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Reflexión del Pastor David Decena: “La iglesia que Dios busca VII- Laodicea, la iglesia humilde”

¿Habrá algo más triste que ser todo lo contrario a lo que pensamos y decimos ser? Lo único que nos impide ver la realidad tal como es tiene un solo nombre: orgullo. La falta de humildad nubla la visión y distorsiona la realidad. Por eso Jesús habla con ellos de la tibieza e indiferencia. ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios acerca de la iglesia de Laodicea.

‭‭Apocalipsis‬ ‭3:14-22‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬. La carta a Laodicea es la última de las siete y quizás la más fuerte de todas. Jesús no guarda reparos en mostrar el estado desastroso de esta iglesia. El centro de la carta que está en Apocalipsis apunta a la falta de humildad de la iglesia.

Ellos creían que tenían todo, que estaban arriba y no necesitaban nada. Pero Jesús los describe como: infelices, miserables, pobres, ciegos y desnudos. En pocas palabras, su estado era pésimo.‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ ¿Habrá algo más triste que ser todo lo contrario a lo que pensamos y decimos ser? Lo único que nos impide ver la realidad tal como es tiene un solo nombre: orgullo. La falta de humildad nubla la visión y distorsiona la realidad. Por eso Jesús habla con ellos de la tibieza e indiferencia. ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

En esta iglesia había una evidente confusión respecto a cuál era la fuente a través de la cual obtenían todo lo que necesitaban. Lo que muestra la carta es un reflejo de la realidad de la ciudad de Laodicea. Como ciudad era un importante centro comercial por eso las riquezas abundaban; era un importante centro textil donde vendían famosas telas en toda la región de Asia y era un importante centro de desarrollo medicinal.

Cuando vemos las tres cosas que Jesús le pide a la iglesia que compren de Él, entendemos que estaban siendo influenciados de una manera negativa por el mundo que los rodeaba, y el Señor tenía que mostrarles lo que realmente necesitaban para estar alineados a la voluntad del Padre. Estoy convencido que, de estas palabras de Jesús, el apóstol Juan, escritor de lo que el Señor dictó, tomó nota para sí; por eso redactó en una de sus cartas 3 ofertas de este mundo que deben ser rechazadas: ‭‭

1 Juan‬ ‭2:16-17‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬:

“Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.”‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Necesitamos aprender a depender solo de Dios. No podemos comprar del mundo y del Reino y pensar que no nos pasará factura. Esta es la tibieza: ni frío, ni caliente. Y en la práctica es indiferencia espiritual. Pablo en 2 Corintios‬ ‭6:15‬ ‭(NTV‬‬) habló del peligro de la influencia en las asociaciones que hacemos: “¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo? ¿Cómo puede un creyente asociarse con un incrédulo?”.‬‬‬‬‬‬ Y en su ministerio terrenal Jesús motivó a sus discípulos a ser “mansos y humildes” como Él (Mateo 11:29). ‬‬‬‬‬‬‬‬

Veamos cómo los productos de Jesús pueden ayudarnos a caminar en la humildad que Él espera encontrar en nosotros.

1-Fe: la verdadera riqueza de la iglesia

En medio de una ciudad con mucha riqueza económica, el primer desafío de Jesús a la iglesia fue que le compren oro. A los de Laodicea, Jesús parece tratar de mostrarles dónde reside la verdadera riqueza. Ésta no es material sino espiritual y producto de un proceso. En primer lugar Jesús hace uso de la inmutabilidad y permanencia del oro para mostrarles que de Él podrían atesorar algo que es eterno. Por eso, Jesús dijo que hagamos tesoros en los cielos (‭‭Mateo‬ ‭6:19-21‬ ‭NTV).‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ Es de suponer que esta iglesia estaba siendo afectada por su apego a lo material, por eso Juan advirtió del “orgullo de nuestros logros y posesiones”. Por lo tanto la revelación es sencilla: nunca podremos caminar en humildad si hay dependencia de lo material. Estar aferrado a las riquezas de este mundo es un acto de orgullo en sí mismo, que nos hace creer que con los recursos que obtenemos podríamos desarrollar nuestra tarea en la tierra. ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

‭‭1 Pedro‬ ‭1:6-7‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬.

