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Secaderos con eficiencia energética y mejor calidad, de la mano del Inym

En apenas nueve años y con el respaldo del Instituto Nacional de la Yerba Mate, los secaderos modificaron prácticas de más de un siglo y se posicionaron a la vanguardia al adoptar nuevas fuentes de energía. Como en otros sectores, también en el proceso del secado del producto el Instituto se valió del impulso de emprendedores e innovadores quienes, experiencia tras experiencia, han encontrado métodos más amigables y eficientes para deshidratar la hoja de yerba mate.

Como primeras expresiones de cambio que marcaron una bisagra en su historia cabe citar el desarrollo de tecnología para estacionamiento acelerado en la década del 80 y en paralelo, con la disminución de oferta de leña nativa, la búsqueda de nuevas fuentes de calor para la deshidratación del producto. En ese escenario, emprendedores como Yerbatera.com (Dos de Mayo) y La Cachuera (Apóstoles), entre otros, lideraron los avances en energías alternativas y el Inym puso en marcha el Plan de Tecnificación del Proceso de Secado, a través del cual financia desde el 2011 el equipamiento que se necesita para utilizar el chip en las etapas de secado.

“Los quemadores de chip son el ícono en el cambio porque permitieron dejar atrás un combustible utilizado desde los orígenes del proceso de elaboración de la yerba mate y porque además es un método que confiere uniformidad al producto final, pero son más los programas que desde el Inym promovemos para imprimir competitividad, como el de Playas Móviles y Buenas Prácticas de Manufactura, y al mismo tiempo ya estamos pensando cómo optimizar el proceso que ya mejoramos porque la meta es cuidar la calidad y a los consumidores ”, enfatizó Juan José Szychowski, presidente del Instituto.

Además, con el Plan de Tecnificación en el Proceso de Secado se dinamizó la construcción y tecnología aplicada a los equipos de quemadores de chip en talleres metalúrgicos de la zona productora (Misiones y Corrientes), y se impulsaron estudios sobre capacidad calórica y calidad del material obtenido con investigadores de la Universidad Nacional de Misiones y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

En la actualidad, son al menos 120 las plantas de secado que con apoyo del Inym dejaron atrás los centenarios hornos a leña y están utilizando un sistema de secado que ofrece mejores condiciones de trabajo y eficiencia económica, además de reducir el impacto ambiental y ser concordante con la vigencia de la Ley 106 que en Misiones prohíbe, desde el 2015, el uso de madera de la Selva Paranaense para esa finalidad.

Testimonios

Excelente. Con esta palabra, José Luis Lorenzo, precursor en el uso de chip en el secado de yerba mate, define el resultado del nuevo método. Desde que inició la experiencia en su establecimiento Yerbatera.com, en Dos de Mayo, la innovación ha sido constante.

“Hoy tenemos toda la línea de producción con quemadores, incluyendo la cámara de estacionamiento, y se incorporaron otros implementos para mejorar el proceso de secado: en la parte de electrónica se colocaron controladores de velocidad para corregir la fluidez de aire y del combustible, y un recuperador de calor para bajar el consumo de chip; un equipo de alta tecnología nos va dando los registros con la eficiencia del quemado y con una zaranda unificamos el material que se quema, lo que mejora el producto final”, explicó el emprendedor.

Sobre los beneficios del sistema, Lorenzo destacó que “el costo de la tonelada de chip es menor al costo de la tonelada de leña; pero además evita la exposición del operario al fuego ya que opera a través de un sistema digital y al ser todo mecanizado, es más seguro”, y en el producto final “se observa mayor calidad debido a la constancia de la temperatura”.

El ingeniero Ángel Fediuk, con 42 años de trabajo en el sector yerbatero, fue enfático al asegurar que “la gran transformación en el secado es la introducción del chip por sus diversos beneficios: hoy el operario trabaja regulando con dos botones en un tablero el ingreso del combustible y del aire al sistema de grillas de combustión para lograr la llama o el calor en los distintos pasos de secado de la yerba mate, y la calidad es mejor: antes era común que la yerba salga cruda por las variaciones de temperatura, y ahora la temperatura es constante, con lo que se logra uniformidad”.

Las ventajas en términos económicos, continúo el experto que se desempeña en el secadero La Negrita, en Colonia Unión, “las podemos ilustrar con un número sencillo: para secar una tonelada de hoja verde, antes se necesitaba 1.500 / 1.800 kilos de leña y hoy usamos entre 430 / 460 kilos de chip. Con la introducción del pellet, como se hace en La Negrita, a esos 430 / 460 kilos le disminuimos un 30 por ciento y lo completamos con 10 por ciento de pellet. ¿Qué nos está diciendo eso? Que tenemos un producto que cada vez es más eficiente en cuanto a producción de energía; o sea: usamos menos cantidad en volumen para producir la misma energía. ¿Por qué se da eso? Porque existe una mejor combustión, y al haber una mejor combustión, el material que estamos usando rinde más y eso va en beneficio de todos”.

