerá el cielo sobre la tierra.

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