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Sorpresa, confusión y denuncia: qué hay detrás del caso del cuerpo del bebé “desaparecido” en el cementerio La Piedad

La denuncia de un carpintero posadeño, Antonio Ríos (54), disparó una causa judicial. Él alertó en la comisaría Segunda que habían profanado la tumba de su bebé fallecido en 2003 y se llevaron el cadáver. Dijo que cuando fue al cementerio La Piedad por el Día de los Muertos se encontró con un hueco en la parcela donde él asegura tenía que estar su hijo. Hubo dos parcelas excavadas y con el correr de las horas, fueron analizándose distintas hipótesis y la más firme es que no dieron con los restos del pequeño porque con el paso del tiempo se habrían degradado totalmente.

Fuentes judiciales explicaron que el pozo que encontró el denunciante corresponde a la parcela 142 del camposanto. Allí, luego de las notificaciones vía edicto, se hizo una excavación para sacar a los cuatro o cinco adultos allí inhumados.

Añadieron que la familia Ríos se preocupó porque pensó que en ese sector estaba enterrado el bebé. De todos modos, y a raíz de la denuncia de Antonio, se autorizó cavar en la parcela 140, indicada por la Administración del cementerio como el espacio donde se encontraba el bebé nacido antes de término y que vivió apenas un día.

Ahora bien, en la parcela 140 no había indicios de restos algunos. Y en este punto, confiaron las fuentes, se iniciaron las pericias correspondientes con peritos de la Policía Científica y una ronda de consulta con expertos.

Dijeron que la hipótesis más firme, también avalada por sepultureros con experiencia de La Piedad, es que al cabo de cinco años un cuerpo como el del niño en cuestión se degrada totalmente, al igual que el féretro que lo contiene. A esa degradación incluso habría favorecido la humedad de la zona, con raíces de árboles cercanos.

En los próximos días, los peritos policiales elevarán su informe definitivo al juez de Instrucción Dos, Juan Manuel Monte, quien intervino en el caso.

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