El secadero El Aguante, en Oberá, recibió esta semana un nuevo quemador, el tercero en el marco del programa que el Inym tiene a disposición del sector. Este establecimiento se inició con el sistema barbacuá en 1983, luego se transformó en secadero a cinta, a partir de 2004 fue adquiriendo una nueva estructura y en el 2013 inició la secanza con el quemador de chip. En todo tiempo, la meta fue siempre lograr la excelencia en todas las etapas del proceso. “Además de la innovación tecnológica, generamos capacitación para el personal y este cambio nos llevó a lograr la inocuidad alimentaria de Buenas Prácticas de Manufactura respaldada por la norma Iram 20550, otro paso que dimos con respaldo del Instituto”, señaló Pablo Klingbeil, responsable del lugar. “Actualmente se trabaja en un proyecto de secado de chip para estandarizar la humedad, con lo cual se logrará una combustión completa y se alcanzará un 30 por ciento más de eficiencia productiva y energética”, agregó.

“Hace cuatro años pusimos el primer quemador, y estamos muy conformes”, dijo Quique Aman, presidente de la Cooperativa El Verde de Soberanía, de Andresito. “Ahora todos los quemadores son con botonera, es un lujo para quien tiene que ocuparse de ese trabajo porque es más seguro y también es un lujo la calidad porque el secado de las hojas es parejo desde el inicio hasta el final”.

“Hay que seguir innovando”, fue una premisa entre los entrevistados, y en esa línea coincidieron en motorizar estudios y estructura para lograr uniformidad en el tamaño del chip y estandarizar la humedad de la biomasa utilizada en la secanza de la yerba mate.

La Institución, clave para las mejoras

“Una de los logros más importantes del Inym fue socializar el concepto de que la yerba mate es un alimento y debe ser tratada con los máximos cuidados”, sostuvo Alejandro Lucero, director titular por Secaderos en el Directorio de la Institución al evaluar los 18 años de trabajo desde su creación.

“El aporte del Instituto fue clave para la transformación en nuestros establecimientos; programas como las Buenas Prácticas en Manufactura ayudaron a reforzar el concepto de la yerba como alimento, nos permitió registrar situaciones que no teníamos en cuenta y mejorarlas, con buenos resultados en la calidad del producto y mayor eficiencia”, explicó Lucero, al tiempo que destacó “la mirada integral que tiene el Inym hacia el sector con programas para todos, una característica que se condice con la conformación del Directorio, integrado por representantes de todos los eslabones de la cadena yerbatera”.

Su par, Sergio Delapierre, director suplente por Secaderos, ratificó que “el Inym tuvo un rol fundamental: logró eficiencia en los secaderos y que se mejore la calidad del producto”, y en ese marco ponderó el Plan de Optimización del Proceso del Secado “convirtió un proceso prácticamente sin evolución por más de cien años en un proceso sofisticado para secar la hoja verde y convertirla en una producto duradero como insumo en la molinería”.

“Coincidente con la vigencia de la Institución, la evolución se dio arrancando desde las plantaciones, la cosecha, el correcto transporte de raídos hasta los secaderos, la limpieza y ordenamiento de las planchadas, depósitos en mejores condiciones y una mejor combustión en el proceso de secanza; todo eso hace que se logren mejores rendimientos y un producto con más calidad y más confiable”, indicó.

Programas para el sector Secaderos

– Quemador de chip: equipamiento que necesitan los secaderos para utilizar el chip como fuente de calor. La Institución reconoce hasta 232.960 pesos por quemador.

– Manta aislante para tubos rotarios: orientado a optimizar la energía utilizada en el proceso de secado de la yerba mate a través del aislamiento de las paredes del tubo zapecador y/o secador. La Institución reconoce un máximo de 50.000 pesos como aporte por operador y por tubo recubierto con aislante, pudiendo alcanzar a dos tubos por cada planta en la que el operador secador desarrolle sus actividades.

– Cinta transporadora-elevadora de bolsas de yerba mate: La Institución reconoce un máximo de 214.200 pesos por implemento por operador.

– Playa mecánica o móvil: facilita la recepción, control y acondicionamiento de la hoja verde antes del sapecado. La Institución reconoce hasta 370.300 pesos por playa por operador.

– Pulsador de bolsas: facilita el levante y movilización de las bolsas con el producto. La Institución reconoce hasta 91.910 pesos por pulsador por operador.

– Zarandas y balanzas digitales: destinadas a analizar físicamente la calidad de la yerba mate canchada.

– Buenas Prácticas de Manufactura: capacitación que la Institución pone a disposición, con el aval del Instituto Argentina de Normalización y Certificación (Iram).

Más datos en el siguiente enlace: https://www.inym.org.ar/programa/

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