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Trabajadores del teatro convocaron al primer entrenamiento actoral del año

Cultura Provinciales

Desde la Comisión de Capacitación y Formación de la Asociación de Trabajadores Del Teatro Misiones, convocaron al primer espacio de entrenamiento del año. Estará a cargo de Bruno Curti y tendrá lugar en las instalaciones de la Sala Tempo destinado a personas con un mínimo de experiencia teatral. El entrenamiento en Método Suzuki consta de 3 módulos de 3 encuentros cada uno y se desarrollará en los meses de abril, junio y agosto.

Por info e inscripciones comunicarse al email de la asociación: [email protected] o por WhatsApp al 3764825352.

 “El entrenamiento es, y debe ser, intensamente intenso” (T. Suzuki)

Propuesta

El entrenamiento que se propone está basado en el Método de preparación del actor desarrollado por el maestro y director teatral contemporáneo Tadashi Suzuki. Fundador de la Compañía Teatral Scot -Suzuki Company of Toga- en Japón, el maestro Suzuki plantea un principio base para contextualizar su entrenamiento: el ser humano convive con lo que podría sintetizarse dos tipos de energías, la artificial –vinculada con la tecnología, que paradójicamente ofrece una multiplicidad de posibilidades pero a su vez tiende a la reducción de todas nuestras dimensiones expresivas- y la animal –que a la inversa, se identifica con las pulsiones y tiende a nuestra expansión-.

Hoy puede afirmarse sin ánimo a equivocarse, que nos encontramos ante una crisis social, psicológica y espiritual, que nos lleva a que nuestros cuerpos, herramienta pilar del artista escénico, estén cada vez menos comprometidos con su propia naturaleza animal.

Por caso, al relacionarnos en el Presente –en todos sus aspectos-fundamentalmente mediante elementos electrónicos y tecnológicos de los más diversos, nuestra conciencia con el aquí y ahora se ha visto profundamente menguada, retraída y por lo tanto adormecida.

En ese sentido, podemos decir que el hombre contemporáneo ha devenido en una suerte de sonámbulo cuya expresividad artística, que es la que esencialmente nos interesa, se redujo a automatizados impulsos electrónicos,  casi al nivel robot.

Ante este sombrío panorama se enfrenta el Teatro y sus hacedores: un artista se desarrolla en el entorno social que pertenece.

Dicho ello, y aunque sea una –casi- incuestionable máxima de las –casi- todas escuelas de formación de actores, no es ocioso reiterar que la presencia escénica de todo intérprete requiere, necesariamente, de una energía extra cotidiana que potencie y amplifique su cuerpo actoral y que, agregamos nosotros, lo vuelva a conectar con el universo en su forma más intensa y poderosa”.