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San Vicente: Nueve comunidades mbya guaraní reclaman alimentos, agua, luz y centros de salud

Mientras en la Cámara de Diputados piden que se ejecuten leyes que garanticen derechos a los pueblos originarios, en la comunidad mbya guaraní, Iguá Porá, ubicada en el Municipio de San Vicente, con 22 familias -85 adultos y 32 chicos y chicas- su cacique, Pedro Benítez, expresa la necesidad de que las familias  cuenten con servicios básicos, porque “no tenemos nada” y las carencias son muchas: falta de tendido eléctrico, pozo perforado para el agua, viviendas y sala de primeros auxilios.

“Sabemos que en esta pandemia, la Municipalidad recibió bolsas de mercaderías para las comunidades; pero a nosotros no nos dieron nada, y como tampoco llegan hasta la aldea los funcionarios municipales, no tenemos a quién pedirle.

“Acá plantamos porotos, maíz, batata y mandioca y con eso nos vamos arreglando”, destacó el cacique, que recibió la visita del militante del Movimiento Evita, Javier Bres, que recorre asiduamente las comunidades.

Hace un tiempo este movimiento político realizó un censo, y detectó que la mayoría de las nueve aldeas mbya guaraní relevadas en San Vicente están desprotegidas. Y en esta pandemia por el Covid-19 no reciben alimentos ni elementos de higiene.

En este sentido, el bloque de diputados del Partido Agrario y Social presentó varios proyectos solicitando al Gobierno que se ejecuten leyes que garantizan derechos básicos y esenciales a los pueblos originarios de Misiones.

 

Iniciativas sobre restitución de derechos básicos

 

 

Las iniciativas de los legisladores Martín Sereno y Jorge Páez, son motivadas por la urgencia de llevar adelante políticas públicas para los mbya guaraní.

“En estas semanas presentamos proyectos sobre la necesidad de suministro de agua para las aldeas Yvoty Okara y Mainomby, de Bonpland, pero anteriormente dimos a conocer otras iniciativas reclamando esos mismos derechos para otras comunidades que aún esperan”, advirtió Sereno.

Recordó que en 2018 el Pays elaboró un proyecto para que el Estado provincial garantice servicios básicos, y después de “dormir en la comisión de Obras, Transporte y Servicios Públicos pasó a archivo en mayo de este año.

“Uno podría pensar que si ese proyecto pasó a archivo es porque ya se resolvió la situación, pero vemos que el problema crece.

“En esa iniciativa pedimos que se cumpla con los artículos 75 de la Constitución Nacional y 9 de la provincial, que especifican la garantía de agua, energía eléctrica y viviendas para todas las comunidades originarias.

“Es decir que si el Poder Ejecutivo ejecutara esas leyes, ese proyecto no haría falta, y tampoco otras iniciativas sobre similares carencias que presentamos en cada sesión. Por eso proponemos que el Estado restituya derechos básicos a las comunidades que sufren problemáticas latentes como falta de agua, luz y techo para las familias”, expresó.

Proyectos productivos para consumo comunitario

A medida que recorrieron las comunidades de San Vicente, los militantes sociales dijeron “comprobar la precarización”. En todas las que censaron: Pai Antonio Martínez, Chafarí, Guira-i, Tarumá y Tarumá Poty, entre otras, “faltan los servicios básicos.

“En Iguá Porá hay muchos chicos que van a la escuelita donde no hay luz eléctrica. En Puerto Argentino, en el Km 74 está la comunidad Takuá Poty, con 20 familias, 48 personas en total, y entre ellos 17 niños que no reciben alimentos, y no cuentan con luz, agua potable ni viviendas.

“Lo mismo sucede en Tarumá Poty donde también reclaman una sala de salud o un CAPS. Desde el Evita, con el diputado Martín Sereno (FPAyS), estamos impulsando una carpintería en Pai Antonio Martínez, y proyectos productivos, huertas comunitarias y pollos para que tengan alimentos sanos para su consumo”, señala Javier Bres.

 

Necesidad de centros de salud en las aldeas

Mientras que el cacique de Iguá Porá agregó que, entre las preocupaciones prioritarias, tanto como los alimentos y el agua apta para el consumo, piden un CAPS o sala de salud.

“Cuando alguien se enferma, concurrimos o llamamos al hospital, y según la urgencia mandan una ambulancia; pero vemos necesario tener un centro de salud en la aldea, porque suele pasar que hay picaduras de víboras, y si la ambulancia tarda mucho, puede ser fatal.

“Además el camino es muy feo, cualquier vehículo que ingrese a nuestra comunidad tiene que que pasar los arroyos Lapacho y Tacuara y cuando llueve ya no se puede transitar”, detalló Pedro Benítez.

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