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Reflexión del Pastor David Decena: “Un llamado a la perseverancia”

Uno de los desafíos más grandes de todo ser humano es avanzar a pesar de las circunstancias negativas. Hacerlo, no resulta una tarea sencilla, cuando las cosas no salen según lo planeado. Las personas promedio suelen desanimarse ante lo negativo, dejándose llevar por las circunstancias, pero los hijos de Dios tienen a su disposición algo que el resto no: la fortaleza interior suficiente para soportar las pruebas a través de la esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

Nuestra esperanza está fundada en nuestra fe en el sacrificio de Jesús. Él, en la cruz, obtuvo todo lo que necesitábamos para mirar al futuro con esperanza. O sea, tenemos esperanza para avanzar a pesar del sufrimiento y la angustia del presente, porque tenemos seguridad que aquél sacrificio de Jesús fue más que suficiente para vivir en plenitud.

Hebreos‬ ‭10:23-25 ‭NTV: “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa. Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca”.‬‬‬‬‬‬‬‬

Hebreos‬ ‭35-36‬ ‭NTV: “Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.”‬‬‬‬‬‬‬‬

Las pruebas son inevitables. Jesús dijo que en el mundo encontraremos aflicción, pero que confiemos, porque Él venció al mundo. Entonces, la clave para la permanencia está en cómo volvernos perseverantes a través de las pruebas. Tanto para los que pasan pruebas, como para los que esperan el cumplimiento de una promesa, aquí van algunas maneras de crecer en la perseverancia: ‬‬

1) NO CEDER ANTE EL DESÁNIMO, SINO ANTE LA ESPERANZA

La guerra con el desánimo sucede en la mente. El enemigo siempre querrá llenarnos la cabeza con ideas que nos desilusionen. Necesitamos cuidar nuestros pensamientos y emociones, para no ser engañados. Sepamos que toda idea que quiera infundirnos desánimo ante las pruebas y ante la espera, no viene del cielo.

El consejo de Hebreos es que nos mantengamos firmes en la esperanza sin dudar. Cuando comenzamos a dudar respecto a la esperanza que tenemos de un futuro glorioso, le damos lugar al desánimo, que es una forma de incredulidad. De pronto, ya no vemos el futuro con tanta esperanza, y todo nos comienza a parecer bastante gris y sombrío. Por eso, consagremos nuestra mente y cuidémosla de toda duda. Necesitamos recordar que lo que se manifestó en la resurrección de Jesús es lo que está a nuestra disposición. Su muerte pareció el final, pero al tercer día llegó la vida por medio del Espíritu. Ese mismo Espíritu habita en nosotros y nos asegura esperanza en medio de la noche más oscura.

2) NO RENUNCIAR A LAS PROMESAS, SINO RECLAMARLAS HASTA SU CUMPLIMIENTO

Cuando no vemos cumplirse lo que tanto buscamos, tendemos a dudar sobre el origen de las promesas. Pero debemos recordar que estamos llamados a vivir por toda palabra que sale de la boca de Dios. No podemos renunciar a las promesas que Dios nos dio, porque Él no es hombre para mentir (Números 23:19), así que lo que dijo lo cumplirá.

Antes que renunciar a las promesas, sigamos el consejo de Hebreos, y perseveremos pacientemente. Nuestra actitud debe ser la de reclamar lo que se nos ha prometido.

Mateo 7:11 NTV. Con las promesas tenemos el plus de estar pidiendo algo que Dios mismo nos dijo que haría. Y si reconocemos que Él es un Padre bueno, ¡cómo no va a responder! Cuando reclamamos insistentemente lo que Dios prometió, demostramos nuestra fe. Por eso Jesús mismo nos enseñó a ser insistentes:

“Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: “Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”. Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”. Les digo que, aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia. »Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.” Lucas‬ ‭11:5-10‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

3) NO ESCUCHAR LAS VOCES INCORRECTAS, SINO A LAS QUE FORTALECERÁN NUESTRO INTERIOR

Si el enemigo ya utiliza ideas para tratar de confundirnos, no debería extrañarnos que utilice a personas para sembrar en nosotros frustración. Tengamos cuidado de no estar rodeados de personas que apaguen nuestra fe, y por lo tanto nuestra esperanza. Quienes nos rodean determinan nuestra capacidad de avanzar hacia delante y resistir en los momentos de conflicto.

Este pasaje de Hebreos resalta la importancia de motivarnos los unos a los otros, y no dejar de congregarnos. La iglesia, nuestra familia en la fe, es la pieza clave en el proceso de la perseverancia. Si estamos rodeados de una comunidad que nos motive e impulse, tendremos el ámbito necesario para avanzar. Ellos nos dirán las palabras justas para cada momento, y también nos dirán lo que no queremos escuchar. Pertenezcamos a un grupo pequeño, tengamos un líder, y hagamos amistad con esta gente que Dios nos pone en el camino. Ellos van a ser un instrumento en las manos de Dios para ser fortalecidos en nuestro ser interior.

4) NO DESESPERARNOS POR LA ESPERA, SINO FORTALECERNOS EN EL PROCESO

La cuestión del tiempo siempre suele ser un problema; no nos gusta esperar. Pero la espera es un buen momento para desarrollar paciencia. La impaciencia lo único que provoca es ansiedad y la ansiedad nos desgasta por dentro.

Tenemos que entender que si la solución a nuestro problema, el fin del sufrimiento, o el término de las pruebas, no sucede rápidamente, es porque Dios está queriendo trabajar en nosotros. Pablo lo describe así en Romanos 5:3-5 NVI: “sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.”

Ésta descripción habla de proceso. El tiempo de espera puede ser un sufrimiento, pero en Cristo tenemos que ver ese tiempo como un entrenamiento para crecer en nuestra perseverancia. Si crecemos en ésta, terminaremos creciendo en una esperanza que no nos defrauda. Al avanzar en estas virtudes veremos cómo nos distinguimos en un mundo que es consumido por la ansiedad. De esta manera, vamos a poder mostrar a Jesús en todo. Él es la esperanza para la humanidad.

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