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Sin clases por el coronavirus: qué hacer con los chicos en casa

Ante el incremento de los casos de coronavirus y la preocupación de la situación, el presidente Alberto Fernández anunció medidas para evitar llegar a una crisis con miles de afectados. Entre la mismas, se decidió suspender las en todos los niveles por dos semanas.

“Hay que minimizar la circulación del virus. Hay que ganar tiempo, tomar medidas drásticas y atacar en conjunto para impedir la proliferación. Analizamos el caso de las clases y decidimos suspenderlas hasta el 31 de marzo, lo hacemos con el propósito de minimizar el tránsito de estos alumnos y del virus”, explicó el mandatario en conferencia de prensa.

Por tal motivo, uno de los desafíos que se trasladó a las familias es qué hacer con los chicos y adolescentes en los hogares. Tanto a nivel nacional como a nivel provincial, el Gobierno puso en marcha una web para educación a distancia. En el caso de Misiones, la plataforma Guacurarí está disponible para todos los niveles educativos, con acceso online y offline desde cualquier computadora o celular.

Sin embargo, tanto a niños como a adolescentes hay que hacerles entender que no se trata de unas vacaciones, sino de una cuarentena y lo que implica la misma.

“La rutina hay que pensarla nuevamente en este escenario, porque cambia y hay que ver con qué recursos cuenta la familia para armar una nueva. Es importante tenerla porque contiene, diferencia del tiempo de vacaciones de este en el que nos estamos cuidando, hace que el núcleo familiar tenga menos roces y menos improvisación”, destacó la psicopedagoga María Zysman.

En ese marco, diversas organizaciones educativas y sociales difundieron recomendaciones para que los chicos comprendan esta situación, sepan mantener la rutina que habían adquirido al inicio del ciclo lectivo y también qué actividades son aconsejables en estas dos semanas de suspensión de las clases.

“Es un cambio familiar importante que nos pone a prueba para ver cuán flexibles somos y cuánto podemos adaptarnos, de estar todo el tiempo juntos y no poder salir a pasear como se hace en vacaciones. El humor de los padres va a ser el que va a marcar también como lo toman los chicos, si uno lo toma con fastidio ellos también. Bancarse o tolerar la molestia y la propia frustración es la que los va a ayudar a que vivan a esto mejor”, alertó la experta.

Para poder mantener la rutina diaria, las claves fundamentales que compartió la especialistas son:

  • Establecer horarios: de sueño, tareas, de comidas y juegos como si estuvieran en la escuela. Eso también les ayudará para incorporarse nuevamente a las clases.
  • Cuidar la higiene de la casa entre todos: los chicos pueden ayudar a limpiar y ordenar. Se sienten parte del cuidado general del que se habla, les da independencia y autonomía.
  • Comunicarse con ellos: explicar lo que sucede con lenguaje simple y acorde a la edad, con información veraz, sin exagerar ni minimizar. Contar partir de lo que ellos saben co-planteos como ‘¿qué escuchaste, qué te preocupa?’ y no anticiparse con la pregunta ‘¿a qué tenés miedo?’, que puede ser contraproducente. Además, hay que resaltar la importancia de cuidarse a uno mismo y a los otros.
  • Filtrar la información: elegir un horario en el que informarse y no estar de forma permanente con las actualizaciones mediáticas de la cifra de muertos e infectados, que dificulta  el poder mantener la calma y los nervios bajo control. Fomentar el pensamiento crítico y descartar las fake news que hacen que se genere un clima de pánico.
  • Mantener el contacto social vía online: socializar a través de los distintos canales y plataformas es una forma de reducir la sensación de aislamiento. Tanto con los abuelos, que son la principal población de riesgo, como con otros allegados y amigos.

“No creo que sea el momento para limitarles el acceso a Internet. Cuanto más puedan socializar con lo que tengan a mano mejor para ellos. Van a poder hablar con sus amigos, estando con ellos mediante estos dispositivos. Lo que hay que hacerles entender es que no se van a poder juntar todos en una casa, que es lo que cuesta más trabajo. Que sigan en contacto con las vías que tengan”, valoró Zysman.

La imaginación y la creatividad van a jugar un papel muy importante en estas dos semanas. Se pueden hacer muchas actividades sin salir de casa, desde recuperar juegos de mesa, mirar, fotos, bailar, cantar, mirar dibujos y películas con medida, etc. “Estén juntos. Y si se aburren un rato, bienvenido sea. Seamos prudentes y no estemos frente a la televisión las 24 horas”, indicó la organización Libres de Bullying.

Uno de los pasatiempos puede ser dibujar los miedos y lo que se puede hacer para cuidarse. Otro es pintarse a primera hora de la mañana un “virus” en la mano y que este haya desaparecido al final del día por los reiterados lavados de manos.

 

Fuente: Perfil.

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