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Cómo romper con el mito de la estabilidad

Sociedad

Tener un trabajo estable, formar familia y vivir en una casa pueden ser sinónimos sociales de estabilidad, pero no necesariamente significan felicidad.


Es lo que se añora y la sociedad impone como un fin a conseguir en la vida para ser felices. Por eso, el tema del día elegido por la coach Liliana Timmer es el mito de la estabilidad.

Añorar estabilidad no está mal. La estabilidad básica para poder equilibrar nuestra vida existe y tiene que existir. Pero si creemos que nuestro plan no se puede alterar por ni una circunstancia, vamos a sufrir mucho. Incluso vamos a optar por seguir añorando quizá, y que esto permanezca siendo una ilusión; que la estabilidad no llegue nunca y en lugar de corregir la situación, seguimos y obtenemos frustraciones y malestares”, dijo.

En ese sentido, agregó que “de tanto mirar al futuro pensando que todo va a estar bien algún día, no nos dedicamos a ponerle énfasis al presente y a tratar de arreglar lo necesario para conseguir la estabilidad”; aunque también “puede ser que lleguemos a una situación tan ansiada y al final sentimos vacíos; pasa”.

Una vida estable no es una vida feliz, eso hay que tenerlo en cuenta. Desde que somos pequeños nos dicen que tenemos que casarnos, tener hijos, encontrar un trabajo estable y cuidar nuestros bienes para dejarlos a las generaciones siguientes. Cualquier persona que quiere tener una vida interesante, no solo estable, sabe que para tener un hogar no basta con amueblar una casa; y para tener un amor no basta solamente con escoger una persona al azar”, remarcó la coach de vida.

Señaló que “estas personas pueden alcanzar estabilidad, pero hay una cierta duda de que sean felices”. Y recordó: “Aquello que nos permite estar satisfechos de nuestra vida y de nosotros mismos es ser feliz y estar estables. Por mucha estabilidad que tengas para afuera, podes estar viviendo una vida que no te gusta”.

“El ser estables emocionalmente no viene solo. A veces llegamos a un punto de nuestra vida en el que aseguramos que de tanto pasarla mal, ahora solo disfrutamos. Es decir, son las experiencias de la vida, y sobre todo las vividas variada e intensamente, las que nos van a volar la cabeza. No hay nada más negativo para nuestro bienestar psíquico que la inmovilidad y la inflexibilidad mental”, concluyó.