Como si eso fuera todo Jesús les aclara que su oro es uno “purificado por el fuego”. Esta es una descripción del sufrimiento en las pruebas para el desarrollo de la fe. La iglesia de Laodicea necesitaba adquirir y crecer en la fe a través de las pruebas, y nosotros lo necesitamos también. El fuego de las dificultades purificará ‬‬‬‬

nuestra fe para volvernos más dependientes de Dios. De esta manera, lo material será un medio provisto por el ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬Padre bueno que tiene abundancia ilimitada, y no un fin en sí mismo. Ser humilde no es tener pocos recursos económicos, sino, no ser dominado por ellos.‬‬‬‬

2- Santidad: la autoridad de la iglesia

Juan advirtió sobre la influencia del mundo en el “intenso deseo por el placer físico”. Ésta es una referencia a todo aquello que nos lleva a tener una satisfacción terrenal que no agrada a Dios. Por eso, el consejo de Jesús a los laodisences es que compraran sus vestidos blancos. Estamos ante un símbolo de santidad. Jesús quería mostrarles el peligro que corrían persiguiendo placeres pasajeros, cuando con la santidad, tenían la vestimenta que necesitaban para enfrentar la vida.

La realidad de todo seguidor de Jesús es que se encuentra desnudo en el mundo espiritual cuando da lugar al pecado en su vida. El orgullo es un pecado, pero, a su vez, el pecado en sí mismo es una forma de orgullo. Cuando la santidad no es nuestro estilo de vida, estamos diciéndole a Dios que sabemos cómo vivir la vida, ignorando a su Espíritu que está para guiarnos a toda verdad. El Espíritu de Dios, es el Espíritu de Cristo. ¿Puede la iglesia tener autoridad sin santidad? Para nada. Cuando hay humildad en nosotros, la santidad es el vestido que cubre nuestra desnudez y la autoridad espiritual la evidencia de que estamos alineados al corazón del Padre. La humildad nos lleva a la santidad y la santidad demuele todo argumento del enemigo para hacernos caer.

3- Discernimiento: el remedio para la visión de la iglesia

El último consejo de Jesús para la iglesia fue que compren un medicamento para los ojos para que pudieran ver con claridad. Recordemos que el orgullo enceguece porque impide ver la realidad espiritual que tenemos.

¿Cómo podríamos decir que caminamos en humildad si encaramos cada día simplemente con los ojos terrenales? Discernir es ver con los ojos de Dios la realidad, y por lo tanto, valorar lo que Él valora, rechazar lo que Él rechaza, y tomar toda decisión entendiendo cuál es Su voluntad. El discernimiento es el remedio para la falta de visión espiritual. Crecemos en discernimiento cuando crecemos en nuestro conocimiento de Su corazón. Para eso la oración, el ayuno, la meditación en la palabra y la vida en comunidad son cuatro constantes que deben ser parte de nuestro estilo de vida. Todas nos permiten conectarnos con la fuente, de manera directa o indirecta.

Necesitamos determinarnos a sanar nuestros ojos. El discernimiento no es solo para ciertos días o para algunas decisiones, esta debe ser la visión que adoptemos para siempre. Si no lo hacemos, viviremos limitando la obra de Dios en nosotros.

Conclusión

Laodicea, atada a la indiferencia espiritual, andaba ciega y desnuda, viviendo una religiosidad después de haber experimentado en sus orígenes un evangelio poderoso. Pero si nosotros caminamos en humildad será imposible que nos apartemos de todo lo que hay en el corazón de Dios. La humildad nos mantiene dependiendo de Él para todo.

Por último, la prueba final para comprobar si aún queda algo de humildad en nosotros, se da cuando aceptamos la corrección y la disciplina. Eso fue lo que Jesús hizo con Laodicea. Por eso la motivó a ser diligente y arrepentirse. Aunque no sabemos si efectivamente Laodicea aceptó la corrección, nosotros tenemos la oportunidad de hacerlo. La disciplina es propia de un discípulo y demanda humildad para su aceptación. Cuando esto sucede, tenemos la oportunidad de enderezar nuestro caminar para llegar a destino. ¿Aceptaremos el desafío?

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