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Justicia

Testigos ratificaron que el señuelo de los asesinos para emboscar a Fraire fue ofrecerle electrónicos y una moto a bajo precio

En la cuarta audiencia del juicio oral y público por el asesinato de Pablo Antonio Fraire (28), ocurrido la noche del 25 de noviembre de 2002 en Posadas, se reconstruyeron las últimas horas de vida de la víctima, qué hizo durante la tarde y cómo se despidió del lugar donde trabajaba.


Dos fueron los testigos que prestaron testimonio ante el Tribunal Penal Dos, conformado por los magistrados Gregorio Busse (presidente), Juan Manuel Monte y Miguel Farías.

a. Los relatos de otros tres se introdujeron por lectura, es decir, que no hizo falta que las personas que se hicieran presentes en el recinto judicial.


Además, se informó que hay un citado que ya no vive en la Argentina y una mujer, requerida por las partes, a la que están buscando intensamente para que pueda contar lo que sabe.


En el banquillo de los acusados se encuentra Gabriel Leal (43), quien podría recibir la prisión perpetua si lo hallan culpable. Es asistido por los abogados Eduardo Paredes y José Luis Rey.


Este viernes, Enriqueas. Gabriel Boldú, quien trabajaba con Fraire, recordó que ese 25 de noviembre Pablo le avisó que tenía algo que hacer antes de ir a guardar la camioneta del negocio de aluminios.


“Comentó que le habían ofrecido algunos artículos de electrónica. Creo que de parte de alguien que iba a instalarse en Europa y los precios convenían”, comentó el testigo.


Boldú recordó que ese día “Pablo habló con alguien afuera” del local. “Él disponía de la camioneta durante el día y luego podía seguir usándola, con la consigna de dejarla finalmente en la estación de servicios donde la guardábamos, porque no teníamos estacionamiento”, precisó.


“Él también hacía compras para la empresa, por lo que siempre andaba con dinero. Pero lo que recuerdo es que me había hecho la rendición antes del hecho, por lo que estimo que tenía menos plata”, añadió.


“Hacía pocos meses que estaba con nosotros. Recuerdo que tenía físico de nadador, se encontraba en estado óptimo”, remató ante una consulta del fiscal Martín Rau.


Quien declaró después fue Rodolfo Ayala, amigo de toda la vida de Fraire. “Lo conocía desde que tenía cinco o seis años. El sábado 23 de noviembre de 2002, me llamó y me dijo que le habían ofrecido una moto y él preguntó si me interesaba. Yo siempre tuve motos”, contó.


Evocó que el lunes 25 Pablo volvió a llamarlo para volver a preguntarle si la moto le interesaba. “Le respondí que me gustaba la idea, pero que quería verla. Como no podía ese día quedamos para el martes”, agregó.


“También sabía que le habían ofrecido una computadora, una tele de 29 pulgadas y hasta un auto Renault Twingo”, aportó el testigo.


“La noche del hecho, cuando regresé a mi casa me dijeron que Pablo había tenido un accidente. Pensé que había sido en moto y llamo a su madre. Entonces me entero lo que había pasado. Inmediatamente conté todo lo que sabía del tema de la moto”, completó Ayala al borde del llanto.


Describió físicamente a la víctima como un joven robusto, en perfecto estado físico, al que difícilmente en una pelea lo podía derribar una sola persona.


El debate continuará el lunes desde las 8.30.

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