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Reflexión del Pastor David Decena: “La iglesia que Dios busca”

Apocalipsis es la revelación de Jesús. El Señor mismo se le presenta al apóstol Juan (ya anciano y prisionero en la isla de Patmos) y le da un mensaje cargado de importancia para la iglesia, la de su tiempo, la del presente y la del porvenir. Hoy vamos a centrarnos en los capítulos 2 y 3.

Ambos contienen las 7 cartas que Jesús le dictó a Juan para algunas iglesias que estaban plantadas en 7 ciudades de la provincia romana de Asia, actual Turquía. Estas cartas contienen mensajes específicos que Dios buscaba darles a las 7 iglesias mencionadas, pero a su vez, revelación para toda la iglesia de Cristo sobre la tierra; de aquel entonces y de ahora.

Mateo‬ ‭16:17-19‬ ‭NTV‬‬. Cuando Jesús se refirió a la iglesia, dejó claros indicios de la autoridad que tenemos para reproducir lo que sucede en el cielo. La revelación de Pedro llevó a Jesús a dar una declaración de autoridad que revela la identidad de la iglesia: estamos edificados sobre la revelación del Hijo de Dios y, desde esta roca inexpugnable que nos sustenta, tenemos la capacidad de reproducir lo que sucede en el cielo, porque tenemos la autoridad. Esta es nuestra representación de gobierno. La iglesia es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27), esto significa que Él es la cabeza y nosotros accionamos conforme a Sus deseos en la tierra, y reproducimos su imagen. ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

ÉFESO (LA IGLESIA APASIONADA)

“Yo sé todo lo que haces. He visto tu arduo trabajo y tu paciencia con perseverancia. Sé que no toleras a la gente malvada. Has puesto a prueba las pretensiones de esos que dicen ser apóstoles pero no lo son. Has descubierto que son mentirosos. Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido. »Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio! ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias; pero tienes esto a tu favor: odias las obras malvadas de los nicolaítas, al igual que yo.” Apocalipsis‬ ‭2:2-6‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

I) AVIVAMIENTO: EL PODER DE LA IGLESIA

El relato que aparece en Hechos 18, 19 y 20 habla sobre la relación del apóstol Pablo con Éfeso, y la muestra como la ciudad clave que permitió la evangelización en el resto de la provincia de Asia. Tanto el relato de Hechos, como la Carta a los Efesios muestran la pasión de esta iglesia. Era una iglesia encendida, que había sido forjada en el poder del Espíritu Santo. Hechos 19 comienza relatando cómo Pablo impuso las manos sobre 12 discípulos que aún no estaban bautizados por el Espíritu Santo, y ellos recibieron lenguas nuevas y comenzaron a profetizar (Hechos 19:6). Y luego relata cómo todo lo que sucedió con las sanidades y liberaciones sacudieron hasta la economía de la ciudad (Hechos 19:11 y 12). Los enfermos eran sanos, los endemoniados liberados, los brujos se convertían, y la gente dejaba la idolatría. Lucas, el escritor de Hechos, resume lo que pasó de la siguiente manera: “Así la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador” ‭(‭Hechos‬ ‭19:20‬ ‭NVI).‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

La primera lección que nos deja Éfeso es que Dios busca una iglesia en avivamiento. Ésta debe ser la base de la iglesia. Éfeso fue marcada por estas raíces, al punto que décadas después de ser fundada, Jesús le dijo a través de Juan: “He visto tu arduo trabajo y tu paciencia con perseverancia”. Y también “Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido”. El trabajo duro y el sacrificio son marcas de un avivamiento apasionado.

a) Trabajo duro: Cuando entendemos que el Espíritu Santo está queriendo hacer una transformación radical en nuestro territorio, estamos dispuestos a trabajar esforzadamente. Esto es servir a Jesús. El trabajo duro es una evidencia de avivamiento.

b) Sacrificio: Sin pagar un precio no existe avivamiento, y tampoco se sostiene. A veces esperamos que el Espíritu se manifieste a través nuestro de un modo que jamás va a suceder por nuestra comodidad.

II) MADUREZ: EL CARÁCTER DE LA IGLESIA

Los efesios no solo tenían poder como parte de su vida apasionada, sino madurez. Ser apasionado no es sinónimo de descontrol, sino de entrega y compromiso. Evidentemente estamos delante de una iglesia con un carácter formado y elevada madurez. No había divisiones, tampoco conflictos, no daban lugar a confusiones, y eso permitía el crecimiento de esta iglesia de manera saludable. Solo una iglesia madura se puede enfocar en buscar mayor revelación. Por eso Pablo les escribió: “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.” (‭Efesios‬ ‭1:17‬ ‭NVI‬‬). El conflicto nos apaga el discernimiento espiritual. Por eso la Palabra nos aconseja que siempre que podamos estemos en paz con todo el mundo (Romanos 12:18). ‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Los conflictos en la iglesia existen por los problemas no resueltos en las personas. Apocalipsis 2 muestra cómo en esta iglesia apasionada había dos elementos que evidencian el carácter: la paciencia con perseverancia y el apego a la santidad.

a) Paciencia con perseverancia: La paciencia fue una virtud fundamental para el crecimiento de la iglesia primitiva, y debería también estar presente en nosotros. Esto nos permite tolerarnos los unos a los otros, y también sostenernos a lo largo del tiempo sin tirar la toalla. No esperemos avance sin paciencia, porque ésta nos da la perseverancia necesaria para los momentos difíciles.

b) Apego a la santidad: El hecho de que no soportaran la maldad, detestaran las prácticas de los “nicolaítas” (cristianos que empujaban al pecado) y descubrieran a falsos apóstoles es una muestra de su amor por la santidad. La iglesia apegada a la santidad no negocia sus valores por nada. Solo conoceremos más a la persona de Jesús si rechazamos todo lo que tenga que ver con el pecado.

III) COSTUMBRE: EL PROBLEMA DE LA IGLESIA

El que piensa que está firme, no tiene que confiarse respecto a su estado, no sea que termine cayendo. Esto pasó con los efesios. Sus mayores virtudes terminaron siendo una costumbre. La ausencia de cambios guiados por el Espíritu terminaron apagando el motor que los había impulsado desde el principio para ser una iglesia apasionada.

Entonces Jesús les dijo: “…tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio! ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio”.

Lo que apaga la pasión en toda persona, y por lo tanto en toda iglesia, es la religiosidad. ¿Cómo toma lugar un espíritu de religiosidad? cuando nos acostumbramos a las fórmulas y nos olvidamos de la persona del Espíritu. Es Él quien impone la dinámica de una vida rendida a Jesús y, por lo tanto, de la iglesia. Si Él no está al frente perdemos la esencia, y ya no estamos amando como deberíamos amar.

Esta iglesia había perdido la esencia con la que había iniciado. La pregunta para nosotros es: ¿Cuál es nuestro estado? Tengamos presente que los cambios del Espíritu nos van a mantener con el amor encendido, y tendremos siempre la frescura de un nuevo comienzo para avanzar con la seguridad de salir vencedores.

CONCLUSIÓN

‭Apocalipsis‬ ‭2:7‬ ‭NTV‬‬. La victoria sobre las costumbres y la perseverancia en una vida apasionada, nos permitirá disfrutar de la realidad de la eternidad desde este mismo momento. Esta promesa de victoria es para el presente, dándonos seguridad para el porvenir. ¡Hay victoria!‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Pastor David Decena

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