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Tractores o la compleja trama del delito en la frontera

La realidad siempre es multifacética. Hay una realidad que es la del colono que necesita un tractor para el mejor rendimiento de su chacra. Pero hay otra realidad que tiene que ver con el delito que, en la frontera, además, adquiere ribetes propios. Y que va más allá, inclusive, del mero contrabando. Es decir de aquello de traer un producto de un país vecino porque es más barato y venderlo de este lado, haciendo la diferencia.

O traer el mismo interesado el producto de que se trate, evitando la intermediación que, de por sí, ya suele tener vínculos con el hampa. Con el narcotráfico, por ejemplo, donde esos productos: hasta un tractor, un auto de lujo, una mansión, pueden llegar a ser “moneda de cambio”.

Hay un tipo de contrabando. El que lleva soja (sin impuestos argentinos) a Brasil, y hasta los codiciados vinos. Traen tractores (sin impuestos aduaneros argentinos) y los venden en otras regiones del país. Los artículos electrónicos han sido por años las grandes vedetes del tráfico vecinal fronterizo-. Una causa abierta en el Juzgado Federal de Oberá por soja, se encontró con un tractor sin papeles, traído de Brasil para realizar la “exportación” clandestina. Otras dos causas tramitan tractores cruzados ilegalmente y transportados en camiones a otras zonas productoras del país.

Pero también hay otro tráfico delictivo que maneja todavía más recursos y se asocia con el crimen: el narcotráfico. Los procedimientos de las fuerzas federales y hasta provinciales, se dan a diario. Y ya se sabe que muchas veces son moneda de cambio, bienes muebles e inmuebles.

Hay una delgada línea entre uno y otro. Por eso perder la compostura en un procedimiento que pretende requisar documentos de un vehículo, un tractor que ya está violando la normativa vial cuando circula por una ruta, parece no tener demasiado sentido. A menos que efectivamente era un tractor traído sin aval aduanero, o, lo que sería muchísimo peor, vinculado a delitos de mayor envergadura.

Separar la paja del trigo se transforma así en la mejor medida para transparentar las actividades. Y qué mejor que la Justicia para investigar y proceder.

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